«El mejor tratamiento para sus niños son la leche y sus brazos»

El Hospital Teresa Herrera impulsa un programa de asesoramiento sobre lactancia materna


A CORUÑA

Cien días después de nacer con tan solo 460 gramos, pudieron dar el alta médica a «todo un reto profesional», describe Alba Sánchez Ansede, enfermera pediátrica y responsable del programa de lactancia materna. Lograr que el pequeño entre los pequeños saliese adelante fue una auténtica labor de equipo, por supuesto de los médicos y enfermeras de la unidad de Neonatos del Hospital Teresa Herrera, pero también de quienes hicieron posible que, pese a las circunstancias, el bebito pudiese alimentarse con lo que la naturaleza dispone como mejor nutriente: la leche materna.

No es anecdótico el logro, ya que en el materno coruñés el interés por apoyar a quienes deseen apostar por el pecho empezó en la unidad de los nacidos antes de tiempo. «Es que por ser prematuros, no significa que no se pueda llevar a cabo», insiste la asesora de lactancia, que recalca, sobre todo, la vocación de las madres: «Lo hacen ellas, el esfuerzo es de ellas, muchas creen que en situaciones complicadas no pueden, y no es así. El mejor tratamiento para sus niños son la leche y sus brazos».

Para lograr la implantación empezaron a trabajar hace años recogiendo el interés creciente entre la sociedad. Se creó un proyecto y una comisión con 18 miembros de distintas categorías profesionales y diferentes unidades, de grupos de apoyo, de atención primaria... De ahí salió la figura de la asesora de lactancia, operativa oficialmente desde hace algo más de un mes, y que cuenta con el apoyo de numeroso personal, como la matrona con formación específica Ana Sánchez.

El 85 % quiere

Su misión consiste en apoyar a las mujeres que muestran su deseo de lactar, una intención que incluso han computado: en la Unidad de Neonatos, que pertenece al servicio de Pediatría, sucede en el 85 % de los casos. El 15 % restante a menudo no lo hace por distintas contraindicaciones, y también hay madres que optan por no dar el pecho. «Nuestra responsabilidad es informar para que tomen una decisión y apoyarlas tomen la que tomen», insiste Sánchez Ansede. A veces, cuando conocen los beneficios, algunas cambian de opinión, y en otras ocasiones se las ayuda para el destete: «Tiene que ser una decisión libre, bien informada y ayudarles en lo que necesiten con lactancia materna o con leche de fórmula», recalca.

«Es importante que las madres no se sienten nunca juzgadas», insiste Loly Eiriz, supervisora de Neonatología; ser una buena madre no se mide por por alimentar al bebé cinco años o por dar el biberón el primer día», considera sobre el especial cuidado que ha de tenerse para «el manejo exquisito del sentimiento de culpa» que suele asaltar a las madres.

Método de no interferencia

Para acompañarlas en el intento, el apoyo se hace imprescindible en determinadas situaciones. Los grandes prematuros es una de ellas, o cuando por el estado físico del bebé, a veces también de la madre, la separación se convierte en una dificultad añadida.

El protocolo básico se basa en el denominado método de no interferencia: nunca se le da biberón al recién nacido. Cuando no puede mamar del pecho, se le aporta la leche materna por otros métodos, la sonda cuando no hay otra alternativa, o con el dedo-jeringa. «Sin biberón incluso en la uci», insiste Loly Eiriz, que recalca la importancia de buscar fórmulas alternativas hasta que el pequeño está preparado.

«Necesitan acompañamiento en el proceso porque a veces las situaciones clínicas son graves», explica Ansede. No faltan bajones emocionales y las dificultades de, por ejemplo, tener que extraerse la leche mientras la situación o la maduración del bebé les permite succionar directamente del pecho.

El año pasado, abrieron 520 fichas en esta unidad, ya que elaboran un registro de todas las lactancias desde el ingreso hasta el alta e incluso más allá, en las visitas para control de peso. «Las madres tienen las puertas abiertas las 24 horas», resume. Para lograr esta forma de alimentación, durante el ingreso han de coordinarse con quirófanos, reanimación, obstetricias, y, una vez salen del hospital, con las unidades de pediatría de atención primaria para lograr una cobertura completa.  

El año pasado abrieron ficha a 520 bebés y mamás en la Unidad de Neonatología

«Non me quería perder isto» 

María Casas é médica, nai de André, de 4 anos, e de Lea, que naceu o 14 de marzo no materno por cesárea programada tras unha placenta previa. Pesou 1.950 gramos e mama da teta da súa nai.

-Coma fixo o neno.

-Durante 2 anos e medio! Con André, que naceu a término e foi un embarazo e un parto máis normal que con Lea, o inicio da lactancia non foi tan fácil porque non tiven ese apoio inicial. Aínda que é algo fisiolóxico, non temos referentes. Tiven moitas dúbidas que case me fan tirar a toalla.

-Por exemplo?

-Non sabía se estaría comendo suficiente, se era normal que estivese adormilado... Saímos do hospital cun biberón de suplemento, o neno tivo certa confusión entre a tetina e o pezón, e empezou a facerme dano. Contactei cun grupo de lactancia, e xa me dixeron que todo era normal. Iso foi o que me salvou. Era o que precisaba escoitar.

-E con Lea?

-Con Lea foi máis complicado o parto. Naceu ás 32 semanas, non houbo contacto pel con pel, a primeira noite eu estaba en Reanimación e ela na UCI. Sen embargo, a lactancia foi máis fácil. O primeiro día en planta xa recibía a visita de Alba, me ensinaron a extracción manual, e logo co extractor. Empecei a poder visitar á nena, ó principio traía o leite e llo daban por sonda. E aínda nesas condicións, cheíña de cables e todo, en canto foi posible púxena á teta. Foi fácil dende o inicio.

-Tiña claro o de dar teta.

-Eu tiña claro que quería ser nai e na carreira, ó coñecer os beneficios nutricionais, por saúde e por apego xa tiña claro que se podía, o faría. Non me quería perder isto, poder darlle ós meus nenos eses beneficios e ter esa vivencia. Pero penso que non hai que ser talibáns. As mamás deben tomar decisións de forma libre e informada. Hai mamás que non queren, e deben ser respectadísimas. O meu punto de vista era que si, pero entendo que haxa quen non. O apego pódelo lograr con outras moitas cousas, aínda que a teta axuda porque son moitas horas con eles.

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