Un juzgado coruñés entrega una niña a su padre, denunciado por abusar de ella

alberto mahía A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

CESAR QUIAN

El hombre tendrá a su hija de seis años quince días en Málaga, donde está siendo investigado

18 jul 2019 . Actualizado a las 08:37 h.

El Juzgado de Familia de Primera Instancia número 3 de A Coruña hizo entrega este martes por la mañana de una niña de 6 años a su padre para que se la lleve a Málaga, donde reside, y pase con él los 15 días de vacaciones que le corresponden según estipula la sentencia que fija el régimen de visitas. El problema, según relata la madre de la pequeña, es que el hombre suma varias denuncias por abusos sexuales a la menor interpuestas tanto por ella como por la abuela materna. Estos procesos fueron enviados a un juzgado de Coín (Málaga), donde presuntamente se cometieron los hechos. El juzgado coruñés que recibió las denuncias se inhibió en favor del andaluz porque debe ser ahí donde se investiguen. Y mientras no exista una sentencia o una medida cautelar, el padre de la niña tiene derecho a disfrutar del régimen de visitas establecido.

La madre de la menor siente que le «robaron» a su hija «con engaños». Dice que la citaron en el Juzgado de Primera Instancia número 3 de A Coruña con su hija y, en un determinado momento, «sin estar presente y sin percatarse de lo que estaba ocurriendo», le entregaron la menor al padre. A sus espaldas. «Sin poder siquiera despedirme de ella», destaca. Las últimas palabras de la cría a su madre, minutos antes, fueron estas, según la denunciante: «Mamá, no quiero ir con papá, que es malo. ¿Crees que la jueza será buena?».

La niña nació en mayo del 2013 y el padre no reclamó la paternidad hasta que cumplió los 2 años. Uno después, consiguió que un juzgado de familia le otorgase un régimen de visitas que con el tiempo se cambió. «Desde la primera vez que se la llevó a Málaga -asegura la madre en las denuncias-, la niña regresó con pavor hacia el padre. Al principio, todo se quedaba en insultos y, junto a su actual pareja, la encerraban en un cuarto y se pasaban el día burlándose de ella». La niña le decía, según recuerda la madre, que no quería irse con el padre, que le tenía miedo. Entonces se estaba dilucidando el régimen de visitas y, según la versión de la madre, la abogada que tenía entonces le desaconsejó poner una denuncia por maltrato.