La policía impedirá desde el jueves los botellones en Méndez Núñez

El Ayuntamiento anuncia multas de entre 200 y 3.000 euros para quien no cumpla


A Coruña

La alcaldesa, Inés Rey, había anunciado su intención de acabar a corto plazo con el botellón en los jardines de Méndez Núñez, y ya le puso fecha límite a esa actividad: desde el jueves no habrá allí más concentraciones de personas.

La herramienta legal para hacerlo será la catalogación de todo ese entorno como zona de especial protección (ZEP), medida que se aprobará el miércoles en junta de gobierno local y que se publicará el jueves en el BOP, momento en que entrará en vigor.

En esencia, la zona ZEP impide el «uso abusivo del espacio público» y la concentración de personas que perturben el descanso público de diez de la noche a ocho de la mañana.

La aprobación de la norma llevará aparejadas dos medidas: una de ellas será la señalización de las restricciones en ese espacio, y la segunda será la presencia policial para vigilar que se cumpla lo aprobado. Con ese fin, indicó ayer Inés Rey, desde mañana mismo habrá vigilancia policial en los jardines de Méndez Núñez para impedir allí que se produzcan nuevos botellones. La vigilancia se mantendrá en el tiempo para impedir que esa actividad se vuelva a retomar.

«Una de las preocupaciones del gobierno local es la recuperación de espacios públicos y la puesta en valor de los mismos para uso y disfrute de los ciudadanos», dijo Rey. La otra preocupación es el abuso del alcohol por parte de menores de edad. A ambos asuntos se hará frente en los jardines. Para quien no cumpla, la alcaldesa anunció sanciones que van desde los 200 euros en los casos leves a los 3.000 euros en los más graves. Las cantidades subirán en caso de reiteración.

Inés Rey tiene la intención de «frenar el constante deterioro de los jardines» y avanzó ya que están trabajando en un plan para devolverles su antiguo esplendor. La demarcación como ZEP es solo el primer paso de un objetivo más ambicioso: la declaración de los históricos jardines —los segundos en antigüedad en la ciudad tras San Carlos— como bien de interés cultural (BIC).

Los vecinos del Orzán ya expresaron su preocupación ante esa prohibición. Temen que los jóvenes que se desplacen de los jardines acaben haciendo botellón en las calles del barrio y dificultando aún más el descanso en esas zonas. Con respecto a esa posibilidad, Rey indicó que «desde junio el número de actuaciones policiales es ingente» en esa zona en el control del ocio nocturno, y recordó que en A Coruña existe una ordenanza para regular la convivencia y su intención es cumplirla.

Más de un decenio

El botellón lleva desde el 2008 instalado en los jardines, donde la suciedad y los destrozos forman parte del panorama habitual en los amaneceres de los viernes y los domingos. Las concentraciones se repiten regularmente los jueves y los sábados. Las medidas puestas en marcha hasta ahora no han dado resultados. Durante el pasado mandato se enviaron monitores y se pusieron contenedores, y hasta se sortearon premios entre los que recogieran la basura. No funcionó, y el botellón siguió dejando un panorama desolador en los históricos jardines.

La declaración de espacios como ZEP ya se aplicó antes en la plaza del Humor, Santa Catalina y la Ciudad Vieja. En esos casos, tras constantes quejas de los vecinos, se consiguió que el botellón se fuera a los jardines.

Un millar de participantes y tres toneladas de basura recogidas cada mañana

En la declaración de zona de especial protección se incluyen informes de distintos departamentos. «En el mejor de los casos, los niveles [sonoros] en el exterior que generan este tipo de actividades rondan los 80 decibelios, superando en todos los casos los objetivos de calidad acústica aplicables a los sectores del territorio de naturaleza residencial», indica el informe de Medio Ambiente.

«A pesar de la presión policial el botellón no desaparece», indica por su parte la Policía Local, que constata que la afluencia habitual a esas citas es de unas mil personas y apunta que las infracciones más comúnmente detectadas son orinar en la vía pública, vandalismo y peleas, y consumo de alcohol por menores. «Desde la Policía Local se propone que se adopten medidas paliativas para limitar estas conductas negativas para la salud de los jóvenes en un espacio público tan emblemático», indica el texto del 092.

También se encargó un informe al ingeniero agrónomo Pedro Calaza. «El uso masivo y concentrado, así como inapropiado, por parte de un sector muy específico de la población, está provocando la pérdida global de un espacio histórico de la ciudad», indica Calaza, que llama a continuar con el proceso para declarar BIC esa zona.

También Cespa, la empresa de limpieza viaria, remite un documento ilustrado con numerosas fotografías que evidencian los daños que se topan los operarios cada mañana. Inés Rey recordó que de los jardines se retiran, tras cada botellón, cerca de tres toneladas de basura repartidas por el emblemático espacio.

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