Silicosis: más allá de la mina


La silicosis es una enfermedad que afecta al pulmón causada por la inhalación mantenida de partículas de sílice cristalina (SO2). Clásicamente asociada a trabajos relacionados con la minería, hoy en día destacan aquellos que provienen del sector de la pizarra y el granito. Sin embargo, en los últimos años se han empezado a describir casos en profesiones nuevas como en los protésicos dentales, instaladores de encimeras de conglomerados artificiales de cuarzo o incluso trabajadores que empleaban la técnica del chorreado de arena con fines textiles.

El diagnóstico se fundamentará en una adecuada historia laboral, que evidencia una exposición suficiente a sílice, junto con unas manifestaciones típicas observadas en una radiografía simple de tórax. En ocasiones es necesario completar el estudio mediante una tomografía computarizada, prueba que requiere una lectura estandarizada realizada por radiólogos expertos en la patología. Solamente en casos puntuales, fundamentalmente aquellos con una presentación atípica o de gran dificultad para realizar un diagnóstico diferencial, será necesario recurrir procedimientos más invasivos como son la broncoscopia o la biopsia pulmonar.

Ante una exposición laboral de riesgo, las característica individuales de los pacientes y el grado de exposición será lo que marque la gran variabilidad de afectación que observamos. Esta variabilidad abarca desde personas asintomáticas y con poca afectación radiológica, hasta fibrosis pulmonares irreversibles en situación de insuficiencia respiratoria crónica y que haga necesario tratamiento con oxigenoterapia continua domiciliaria y, en casos muy seleccionados, incluso el trasplante. El trasplante pulmonar es un procedimiento del que se han beneficiado ya una treintena de los casi 700 pacientes intervenidos en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña desde la puesta en marcha del programa.

Lamentablemente, a día de hoy no existe ningún tratamiento específico para curar o siquiera controlar la enfermedad, por lo que las medidas de prevención serán la pieza clave. Esta prevención debe ir tanto por el control del polvo respirable en el lugar de trabajo, como por el empleo de los equipos adecuados de protección individual; una lucha enérgica ante el tabaquismo, que genera efectos letales multiplicadores, una adecuada evaluación del tratamiento de infección tuberculosa y la consecución de un diagnóstico precoz serán las medidas más eficaces de las que dispondremos para combatir esta afección.

Por Pedro J. Marcos Subdirector de hospitalización y urgencias del Hospital de A Coruña y expresidente de la Sociedade Galega de Patoloxía do Aparato Respiratorio

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