Joaquín López Menéndez: con él llegó el coruñesismo

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

menendez.Se calcula que más de cien mil personas acudieron a la marcha que reclamó la capitalidad para A Coruña el 8 de junio de 1982. López Menéndez pronunció ante la audiencia concregada aquel día uno de sus discursos más recordados
Se calcula que más de cien mil personas acudieron a la marcha que reclamó la capitalidad para A Coruña el 8 de junio de 1982. López Menéndez pronunció ante la audiencia concregada aquel día uno de sus discursos más recordados ALBERTO MARTI VILLARDEFRANCOS

La capilla ardiente del exalcalde que luchó por la capitalidad de la ciudad herculina quedará instalada este martes en el salón de plenos municipal a partir de las 10.30 horas para que los coruñeses puedan darle el último adiós

26 abr 2019 . Actualizado a las 19:06 h.

Joaquín López Menéndez (A Coruña, 1939) fue alcalde de A Coruña entre el 1 de abril de 1981 y el 23 de mayo de 1983. Muy pocas veces dos años dan para tanto y en los que este ingeniero de Caminos tuvo el bastón de mando se vivieron algunos de los episodios más importantes de la historia democrática. Aunque siempre se le recordará por su defensa de la capitalidad, en su mandato se aprobó la remodelación del estadio de Riazor para la celebración del Mundial de fútbol, la creación de la Orquesta de Cámara Municipal, la recuperación de la Ciudad Deportiva de la Torre, la apertura de un nuevo tramo de la ronda de Outeiro, la proyección de nuevos mercados en Monte Alto, Palavea y A Falperra o los inicios de la Escuela de Idiomas. 

Inició su carrera política en 1977 cuando era jefe del servicio de vías y obras de la Diputación. Ingresó en el Partido Gallego Independiente, que posteriormente se integró en UCD, formación por la que se presentó a alcalde en las primeras elecciones municipales celebradas en España en abril de 1979. El equipo de López Menéndez obtuvo ocho ediles, quedando como primera fuerza política; si bien no le llegó para alcanzar la alcaldía, que fue para Domingos Merino. Aquel primer gobierno local nunca terminó de asentarse y el 1 de abril de 1981 se produjo una moción de censura y la corporación optó por un pentapartito con López Menéndez como alcalde. Fue un «gobierno de concentración en el que se integraron desde los comunistas hasta Alianza Popular. Emilio Quesada, edil de esta última formación, recuerda que fueron «capaces de olvidar las diferencias ideológicas , resolver la organización del Mundial, Alvedro o la conexión de la autopista».

Hizo muchas cosas, pero por la que pasó a la historia este hombre es por su defensa de la capitalidad de Galicia. Su empeño y el de otros muchos de aquella corporación lograron reunir a 150.000 personas en María Pita. Fue el 8 de junio de 1982 y jamás hubo en la ciudad concentración semejante. Aquello y el crecimiento de Alvedro le enfrentó con su partido, la UCD, que terminó echándolo e intentando quitarle al acta de concejal. Pero los políticos de entonces, de todas las fuerzas representadas en el salón de plenos, salieron en su defensa y lo mantuvieron en el cargo hasta que se celebrasen las siguientes elecciones, el 23 de mayo de 1983. Menéndez se presentó con La Coruña Unida y obtuvo 5 concejales. Pero Francisco Vázquez logró la mayoría.

Pocas semanas después, en una entrevista que López Menéndez ofreció a La Voz, decía así: «Dos o tres días después de marcharme sentí un gran alivio, como si me hubieran quitado de la espalda un saco de arena de 50 kilos».

Viajero impenitente, conocía la totalidad de las capitales europeas, donde pasó muchos veranos trabajando y aprendiendo idiomas. Ya finalizada su carrera, estuvo durante tres años trabajando en Noruega. Otra de sus aficiones era recorrer las librerías de viejo y las tiendas de aeromodelismo. Tras liderar el partido La Coruña Unida y su grupo municipal, abandonó la política y nunca quiso pronunciarse más de la cuenta, mostrándose siempre al servicio de los alcaldes que lo sucedieron. 

«Juro por mi honor y por mi vida no cejar jamás en la defensa de la ciudad»

Así fue el discurso que pronunció López Menéndez desde el balcón de María Pita el 8 de junio de 1982:

Coruñeses y coruñesas, que lo vean bien todos. Nadie podrá mentir para la historia. Aquí no estamos ni veinte ni treinta mil, aquí está la ciudad de La Coruña, tranquila y enérgica. Recordemos a María Pita, cuando el cerco de Drake, quien dijo: 'Los que tengan honra, que me sigan'. Y ahora la ciudad ha dado unánimemente un paso hacia su valoración futura. En cada coruñés hay un baluarte de la dignidad. Y tened la seguridad de que con vosotros está vuestro alcalde. Juro por mi honor y por mi vida no cejar en la defensa de la ciudad. Somos los primeros en defender la Autonomía. Somos los primeros en defender la democracia. En La Coruña nunca ha anidado el oscurantismo ni el caciquismo. Y precisamente porque creemos y sentimos en lo más hondo estos ideales, porque hemos sido vanguardia en su conquista, queremos que se escuchen nuestras razones. No estamos ejerciendo el derecho al pataleo, no actuamos bajo presupuestos de resistencia cantonal o a la defensiva. Nosotros vamos a corazón abierto, sin viejas tintas ni maquiavelismos. Por eso hacemos un llamamiento a toda Galicia. Y les decimos: este es nuestro potencial, esta es nuestra mejor disposición. ¡Hablemos, discutamos, dialoguemos! Pero nunca permitiremos que se nos cierren puertas. Marchemos a casa con el orgullo de ser coruñeses en la frente y la paz de ser gallegos ejemplares con el corazón. En La Coruña, Galicia tendrá siempre un faro de prosperidad.