Una dosis de Stefano Mancuso en los jardines urbanos

Las claves para el cuidado del parque histórico de A Coruña por uno de los jardineros más veteranos de la ciudad

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Conoce los jardines como la palma de la mano. José Antonio Núñez, responsable del vivero Orto, es ingeniero y paisajista especializado en Hortofrutícola, pero como a él más le gusta definirse es como jardinero. Suma 45 años trabajando como tal, buena parte de ellos para el Concello de A Coruña, donde entró en contacto con el parque de Méndez Núñez. Repasamos con él el estado de este símbolo verde de la ciudad sobre el que planean las alertas acerca de su salud.

Mejor dotación

Profesional y económica. «Lo más urgente es dotarlos de jardineros con conocimiento y de presupuesto», resalta el paisajista. En el 2010, bajo el gobierno del socialista Javier Losada, el mantenimiento del espacio se privatizó. Un servicio que ahora realiza Imesapi, del grupo ACS. «El entorno de la torre de Hércules -censura Núñez- dispone desde hace años del doble de presupuesto para su cuidado que los jardines históricos, donde están desde San Carlos, Azcárraga o Méndez Núñez. Es una incongruencia. Son menos superficie, pero no son prados en extensivo. Méndez Núñez requiere una asignación presupuestaria al menos cuatro veces más alta y un especialista para la Rosaleda», pide el experto. En el nuevo contrato planteado por el ejecutivo de Xulio Ferreiro se preveía aumentar en un 80 % el presupuesto, hasta los 471.735 euros, y también la plantilla. Se convocó pero no se llegó a adjudicar.

Los árboles

Controlar las podas. «A los árboles, cuanto menos los toques, mejor. Pido por favor que no se poden. Ellos saben cómo deben crecer, el problema es de los ingenieros que escogen mal las especies según para qué espacios», reprocha Núñez. «Cuando por una ciclogénesis quedan ramas desgajadas, hay que cortarlas con un corte limpio para evitar infecciones. Además, si las ramas tienen mucha agua y aumenta su peso es algo que hay que controlar, pero no solucionar con una poda sistemática. Por otro lado, hay que podar los árboles de poda en cabeza de gato, como los plátanos. Debe haber un equilibro entre la parte subterránea y la aérea», insiste el jardinero, seguidor de referentes que van desde Charles Darwin a Stefano Mancuso, el director del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal de la Universidad de Florencia, que reivindica la inteligencia del reino vegetal.

A los árboles, cuanto menos los toques, mejor

Rosaleda

Especialistas. Cosa bien distinta sucede con las rosas así como con las plantas en general, donde la poda sí debe ser un trabajo minucioso. «Tiene que ser a mano, hay que dejar de abusar de máquinas como el cortasetos o las motosierras en las podas de las plantas», subraya. «Hay enciclopedias dedicadas al cuidado de las rosas. Si una flor está mala, hay que cortarla para que brote el capullo que espera debajo. Eliminar las partes secas y hacer los renuevos», detalla Núñez.

Abonos

Los justos. «En el caso de las plantas, como las rosas, hay que abonar para propiciar la floración. Sin embargo, los árboles hay que abonarlos muy poco. Pensemos en los que están en el bosque, su entorno natural. ¿Qué necesitan? Les llega con humus de lombriz y materia orgánica. Muchas veces los problemas que tienen de mayores los árboles son por abonos desaforados», remarca.

Insecticidas

El último recurso. «Solo cuando hay una plaga. En la Rosaleda yo aún no la observo -a diferencia de lo que sí mantienen otros expertos consultados-. Basta con colocar una planta atrayente, que sea más sensible al pulgón. Una vez que va a por ella y olvida las rosas, la extraemos», apunta. Donde hay que estar más vigilantes es en el caso de las palmeras, donde sí nos encontramos ante una plaga, la del picudo rojo. «Las palmeras hay que preservarlas a toda costa», sostiene.

Botellón

Prohibirlo. Es tajante. Un jardín del año 1868 no puede ser el lugar de disfrute del botellón. «Tendríamos que hacer como en Central Park, en Nueva York, que lo que se ingrese por las actividades desarrolladas en Méndez Núñez, ferias, casetas, exposiciones, revierta en la conservación de los jardines», dice el paisajista. 

¿El botellón puede matar un árbol?

m. méndez
amenaza.Tejo. El ejemplar es otro de los que sufre la concentración de jóvenes que invaden su espacio cada semana. Un libro editado por el Concello en 1987 calculó que en Méndez Núñez hay 500 especies plantadas. Una cantidad que sufrió variaciones desde entonces
Tejo. El ejemplar es otro de los que sufre la concentración de jóvenes que invaden su espacio cada semana. Un libro editado por el Concello en 1987 calculó que en Méndez Núñez hay 500 especies plantadas. Una cantidad que sufrió variaciones desde entonces

Especialistas alertan de que al menos ocho ejemplares corren peligro por la orina concentrada y «daños mecánicos»

Que un jardín urbano se convierta en un botellódromo nunca es una buena noticia. Para las especies que lo habitan, pero también para la ciudad de A Coruña que lo acoge. Pierde belleza, biodiversidad y calidad ambiental. En el 2012 los peores presagios de cumplieron. Uno de los magnolios más emblemáticos del espacio inaugurado a mediados del siglo XIX, y dedicado al héroe pontevedrés de la Primera Guerra del Pacífico, cayó por culpa de las altas concentraciones de urea. «Ahora hay al menos ocho árboles en peligro. La mayoría son centenarios, incluidos un magnolio, un tejo y un haya», alerta la especialista en botánica y estudiosa del espacio Sonia Cajade Frías.

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