Los libros siguen siendo el apartado de mayor coste para las familias

Del material más sencillo a libros a la carta o uniformes engordan los gastos de la cuesta de septiembre

Llega septiembre y, con él, la vuelta al cole. Esa que los hipermercados y papelerías llevan anunciando semanas para promocionar la venta de material escolar y libros de texto. Aunque los más pequeños incluso se emocionan al entrar en estos establecimientos por la amplia variedad de productos de todos los tamaños y colores, para las familias la sensación es muy diferente. Hay quien se echa a temblar solo de calcular los gastos que supone la temida cuesta de septiembre. Su grado de inclinación depende de muchos de factores.

Libros de texto

«Coste altísimo». El factor que marca la mayor diferencia en los gastos del regreso a las aulas es la necesidad de comprar libros de texto. «El coste es altísimo. Estamos hablando de que para un alumno de secundaria una familia se puede dejar entre 300 y 400 euros», apunta Rogelio Carballo, representante de la Confederación Galega de Anpas de Centros Públicos (Confapa). En el caso de un niño de primaria, «el gasto ronda los 250 euros», señala la dependienta de una papelería de A Coruña.

Una de las alternativas que plantea la Xunta a los libros de texto, y su consecuente peso en la mochila de los alumnos y los bolsillos de los padres, es el formato electrónico. A través del programa E-Dixgal proporciona a los centros educativos ordenadores portátiles, junto con el material en formato digital y las claves de acceso. Un modelo que no termina de gustar en Confapa, donde señalan dos problemas importantes: «Los libros tienen una licencia de uso, nunca se tienen en propiedad. Nos han llegado casos tan sangrantes como que en septiembre no puedas tener el libro para los exámenes porque la licencia caducó en junio». El otro fallo detectado por las Anpas es la incompatibilidad con el fondo solidario de la Xunta. «Nos encontramos con colegios donde se concede E-Dixgal aunque solo hay dos o tres asignaturas en el programa, y el resto con libro de texto tradicional. Pero como tienen E-Dixgal, la Consellería no permite a las familias acudir al fondo solidario», explica Carballo.

Material escolar

Gran diferencia de precios. Aunque las familias puedan evitar el gasto en libros, la compra del material escolar es una asignatura obligatoria cada septiembre. Es un aspecto clave para que la cuesta se haga más ligera: la gran variedad de precios marca la diferencia entre el ahorro y el despilfarro. Por ejemplo, en una papelería de A Coruña se pueden encontrar libretas por 1,40 euros, pero, en función de la marca, el precio llega a triplicarse.

«El gasto depende mucho del curso y de la lista de material que manden. Hay profesores que piden una marca específica de material y otros que son menos exigentes», explica Rogelio Carballo. «Un niño fácilmente puede gastar desde 70 euros a 150», añade. En las papelerías hablan de cifras más bajas. «Las familias se suelen gastar entre 25 y 60 euros», comenta el jefe de uno de estos establecimientos.

La factura más elevada recae sobre las familias con hijos en educación infantil, porque su material es fungible (no se puede reutilizar) y muy específico, enfocado a las manualidades. «Hay colegios en los que el propio centro compra el material y pasa el gasto a los padres. Al comprar en lote, sale más barato y es más fácil para todos», explica María José Mansilla, representante de la Confederación Galega de ANPA (Congapa), que aúna las asociaciones de los colegios católicos. Esta práctica se extiende cada vez a más centros. «Nos encontramos con Anpas de colegios públicos que empiezan a hacer compra conjunta y reparten el material a los niños», cuentan en una papelería.

Desde Congapa explican que la clave para evitar que la cuesta de septiembre se haga más empinada de lo que debería está en empezar las compras ya en verano y ser conscientes de que «no todo tiene por qué se nuevo. Se puede reutilizar la mochila o reciclar las libretas, aunque a los niños les hace ilusión estrenarlo todo».

Uniformes

Colegios privados y concertados. Por si no fuera suficiente el gasto en libros y material, en muchos colegios privados y concertados los padres deben equipar a los niños con uniforme, algo que «resulta muy costoso», reconoce María José Masilla, y explica que muchas Anpas cuentan ya con bancos de uniformes para favorecer el trueque. Y es que en la mayoría de casos la ropa no se puede reutilizar porque «los niños cambian de talla». Una realidad que afecta también a las familias que optan por la educación pública y deben renovar el armario de los niños para el frío otoñal.

Andalucía, Madrid, País Vasco, Murcia, Navarra y Madrid mantienen el préstamo de libros

Las ayudas para la adquisición de los libros de texto varían, como otros tantos aspectos del sistema educativo, según la comunidad. En Galicia llegaron a ser gratuitos, mediante un sistema de préstamo universal, en los años anteriores a la crisis. A partir del 2009 la Xunta comenzó a proporcionar cheques a las familias, en función de su renta, para la compra de material. En la actualidad, está vigente un fondo de libros solidario para los alumnos de 3º, 4º, 5º y 6º de primaria y de todos los cursos de la ESO. El programa dota a los centros de enseñanza de una serie de volúmenes que son asignados en orden inverso a la renta familiar. Es decir, a menor salario, más libros. Para 1º y 2º de primaria, la Consellería de Educación dota de una ayuda de 90 euros a las familias cuya renta se sitúe entre 5.400 y 9.000 euros, y de 170 euros para aquellas que no alcancen los 5.400 euros.

La mayoría de las comunidades optan por el mismo sistema que la Xunta, pero con pequeñas variaciones. Como el presupuesto con el que se dota a los centros educativos para llenar sus fondos de libros depende de la capacidad adquisitiva de las familias, la principal diferencia entre autonomías radica en los umbrales de renta. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, existen ayudas totales y parciales para financiar los bancos solidarios según el nivel económico de los alumnos.

Sin embargo, la codiciada gratuidad total de los libros de texto, y sin umbrales de renta, se mantiene en cinco comunidades: Madrid, Andalucía, Navarra, Comunidad Valenciana y Murcia. La política del País Vasco es algo diferente: el préstamo de material es universal, pero las familias deben abonar un total de 40 euros. En Aragón, Cantabria y La Rioja se dota a las familias de cheques en función de la renta.

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Tamara Montero

Otros 350 darán clase a la vez en dos o más colegios, que este año tienen 34 aulas menos

Los catálogos de las superficies comerciales empiezan a llenarse de mochilas, mandilones y estuches, y todos los escaparates de las librerías llaman a reservar los libros de texto. Son las señales inequívocas de que comienza el curso, que en Galicia arrancará el día 9 en la universidad, el 11 en primaria y el 16 en secundaria. Entre los saludos de los primeros días, también alguna despedida: hay seis escuelas unitarias menos por no llegar a seis alumnos y en el cómputo total, hay 34 aulas menos en los colegios gallegos, según datos de la Consellería de Educación, aunque los sindicatos incrementan hasta 40 los cierres de unidades, y por tanto la pérdida de puestos de trabajo, de entre 55, según CC.OO., y 62, según la CIG.

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