Las áreas metropolitanas absorben más de 110.000 habitantes de las ciudades

El padrón de Ferrol, A Coruña y Santiago se estanca por los movimientos de población hacia los concellos limítrofes

El censo en la ciudad de A Coruña apenas ha variado en los últimos veinte años. Los concellos de su entorno, entre tanto, han visto cómo se disparaba en unas 30.000 personas. El milagro demográfico en el país donde los funerales superan a los bautizos desde los años ochenta no está en el aumento de la natalidad, sino en la llegada de 18.000 coruñeses a estos municipios.

El ejemplo de A Coruña es el mayor exponente de los movimientos de población desde las grandes urbes gallegas hacia sus áreas metropolitanas. Los municipios que rodean las siete ciudades absorben más de 110.000 habitantes nacidos en ellas, según los datos facilitados por el Instituto Galego de Estatística (IGE). A comienzos de este siglo, apenas superaban los 60.000.

Culleredo acoge el mayor porcentaje. Un 37 % de sus habitantes nacieron en A Coruña. Le siguen Oleiros y Cambre, con una proporción similar y en la misma área metropolitana. De residir todos ellos en la ciudad, el padrón se elevaría hasta los 290.000 habitantes. Por cada cuatro vecinos de San Cibrao das Viñas, uno es de Ourense. Lo mismo que en Barbadás. Ferrol debe parte de su declive demográfico al éxodo de jóvenes hacia Narón, con un 27 % de ferrolanos. Un cuarto de los vecinos de Poio y de Teo son oriundos de Pontevedra y Santiago, respectivamente.

El fenómeno escapa a Vigo y, sobre todo, Lugo. Los dos municipios cuentan con una gran superficie y zonas semiurbanas o rurales que permiten vivir lejos de la ciudad sin hacer modificaciones en el padrón. Eso sí, algo más del 21 % de los habitantes de Redondela nacieron en Vigo, en parte debido a la difusa frontera entre Teis y Chapela. Otro 21 % de los vecinos de Gondomar nacieron en la ciudad olívica por un 18,7 % en Mos. De los 5.200 habitantes de Outeiro de Rei, algo más de mil nacieron en Lugo.

«La conformación de la ciudad contribuye: A Coruña es un núcleo compacto y con una superficie pequeña, mientras que Vigo es mucho mayor», explica la socióloga Obdulia Taboadela, concejal de Urbanismo en María Pita durante dos años y hoy senadora. Antonio Izquierdo, experto en demografía y asesor de la OCDE, coincide en la particularidad de algunos concellos con tamaño reducido, aunque señala a la vivienda como «factor de peso» para el crecimiento de las áreas periurbanas gallegas.

El precio de la vivienda

«Los precios están disparados en el centro y hay una gran precarización del mercado laboral», advierte Izquierdo. «Si no hay un tope en los alquileres, un alto porcentaje de los salarios se van ahí y a las compras», por lo que la mejor alternativa es mudarse a zonas periféricas, como ocurre en el resto de Europa.

Taboadela apunta en la misma línea: «Las urbes gallegas no son ajenas a la tendencia a la conurbación». «Ha cambiado el concepto de ciudades, ahora son metrópolis; la gente se mueve a diario hacia fuera de los municipios y viceversa», añade.

El alcalde de Ames es uno de los cientos de compostelanos que llegaron a Ames buscando vivienda más accesible. José Miñones nació en la capital gallega y, desde el 2015, gobierna el concello más joven de la comunidad. «Muchos de los que vivíamos en Santiago encontramos aquí una oferta más económica», recuerda.

El regidor vincula el espectacular crecimiento demográfico del municipio al ladrillo de aquella época. La población se triplicó durante los últimos 30 años en Ames, donde los nacidos en Santiago representan el 25 % y duplican a los que residían allí en el 2001. «Aquellos jóvenes que llegaron entonces acabaron atrayendo aquí a sus familias», continúa.

Trabajo y servicios

El ladrillo dio paso a nuevos argumentos para los recién llegados. «Desde hace unos años, vemos que la gente viene más por los servicios», cuenta el alcalde. «Las personas que llegan al ayuntamiento a empadronarse nos dicen que lo hacen por los servicios de conciliación», a lo que también añade la oferta laboral con los parques empresariales que se instalan en el concello.

Lo mismo en O Pereiro de Aguiar, donde siete de cada diez nuevos habitantes nacieron en Ourense. «Hai un cóctel moi atractivo para atraer poboación», asegura el alcalde, Luis Menor. Además de los servicios sociales y sanitarios y la oferta educativa y deportiva que también recalca Miñones en Ames, Menor destaca un plan de urbanismo que «ofrece seguridade xurídica na construcción e na rehabilitación» y una «fiscalidade moi reducida». El regidor vaticina «un gran salto adiante» con la implementación del transporte metropolitano y la llegada del parque acuático.

La mitad de los censados en las siete grandes urbes nacieron en otro municipio

Los oriundos de Ourense son minoría en su propia ciudad. El 52,3 % del padrón procede de otro municipio o del extranjero. En A Coruña ocurre lo mismo: más de la mitad de los censados nacieron en otro lugar. La regla se repite en Lugo y Santiago de Compostela. En Pontevedra, el porcentaje de locales ya asciende al 58 %, mientras que en Vigo y Ferrol supera el 61 %.

Las siete ciudades perdieron población nacida en el propio concello desde el 2001, a excepción de Vigo, donde se mantiene estable. Los fenómenos demográficos actuales explican los flujos: la natalidad desciende frente a una mortalidad sin frenos, sumada a la llegada de población procedente de otros concellos y del extranjero a las grandes urbes.

Alquileres altos

El precio de la vivienda sigue marcando la búsqueda de alternativas lejos del centro. En el caso de concellos como A Coruña, donde las fronteras con los ayuntamientos colindantes son menos claras, los inquilinos ponen sus ojos fuera del término municipal. Un piso de cien metros cuadrados costaría allí unos 760 euros al mes, según datos de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias. En Arteixo, el precio se rebaja hasta los 450.

En Vigo, el coste medio de alquiler es de 8,4 euros el metro cuadrado. En Redondela son tres euros menos. Lo mismo en Santiago: de los 6,7 euros por metro cuadrado en la ciudad a los 4 de Ames.

Vázquez lleva 30 años en O Pereiro de Aguiar
Vázquez lleva 30 años en O Pereiro de Aguiar

«Atraíame estar rodeado de árbores e non de miserias»

DE OURENSE A O PEREIRO DE AGUIAR

Xosé Lois Vázquez vivió en Ourense hasta los veinte años. La ciudad no es para él y, tras dos décadas en pisos, decidió alejarse del cemento para acercarse a la naturaleza. «Vivo nun lugar de O Pereiro de Aguiar dende fai 30 anos. Non é nin aldea, senón un grupo de casas aisladas no monte», cuenta.

Xosé Lois trabajaba en la capital provincial hasta hace dos años, cuando trasladaron la sede de su estudio de diseño a la zona rural: «Antes baixaba e subía todo os días. Agora vou frecuentemente porque temos que facer xestións». Reconoce que vivir en el campo supone más gastos que habitar en la zona urbana porque en Ourense el alquiler el asequible: «Necesitamos dous coches e implica un gasto en gasoil. Costa máis polo tema da mobilidade. O extrarradio da cidade está moi mal comunicado, só temos dous microbuses ao día. Pero merecen a pena os gastos de vehículos só por ver as estrelas mentres ceas».

Para él, el campo es todo ventajas: «Vives nun entorno natural, moito máis amable que a cidade, en contacto coa natureza. É moito máis relaxado. Non hai ese ruidos, eses olores e ese estrés». Estas son algunas de las razones por las que decidieron trasladar su estudio: «O sitio onde estabamos ubicados é o epicentro da cidade. O ruido era insoportable. Estivo en obras durante anos e soaban as chapas de metal todo o día. Os camións do lixo pasaban ás doce do mediodía botando para arriba os fumes e os olores. Estabamos alí oito horas, era insostible. Houbo un momento no que non me resultaba nin agradable nin necesario estar na cidade. Todo o traballo que realizamos, tanto de deseño como fotográfico, non necesita hoxe unha ubicación na cidade. É traballo telemático. Incluso o contacto cos clientes se fai vía internet. Ademáis, atraíame moitísimo estar no monte. Estar rodeado de árbores e non de miserias».

Lara Méndez, ferrolana residente en Narón
Lara Méndez, ferrolana residente en Narón

«Me compensa pagar la gasolina e ir y venir todos los días»

De Ferrol a Narón

Lara Méndez es ferrolana, pero en el año 2006 decidió abandonar su ciudad natal para trasladarse al municipio vecino, Narón, concretamente al barrio de A Gándara, situado en el límite entre ambas ciudades.

-¿Cuál fue el motivo que la llevó a cambiar Ferrol por Narón como lugar de residencia?

-Pues fue principalmente por el tema económico. El precio de las viviendas, al menos en aquel momento, era mucho más barato en Narón. Además había muchos pisos de nueva construcción y con plaza de garaje incluida, algo impensable en Ferrol.

-¿Ha pensado alguna vez en volver a cambiar su residencia?

-La verdad es que no. Ahora en mi barrio de Narón tengo todos los servicios que necesito y A Gándara es un lugar muy cómodo para vivir. Tengo dos colegios, uno público y otro concertado, por lo que pude incluso elegir donde matricular a los niños. Hay guarderías, supermercados, el centro comercial justo al lado... Estoy rodeada de todos los servicios que pueda necesitar. Si viviera en el centro de la ciudad, tal y como está ahora mismo, tendría que ir a Narón de todos modos para ciertas cosas.

-Usted continúa trabajando en Ferrol, ¿no resulta molesto o incluso caro depender del coche a diario?

-Dados los precios de los garajes en Ferrol me compensa, sin ninguna duda, pagar la gasolina e ir y venir todos los días. Además, incluso si quisiera venir andando, podría hacerlo porque la verdad es que es un paseo. Estoy aquí al lado y allí tengo todo lo que necesito en mi día a día. Aunque sea un concello distinto, en cuanto a distancia, no hay una gran diferencia entre vivir allí o en otros barrios de Ferrol, como puede ser Caranza, en los que también dependes del coche o del transporte público.

«Necesitábamos un piso más grande, y en A Coruña era caro»

De A Coruña a Oleiros

El motivo de la familia Varela Ortega, como el de muchas otras, es claro: los servicios, el precio y el espacio, tanto en casa como al aire libre. La decisión de mudarse a las afueras, más concretamente al municipio de Oleiros, llegó en el año 2001, cuando la familia comenzó a precisar de mayor espacio en su vivienda. «Necesitábamos un piso más grande, y uno de esas características era más caro en A Coruña», reconocen. Sin embargo, en la búsqueda del que sería su nuevo hogar influyeron otros factores. Algunos tan importantes como los servicios que tuviese el municipio y los espacios abiertos que se localizasen en este. Además de valorar que en la vivienda «hubiese un jardín», en su decisión también tuvo especial peso que hubiera «colegios, institutos, bibliotecas o supermercados», reconoce Elena Ortega.

Su día a día en Perillo ha supuesto una mejora en la calidad de vida de toda la familia. Con numerosas actividades para sus cuatro hijas y sitios donde pasear al aire libre, vivir allí les ha hecho todo «mucho más cómodo». Como ellos, otros vecinos de su comunidad optaron por un lugar en las afueras para vivir. Sobre los que ya se encontraban en la zona cuando la familia llegó, Elena afirma que «nunca se plantearon irse a A Coruña». Dos situaciones distintas, pero el mismo motivo: disfrutar de todo lo que ofrece el municipio.

Oleiros está dotado de todos los servicios para una vida familiar adecuada. Así lo reconocen. A pesar de ello, no todo es tan perfecto como parece. Y es que el inconveniente de residir en las afueras no es otro que el transporte público. «Mejoraríamos, principalmente, el transporte a Coruña. A la universidad y las zonas metropolitanas, sobre todo», subraya Emilio Varela. Una afirmación a la que se suma Elena, añadiendo que «tendría que haber muchos más autobuses, u otros métodos de transporte. Está muy mal conectado».

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