El centro de las ciudades se vacía hacia los barrios periféricos y áreas metropolitanas

El entorno de las urbes aumenta su censo con población más joven durante la última década

Un trabajador gallego de entre 25 y 34 años cobra, de media, 1.200 euros brutos al mes, que con deducciones acaban reduciéndose a poco más de mil. El precio de una vivienda de alquiler en el centro de A Coruña ronda los 800 euros y, tomando los datos de los principales portales inmobiliarios, la media en toda la ciudad se sitúa por encima de los 650 euros. Los costes de vivir en el núcleo de las urbes gallegas han alejado a miles de jóvenes hacia los barrios periféricos y áreas metropolitanas durante los últimos diez años, según se desprende del análisis a los datos de población por sección censal del INE.

Los tres barrios más jóvenes de Galicia son Navia (Vigo), Novo Mesoiro (A Coruña) y Valdecorvos (Pontevedra). La población del primero se duplicó en solo diez años, mientras que los otros dos crecieron entre el 20 % y el 10 %, respectivamente. Al menos seis de cada diez habitantes de estos barrios tiene menos de 35 años y ninguno de ellos vive cerca del centro de la ciudad. El siguiente núcleo más joven de Galicia está en un área de Arteixo donde la población creció un 67,3 %.


Apenas hay excepciones en las zonas más céntricas de las ciudades. En A Coruña crece el número de vecinos en algunas zonas de Monte Alto o el Orzán. También en Vigo, junto a la Praza Compostela, uno de los barrios más exclusivos de Galicia. Solo hay dos núcleos en las siete grandes ciudades gallegas y su entorno donde la población ha caído por encima del 60 %: una zona rural de Narón y el entorno de la plaza de María Pita, en A Coruña. En esta última, los menores de 35 años han pasado de representar poco menos de la mitad de los vecinos a solo el 25,3 % del total.

Las ciudades de Santiago y Ourense son el paradigma de estos flujos hacia las áreas metropolitanas. En el caso del segundo, las zonas que más crecieron desde el 2009 están en San Cibrao das Viñas y Barbadás. En Santiago, estos movimientos se producen, sobre todo, hacia el este, al concello de Ames —el más joven de Galicia—; a Teo, al sudeste de la ciudad; y, a Sigüeiro, en Oroso. el único núcleo en el norte.

Ocho de cada diez zonas que aumentaron su población tienen el censo más joven

La expansión de los barrios en las ciudades gallegas se ha nutrido de personas menores de 35 años en la última década. Solo hay tres ejemplos donde una zona consiguiese duplicar su población: dos manzanas coruñesas en Eirís y A Sardiñeira y una urbanización de adosados en Teo. En las tres, el censo de personas menores de 35 años se incrementó en cinco puntos en los dos primeros casos y en nueve en el tercero. El declive demográfico de la comunidad reduce el número de habitantes en la mayoría de secciones censales que dividen el territorio, pero en casi la mitad de aquellos donde los vecinos tienen una media de edad más joven, la población creció.

En las siete grandes ciudades y sus áreas metropolitanas hay algo más de mil secciones censales, y solo en 348 ha crecido el número de habitantes. La mayoría, algo más del 83 %, tienen una población cuya edad media no alcanza los 35 años.

Varias de estas manzanas están en el barrio vigués de Navia, el más joven de Galicia, y en el entorno de Castrelos y Coia, colindantes con una zona donde se levantó en los últimos años el proyecto urbanístico de mayores dimensiones de la ciudad.

Entre las cuarenta primeras secciones con mayor incremento de población no aparece ninguna de Ourense, la tercera urbe gallega, aunque sí algunos puntos de San Cibrao das Viñas y Barbadás, concellos colindantes que han ido multiplicando su población en la última década al absorber vecinos de la capital provincial, atraídos por los bajos precios de viviendas de nueva construcción, los servicios de conciliación y la actividad en los polígonos empresariales. Allí, la proporción de jóvenes ha remontado varios puntos, llegando a superar la mitad de los vecinos empadronados en el entorno del Carrefour de Ourense, en Barbadás.

En los cincuenta primeros puestos solo figuran, por parte de Lugo, A Cheda y A Milagrosa, donde el número de menores de 35 años se incrementó en un 5 %. Peor evolución ha tenido la comarca de Ferrolterra en estos últimos diez años. La primera sección censal que aparece en el listado figura en el puesto cuarenta, en Narón: un grupo de viviendas junto al parque de A Gándara, donde hay varios edificios construidos en los últimos años y en el que la mitad de los residentes no llegan a los 35 años. La que más ha crecido en Ferrol es una amplia zona alejada del núcleo urbano, entre el hospital Arquitecto Marcide y el propio concello de Narón.

Menos gente y de mayor edad

Las ciudades gallegas pierden población en sus zonas más avejentadas. En algo más de la mitad de secciones censales con una media de edad superior a los 35 años, el censo se redujo desde el 2009. Una manzana de Ultramar (Ferrol), por ejemplo, se quedó con 200 habitantes menos desde entonces y el porcentaje de mayores de 35 años pasó a superar el 82 %.

El centro de las ciudades se desprende de habitantes y envejece, aunque también figuran zonas periféricas de Santiago y Pontevedra con población más joven donde los censos se estancaron en los últimos años o, incluso, se redujeron.

Antonio Izquierdo Escribano: «El envejecimiento también es un éxito social»

mónica p. vilar

El catedrático de Sociología y experto en demografía recuerda que todas las sociedades aspiran a elevar su esperanza de vida

Sociólogo, experto en demografía y exasesor de la OCDE, Antonio Izquierdo Escribano es capaz de ver la otra cara de la moneda al envejecimiento de Galicia para entenderlo como un éxito social. Sin embargo, no olvida que la caída de la natalidad choca con el deseo de muchas parejas gallegas de ser padres.

-¿Está empeorando el problema demográfico de Galicia?

-Primero tendríamos que llegar al acuerdo de si hay un problema demográfico. El envejecimiento en Galicia no es una novedad y también tiene una parte de éxito, primero porque no podría tener lugar sin una reducción de la mortalidad, y segundo porque cada vez más gente vive más años, y no hay ninguna sociedad que quiera tener una esperanza de vida de 40 años, todas quieren tenerla de 80 o más. En ese sentido, el envejecimiento es un éxito social.

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