Un hogar en las ruinas del Remanso

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

MARCOS MÍGUEZ

La antigua cafetería de Cuatro Caminos ha vuelto a ser okupada por un hombre que la convirtió en su residencia

12 nov 2019 . Actualizado a las 14:35 h.

El Remanso, por fuera, está como siempre o peor. Hecho un desastre. Rodeado desde el pasado verano por vallas metálicas para evitar que se repitan las okupaciones y los incendios registrados meses atrás.

Pero el edificio ha vuelto a ser okupado. Esta vez, en cambio, por dentro está limpio como una patena. Con mesas bien dispuestas, sus sillas y hasta sus manteles. ¿Qué ha pasado ahí? Pues después de que en junio echasen a un grupo de indigentes y lo tapiaran todo, hace un mes un hombre se coló por una pequeña rendija y ha dejado el sitio como los chorros del oro. Allí duerme y pasa parte del día.

No es fácil entrar. Tiene que escalar la valla metálica y colarse por un pequeño ventanal. Limpió y adecentó el lugar, e incluso tiene electricidad. Tiró un cable a la red eléctrica general y de ahí conseguir el suministro necesario para tener luz.

Mientras, en la otra esquina de la ciudad, en el palacio de María Pita, se continúa con la mente puesta en convertir el Remanso en un centro público. Lo anunció La Marea hace cuatro años y nada se hizo. El actual gobierno local intenta ahora dar un espaldarazo al proyecto. Desde que se retiró la concesión de cafetería, esas instalaciones fueron refugio de indigentes. Incluso hubo varios incendios.

Os Mallos

Por otra parte, los vecinos de la calle Germán Taibo, en el barrio de Os Mallos, denuncian que el edificio número 4 vuelve a tener presencia de personas, tras ser desalojado con anterioridad por la policía. El inmueble, que iba a ser remodelado, tuvo problemas con la obra y se quedó sin terminar y con la entrada tapiada. Los «visitantes» tiraron parte de la pared de ladrillos y, según contaron los vecinos al programa Voces de A Coruña, usan el lugar para pernoctar e incluso realizar trapicheos. «Vino la policía 20 veces y yo no sé como no denunciaron a la propiedad por tenerla así», lamentaba uno de los residentes.

La preocupación no queda ahí, ya que el edificio abandonado da al patio de luces que da acceso a otras viviendas.