El prestigioso cardiólogo asegura que ya se han identificado 250 genes relacionados con patologías que pueden desencadenar fallos cardíacos fatales
04 jun 2019 . Actualizado a las 13:46 h.La presencia de William McKenna en A Coruña tuvo ayer una razón docente y también personal. No comenzó a hablar sin antes recordar a Manuel Penas Lado, cardiólogo coruñés fallecido en el 2011 en accidente de tráfico al que ayer dedicó su charla. Lo conoció cuando, hace ya un cuarto de siglo, se puso en contacto con él para impulsar la unidad de cardiopatías familiares del Chuac, hoy designada por el Ministerio de Sanidad como de referencia para toda España y que, asegura McKenna, «es el mejor grupo del mundo» en el estudio de cardiopatías congénitas.
«El mensaje de hoy es que es posible encontrar las mutaciones que están en la base de las miocardiopatías estudiando a las familias y que se puede evitar la muerte súbita», subrayó el investigador al que se debe no solo haber identificado el primer gen causante de la miocardiopatía hipertrófica, sino nuevos criterios diagnósticos y los algoritmos para identificar a los pacientes con mayor riesgo de sufrir un evento repentino y funesto.
«Si hay una muerte súbita a los 40 años o menos, es posible que exista una miocardiopatía, hay que estudiar a los hermanos, a los padres, a los hijos... con un electrocardiograma, un ecocardiograma y un estudio genético e puedes identificar a los sujetos de riesgo», explicó el especialista.
En la actualidad, ya se han identificado 250 genes relacionados con patologías que pueden desencadenar fallos cardíacos fatales y, a juicio de McKenna, la tecnología «no es un problema, sino la interpretación de los datos». En este sentido, se refirió a la oportunidad de desarrollar unidades especializadas, donde se aúne investigación y clínica, para volver a resaltar que «aquí, en A Coruña está el mejor equipo del mundo porque tienen un grupo que está viendo a las familias -tienen más de 2.400 en seguimiento- y aquí la interpretación es mejor que en otras partes de Europa, tienen el conocimiento y la experiencia». «Hoy se pueden leer los genes -dijo- pero después hay que saber qué implican».
La unidad del Chuac, que realiza 10.000 estudios anuales para un centenar de centros del mundo, colabora activamente tanto con el hospital londinense como con el que dirige McKenna en Catar. Según apuntó, el grupo coruñés cuenta con la ventaja de aglutinar los conocimientos clínicos de los cardiólogos con los técnicos de los genetistas, una colaboración que «es muy importante», subrayó el diseñador de las nuevas guías de miocardiopatía y muerte súbita. En ellas no solo se describen las causas genéticas de muerte súbita, sino también factores modificadores. «El reto es que no todo empieza y acaba en los genes -explicó-, la clínica es muy importante y el conocimiento no tiene límites», subrayó antes de poner énfasis en que «todo tiene múltiples causas, el gen es una, pero no la única, por eso, cuando estás ante un paciente, no es solo uno, estás viendo a toda una familia».