El pequeño comercio perdió en la ciudad 300 tiendas en los últimos cinco años

El sector achaca la situación a la pérdida de poder adquisitivo de las familias y a los nuevos hábitos de consumo


A Coruña / La Voz

El pequeño comercio se apaga en la ciudad sin que haya signos de recuperación. En ese sector cada año hay cientos de aperturas, pero son más los cierres de pequeñas tiendas que o bien no aguantan, o bien carecen de relevo generacional para seguir abiertas.

Según los últimos datos del Instituto Galego de Estatítistica, en la ciudad desaparecieron 299 pequeños negocios dedicados a la venta al por menor. Concretamente se perdieron 72 tiendas dedicadas a la alimentación y bebidas, 109 de la categoría de artículos domésticos especializados y otras 55 de las dedicadas a artículos culturales y recreativos. Tiendas de alimentación, estancos, quioscos, droguerías, papelerías y bazares forman parte de ese listado de locales desaparecidos en la ciudad.

La constatación del cierre de los pequeños negocios se constata en toda la ciudad, salvo en zonas puntuales como el entorno de la plaza de Lugo. Es, con todo, especialmente acusado en los barrios. «Lo de antes no va a volver, el poder adquisitivo es mucho menor», apunta el presidente de los comerciantes de la Ciudad Vieja, Adolfo López, para quien los sueldos determinan el estado del comercio. No ayudan tampoco, cuenta, la venta a través de Internet y la competencia de los centros comerciales. En su caso, tampoco lo hace la dificultad para acercarse hasta la Ciudad Vieja en coche. «Hoy ser autónomo es peor que ser asalariado», cuenta.

En la misma línea se pronuncia José Salgado, del Distrito Mallos, quien ve también en la falta de ingresos de los vecinos y en la competencia la responsabilidad de la actual situación. «El gobierno municipal tiene que darse cuenta de lo que significa el pequeño comercio. Sin él, las calles se vacían y la ciudad se muere. Hacen falta una apuesta seria, a nosotros no nos ponen pasarelas», dice Salgado.

Beatriz Yrigoyen: «A mis hijos no les digo que sigan con esto, es mucho mejor que saquen unas oposiciones»

E. E.

Echa el cierre por jubilación a su tienda de ropa de fiesta en la Gaiteira tras 43 años trabajando

En su tienda, Cosquillas, en la Gaiteira, cuelga el cartel de «se traspasa». Beatriz Yrigoyen, su propietaria, mira con ganas a la jubilación después de 43 años cotizados. El mes que viene, hace cuentas, le toca. «Me gusta lo que hago», dice, pero hay que parar y atender a la familia y además las cosas ya no son lo que eran. 

Su negocio se dedica a la venta de ropa de fiesta. Antes tenía dos, una en Ferrol y la de A Coruña, abierta hace más de tres años. Llegó a tener, en sus 20 años de autónoma, cinco empleadas. El local de Ferrol se lo cedió a ellas y se quedó solo con el coruñés, que pronto echará la reja. «Las calles se van a quedar sin luces, sin escaparates, sin vida», vaticina, apuntando a que el futuro pasa por la venta a través de Internet. «Además, las grandes firmas venden a unos precios con los que no puedes competir», dice. Hubo una época en la que sí se ganaba dinero, pero ya no es así y para el autónomo, recuerda, todo son problemas. «Llevo seis años sin vacaciones», apunta, y recuerda que cuando tiempo atrás estuvo de baja por motivos de salud, para cobrar la baja tuvo que contratar un empleado. Al final, gastó más de lo que ingresó. «Los impuestos, los alquileres, las TPV, las alarmas, la luz...», enumera la interminable lista de gastos. «Yo a mis hijos no les digo que sigan con esto, es mucho que mejor que saquen unas oposiciones», recomienda. «Que ni se les ocurra», remacha.

Seguir leyendo

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El pequeño comercio perdió en la ciudad 300 tiendas en los últimos cinco años