¿El secreto? Las mismas truchas y la misma tortilla


Hay maneras y maneras de llegar al éxito. Y también muchas de alcanzar el fracaso. Si nos referimos a negocios de hostelería hay miles de ejemplos tanto de establecimientos que no triunfan a pesar de realizar una inversión fuerte y cuidar la carta y otros que tienen gente por castigo. Pero el caso del que les hablo es singular. Juan Capelán abrió a finales de Semana Santa la taberna O Freixo en A Coruña y desde el primer día está lleno. ¿Cuál es el secreto? Pues ninguno. Copiar la cocina de un establecimiento que durante décadas funcionó de maravilla cerca de Betanzos y cuya propuesta gastronómica principal eran truchas pequeñas fritas y una buena y jugosa tortilla de patatas. «Yo era cliente habitual. En una conversación con amigos me enteré de que cerraba por la jubilación de los propietarios de siempre y todos hablamos del disgusto que nos producía», recuerda Juan. Como se da la circunstancia de que conoce al marido de Miki, la cocinera que estaba empleada en el histórico local de A Espenuca, decidió ponerse en contacto con ella y plantearle el proyecto: servir las mismas truchas y la misma tortilla con los mismos proveedores bajo el mismo nombre, pero en un local en el centro de A Coruña. «Vamos a hacer felices a mucha gente», recuerdo que le dije. Tanto ella como Toñita, que fue la encargada de la sala del antiguo negocio, dijeron que sí. Pasaron unas semanas y la fórmula funciona. Vaya si funciona.

Docenas de huevos

En la carta hay alguna opción más (no muchas) pero la clientela lo tiene claro. «El 98 % por no decir el 99 % pide tortilla y truchas», destaca Juan, que se pone a hacer números. «En el mes de mayo utilizamos 1.500 docenas de huevos y más de 1.200 kilos de truchas», confiesa. Hace unos días pasé por este bajo de la calle Federico Tapia que antes era una cafetería de nombre Bob Dylan. Y no me encontré a grupos de veteranos jugando al dominó o a las cartas, sino a decenas y decenas de personas comiendo la misma tortilla y las mismas truchas.

El nacimiento de una ópera

Fue una hora y media apasionante. Javier Ozores y Gabriel Bussi me invitaron a que les acompañase en la presentación de la suite sinfónica de la futura ópera La Tribuna, basada en la obra de Emilia Pardo Bazán. Ambos, escritor y músico, están al frente de este proyecto que lleva años gestándose y que pretende hacerse realidad en el 2021, coincidiendo con el centenario de la muerte de la célebre escritora. Ni más ni menos que una ópera gallega basada en un texto de una autora de aquí. La Orquesta Sinfónica de Galicia interpretó en el Palacio de la Ópera de A Coruña los primeros acordes, lo que supuso un estreno mundial. «Falta mucho, esto es como un bombón», explica Bussi. Como forma parte de la orquesta, tuvo la oportunidad de tocar la música compuesta por él, algo nada habitual. Pero una hora antes, un centenar de personas disfrutaron de las explicaciones de Ozores y Bussi, que les fueron comentando los entresijos de la obra en otra de las salas del recinto. El músico tocó el violín para adelantar lo que poco después tocaría toda la orquesta. Los asistentes preguntaron por los nombres de los cantantes líricos que serían ideales para representar los papeles principales, en particular Aurora, la cigarrera protagonista. Me pareció un momento mágico asistir al nacimiento de una ópera. Todavía falta mucho tiempo, una buena cantidad de euros y un montón de flecos más para que La Tribuna operística se haga realidad, pero por el momento el proyecto sigue avanzando. El público que llenaba el palacio ovacionó a Bussi al acabar la interpretación de sus piezas. Tuvo que saludar en repetidas ocasiones antes de sentarse en su sitio y seguir con obras de Ravel y Brahms, los compositores con los que compartía programa.

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