Comunidades vecinales y comerciantes reclamarán a Coas por los destrozos

Asociaciones de los barrios más afectados invitan a los perjudicados a personarse contra el grafitero


A Coruña

Más allá de pasarse una temporada en prisión, lo que le espera a este grafitero conocido como Coas es un sinfín de reclamaciones patrimoniales. Porque son cientos los coruñeses perjudicados que vieron como en la última década destrozaba sus portales, garajes o edificios y ahora tienen la oportunidad de personarse en la causa abierta contra él para exigirle una reparación del daño.

Una vez preso y con las evidencias que logró reunir la Policía contra este vecino de Os Castros de 31 años, se abre ahora la posibilidad de hacérselo pagar todo. Eso sí, hay que demostrar que ha sido él.

Coas es considerado como el grafitero que más daño ha causado al mobiliario público y privado de la ciudad en la última década. Desde que empezó a firmar como Asma, allá por el 2010, a estos tiempos. Ahora tiene muchas cuentas pendientes. Sobre todo porque algunas asociaciones de vecinos, como la de Monte Alto y Ensenada del Orzán, así como comerciantes de la zona centro, la más afectada, invitan a todas las comunidades de propietarios de edificios, garajes o negocios que sufrieron sus pintadas a que se personen en la causa y que reclamen los daños o gastos que tuvieron que afrontar para limpiar su nombre de las paredes.

El presidente del colectivo vecinal de Ensenada del Orzán, José Luis Méndez, deja en manos de los afectados la opción o no de reclamar, pero avisa que están a la espera de reunirse con el futuro Gobierno Local «para que entre todos logremos no ya limpiar lo pintado, sino que no se vuelva a repetir este vandalismo». Cree que hay que trabajar mucho y que, hasta ahora, «nada se hizo».

Pero una cosa es reclamar y otra bien distinta es cobrar. Coas es como un mariscador furtivo de los de antes, a los que nada les importaban las multas porque se declaraban insolventes y no había forma humana de embargarles. Ni sueldo ni propiedades. Con este ocurre un poco lo mismo. Al grafitero lo llevan intentando castigar una década. En los últimos dos años sumó 2.000 euros en sanciones administrativas. No pagó ni la primera multa. Pese al capital que debe gastar todos los meses en pintura y, por lo que se vio en el registro a su domicilio, en armas de todo tipo, no tiene ingresos declarados. Tampoco intención alguna de reparar los daños causados haciendo trabajos en beneficio de la comunidad. La concejalía de Medio Ambiente lo dio por imposible después de meses tratando de convencerlo de que dejase de pintar ?hasta le llegaron a ofrecer espacios donde podía hacerlo?. No lograron hacerlo entrar en razón y lo denunciaron ante la Fiscalía.

Infracciones

Los grafitis y pintadas en la vía pública, mobiliario urbano, muros, espacios publicitarios, cierres o paredes de edificios y otras construcciones son calificados por ley como infracciones urbanísticas leves o graves y están sujetos a un régimen de sanciones que oscilan entre los 100 y los 6.000 euros. La diferencia entre los supuestos leves y los graves radica en la reincidencia de los actos y en que estos provoquen daños irreparables.

Estas acciones se recogen en la Lei do Solo. Para las pintadas calificadas como leves, la multa va de 100 a 600 euros, mientras que en las graves, la sanción arranca en los 601 y culmina con 6.000 euros. Todo depende del daño y de lo que se daña.

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