Juan Villamisar: «No fichamos a jugadores de otros clubes, enseñamos a nuestros niños»

Repasamos con el presidente del Imperátor la historia del club de fútbol coruñés, que celebra el 75.º aniversario de su fundación


A Coruña / La Voz

Es todo un clásico dentro del fútbol modesto, uno de esos clubes sin los que no podría entenderse el deporte en nuestra ciudad. El Imperátor, cantera de la que han salido infinidad de profesionales y donde han jugado generaciones de coruñeses, cumple 75 años. Y lo están celebrando con distintos actos, como la charla que dará hoy a las 20.00 horas en su local social uno de sus ilustres exjugadores: Álex Bergantiños. De la historia del club, que se ha encargado de recoger en un libro Vicente Iglesias Martelo, y de los valores y filosofía del mismo hablamos con su presidente, Juan Villamisar.

-¿Cómo nació el Imperátor?

-Fue en el año 1944, cuando un grupo de amigos que estaban en el seno de Acción Católica empezaron a jugar al fútbol. En realidad existía algo antes, hay datos de 1942, pero digamos que oficialmente se estableció la creación en 1944, que es cuando empiezan a competir como equipo. El primer presidente fue José Luis García de la Torre, al que conocí fuera del Imperátor, porque era profesor del instituto Masculino y luego estuvo metido en muchas asociaciones. Era un equipo respetado, le llamaban el equipo de los curas.

-Y siempre volcado en el fútbol.

-En sus orígenes tuvo también equipo de baloncesto. De hecho en nuestros estatutos se coteja que demos cabida a cualquier tipo de deporte, no solo al fútbol. Lo que pasa es que se ha hecho un nombre como club de fútbol.

-Me sorprendió descubrir que en su origen no estaba en la Sagrada Familia.

-Dicen los más veteranos, como nuestro socio número uno, Emilio Quesada Zato, que tiene una memoria prodigiosa, que hubo unos primeros pasos en Riego de Agua, pero de eso no tenemos documentación. Sí que sabemos que estuvo en Médico Rodríguez, en el lateral de la plaza de toros. Ahí estuvo el local social hasta que se trasladó a la Sagrada Familia, con un paso previo por plaza Padre Rubinos.

-Para mi generación el Imperátor siempre ha estado íntimamente relacionado con el barrio.

-Es que llevamos en la travesía Cardenal Cisneros desde 1979. Además a los clubes modestos siempre nos viene muy bien estar ligados a un barrio, que nos identifiquen con él. Así la mayor parte de los chicos de la zona terminan jugando en el club. De hecho el Imperátor se fusionó con el club Sagrada Familia, funcionando con un nombre en algunas categorías y con otro en el resto, y con el club El Parque, de la zona de Santa Margarita, que era de donde se nutrían las categorías base.

-¿Y qué balance hacen de estos 75 años?

-Creo que hemos funcionado siempre muy bien. Hubo épocas mejores que otras. Durante diez años el primer equipo fue campeón de distintas ligas hasta llegar a militar en la Tercera División. De hecho fuimos el primer equipo de los modestos que llegó a jugar en Tercera, en 1999 o 2000. No conseguimos aguantarnos, sobre todo, porque cuando compites ahí el tema económico es muy importante y nosotros no pagamos a los jugadores. Así que venían de otros equipos y se llevaban a nuestros jugadores. Es algo que tenemos asumido. Tenemos una filosofía muy especial. Somos muy respetuosos con todo el mundo. No fichamos a jugadores de otros clubes. Nunca lo hemos hecho y me temo que nunca lo haremos. En el fútbol modesto estamos viendo a muchos clubes que para mantener a sus equipos arriba fichan a los que destacan de los equipos contrarios, lo que a mi modo de ver es una desgracia. Lo nuestro es enseñar a nuestros niños, crear afición y educar por encima de todo.

«La conducta de algunos padres está perjudicando al fútbol base»

Juan Villamisar no duda en criticar la conducta de algunos padres durante los partidos.

-Últimamente se habla mucho del tema.

-Eso está perjudicando mucho al mundo del fútbol. Se dejan influir por comentarios de gente que anda por los campos, que les cuentan que si su hijo se lo van a llevar fichado a no sé dónde. Eso crea un ambiente malo para los niños. Lo bueno para ellos es estar rodeados de compañeros y desarrollarse personalmente poco a poco. Si al final en el fútbol base estamos todos en las mismas competiciones, más o menos. Y el hecho de que un niño juegue en una o en otra no le va a ayudar a desarrollarse, eso lo hace día a día en el club con sus amigos y su entrenador.

-Pero pueden terminar destacando...

-Si lo terminan llamando para ser profesional, pues estupendo. Pero no nos engañemos, es muy complicado. Cada año juegan en España más de un millón de chavales y llegan a ser profesionales solo 46. Messi nace uno en el mundo, y da igual si juega en este o aquel equipo, que ya destacará por sí mismo y vendrán a buscarlo. Esperemos que algún día lo padres se den cuenta de esto y dejen a sus hijos disfrutar en los clubes en los que empiezan.

-Del Imperátor han salido unas cuantas figuras.

-No podemos quejarnos, y es siempre un orgullo que gente como Álex Bergantiños haya pasado por el club. O José Luis Deus, que fue pichichi del mundial sub 21; o Álex Lombardero, que por cierto está pasando una época mala con su salud; o Jason, el delantero del Levante que lo ha fichado el Valencia... Y muchos más de los que me estoy olvidando. Pero lo mejor es que todos tienen un buen recuerdo del Imperátor.

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Juan Villamisar: «No fichamos a jugadores de otros clubes, enseñamos a nuestros niños»