«La decisión de la UDC de suspender las jornadas de prostitución es injusta y cobarde»

La organizadora de la actividad suspendida en el recinto de la universidad afirma que no se cancela y que en breve se anunciará el nuevo espacio

María Martínez, durante una jornadas en las que también se abordó el tema de la prostitución
María Martínez, durante una jornadas en las que también se abordó el tema de la prostitución

A Coruña / La Voz

María Martínez Cano (Murcia, 1993), la estudiante de la UDC que organizó las jornadas sobre prostitución que la UDC ha rechazado albergar aduciendo «imposibilidad» para garantizar la seguridad, se muestra indignada por lo que considera una censura al debate en una universidad pública. Apunta que ha organizado otras jornadas sobre la prostitución, como en la que se le ve en la imagen, y sostiene que «no ha pasado nada».

—¿Cómo interpreta la decisión de la UDC?

—Es injusta y cobarde, por resumirlo. Pensaba que se iba a tratar con más valentía, da la impresión que la universidad valora más su imagen que otra cosa y prefiere ceder a las presiones. Le importa más la gente que vierte críticas políticas que cuatro colectivos de putas. Estamos acostumbradas a estas cosas. Aluden a la seguridad, yo creo que la gente solo se envalentona en las redes, pero de todas formas, sino para qué está la policía. ¿Ante cualquier debate vamos a ceder a las amenazas? La UDC en vez de mantener el tipo opta por la suspensión. Estoy deseando presentar mi trabajo y dejar la UDC.

—¿Hay posibilidad de mantener las jornadas?

—Siguen adelante, estamos buscando otro local, esperamos tenerlo en horas. Tenemos siete espacios alternativos y se hará, aunque ninguno con tanto aforo como el de la universidad, pero aún así se va a grabar y subir a redes.

—¿Hay alguno de alguna institución pública?

—Solo una, pero es incompatible por fechas, nos lo dejarían para más adelante.

—¿Alguna vez se le puso problemas para abordar este tema en la universidad?

—En diferentes asignaturas, con diferentes profesores y profesoras, he trabajado la prostitución desde una perspectiva pro derecho, una comparación entre las políticas abolicionistas y las pro derecho, concretamente las políticas de Nueva Zelanda y Suecia, también hablé de los efectos de la crisis en el trabajo sexual, hice un programa sobre las alternativas laborales para las personas que ejercen el trabajo sexual y lo quieren abandonar o compatibilizarlo con otros empleos. Hice un montón de trabajos con ese tema.

—¿Cuál es su vinculación con la temática?

—Empecé hace cinco años como voluntaria en el comité de apoyo a las trabajadoras del sexo. Más adelante estuve con otros colectivos y después decidí empezar con la asistencia sexual. Ahora mismo trabajo muy de vez en cuando porque he estado liada con otros trabajos y con el máster.

—¿Cómo llega a la UDC?

—Terminé la carrera de Psicología en Murcia, me apetecía cambiar de aires y un año antes estuve de vacaciones en Galicia por primera vez y me encantó. Vine a buscar trabajo en cocina, porque es de lo que más he trabajado. Me vine a la aventura y conseguí una beca del Ministerio de Educación y decidí hacer el máster.

—¿Qué estudia?

—Un máster en políticas sociales e intervención sociocomunitaria y en el segundo año estoy haciendo la especialización en género y políticas de igualdad. No todas las personas implicadas en la universidad en género opinan como Rosa Cobo. Están intentando vender un discurso único, pero no existe. Existen un montón de discursos alrededor de estos temas, como pasa con otros.

—¿Cuál es el que defiende usted?

—Desde una posición pro derecho que las trabajadoras sexuales tengan los mismos derechos que otros trabajadoras, que existan alternativas laborales de calidad para quien desee abandonar la prostitución, no las típicas que se ofertan precarias y para pocos meses, con sueldos muy bajos. Por ejemplo, las becas cuando hay programas de estudios para trabajadoras sexuales son ridículas. Básicamente pedimos derechos para todas las personas, tanto para las que quieren seguir en prostitución como para las que quieren abandonarla. Obviamente que se penalicen los casos de explotación y ya no hace falta decir que estamos en contra de la trata de personas. Cualquier persona con medio dedo de frente está en contra de esas cosas. Yo creo que el trabajo sexual es una realidad muy diversa y se ejerce en muchas condiciones, muchas veces en condiciones muy malas, por eso también estas jornadas, para intentar mejorar esas condiciones y para visibilizar la violencia que vivimos por parte de diversos colectivos. No blanqueamos la prostitución somos las primeras que somos críticas con lo que está pasando, vamos a hablar de los clientes en un sentido negativo.

—¿A qué atribuye el rechazo a las jornadas?

—Las están pintando primero como si las subvencionara el lobby proxeneta, totalmente mentira y ridículo, también como que nosotras somos proxenetas o como si fuéramos a hablar de la universidad como si la prostitución fuese algo maravilloso. Es tan ridículo... Lo que deberían hacer todas esas personas es asistir a las jornadas, ya que cada ponente va a tener un espacio de una hora, de los que 30 o 40 minutos como máximo será de ponencia y el resto del tiempo estará destinado a preguntas y debatir todos estos temas desde el respeto. Estos últimos días por parte de algunas personas ha habido de todo menos respeto.

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