La ciudad «cabeza, guarda y llave» de Galicia, sin llaves

La llave del cementerio inglés está en Vigo e Inglaterra solo aceptó devolver una copia de las que se llevaron las tropas de John Moore


A Coruña

Eran un elemento simbólico de las ciudades, sobre todo cuando estas tenían murallas. Las recibían los visitantes ilustres en señal de hospitalidad. Las entregaban los derrotados en las contiendas. Pero, lo mismo que ocurre con las de las casas, hay despistados que la extravían: «¿Dónde dejé las llaves?». A Coruña parece que es una de esas ciudades a las que no se les da bien guardar las llaves y eso que en la fachada del palacio de María Pita se proclama como: «Muy noble y muy leal ciudad de A Coruña, cabeza, guarda y llave, fuerza y antemural del Reino de Galicia».

El escritor y periodista Xesús Fraga (Londres, 1971), ganador de la última edición del premio Blanco Amor con la novela Virtudes (e misterios), preguntaba por las llaves del cementerio inglés de San Amaro para documentarse. La apertura depende de Vigo, donde está el consulado inglés tras el cierre del de A Coruña. Es un poema ver las caras de sorpresa de algunos coruñeses al resumir: «Las llaves del cementerio inglés están en Vigo».

La mejor forma de ver lo que hay tras el alto muro que cierra ese trozo de territorio inglés es, según apunta otro periodista, Rubén Ventureira, irse al centro de salud de Orillamar y desde allí ver el cementerio en el que no se ha enterrado nadie desde 1982.

Vigo guarda las llaves del cementerio inglés y Gales custodia desde hace más de dos siglos -y de qué manera- las de la ciudad de A Coruña. En las últimas cuatro décadas hubo varios intentos de que volvieran a su lugar de origen aquellas llaves que el 16 de enero de 1809 estaban en la Puerta de la Torre de Abajo, un acceso que corresponde a lo que hoy es la plaza de Mina.

En la noche de aquel día, las tropas inglesas embarcaban para ponerse a salvo. Jesús María Reiriz relata en su libro Miscelánea coruñesa como la brigada Beresford quedó en tierra para cubrir la retirada. «Estaba mandada por el capitán Thomas Fletcher, perteneciente al 23.º de los Reales Fusileros de Gales. Un cabo y él fueron los últimos en embarcarse. Cuando ya habían pasado las murallas de la Pescadería (...) el capitán Fletcher retrocedió para cerrar el postigo», narra Reiriz.

Forzadas con bayoneta

Y sigue diciendo: «Como las llaves, que estaban puestas, no giraban bien las forzaron con una bayoneta para darles la vuelta. Fletcher, con las prisas -o quien sabe si como revancha inconsciente por la derrota de Drake 300 años antes- las retiró y las llevó a Gran Bretaña».

Cuando al día siguiente Sultz entró en la ciudad reclamó las llaves, pero estaban navegando hacia Gales. Allí, en su casa, las guardó Fletcher. Años más tarde, su hija escribió una nota en la que narraba cómo su padre dirigía al ultimo regimiento que abandonó A Coruña y la historia de las llaves, incluido el detalle de la bayoneta.

El último descendiente de esta familia falleció en 1934 después de haber cedido las llaves al museo del castillo de Caernafon, dedicado a dicho regimiento, con la condición de que nunca salieran del mismo.

Allí las descubrió en 1976 Jaime Martínez, entonces director de la Oficina de Turismo de A Coruña, que avisó al alcalde, Liaño Flores. El Ayuntamiento pidió la devolución, pero «nos contestaron que como todos los descendientes de Fletcher habían muerto no se podía hacer nada», explicaba en su día Liaño.

Si pagan el viaje, va a por ellas

Las gestiones no resultaron infructuosas ya que el 30 de mayo de 1979 el embajador inglés en Madrid, Anthony Auclarad, entregó al alcalde Domingo Merino una copia. El acto tuvo lugar en Madrid y tras el mismo el agregado militar de la embajada inglesa T. W. Tilwook, escribió a los galeses sobre «lo encantados que se habían mostrado el alcalde y sus concejales al recibir las llaves facsímiles».

Años más tarde, Leoncio Verdera, primer director del Museo Militar, volvería a intentarlo, sin éxito. La solución fue hacer varias copias, una de las cuales está en dicho museo, otra en María Pita e incluso alguna en manos particulares como recuerdo.

No faltaron planes como el que, según decía en un artículo en este diario [29 de diciembre de 2000] el exministro César Antonio Molina, plantearon al alcalde Francisco Vázquez un grupo de legionarios: ir a recuperar las llaves por la fuerza. El regidor los convenció de que desistieran argumentando que no podía asumir un incidente diplomático con los ingleses. También un funcionario le dijo a Vázquez que si el Concello le pagaba el viaje iba a por las llaves. Por ahora, A Coruña, llave del Reino de Galicia, está sin sus llaves originales.

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