La fachada marítima tiene «mala pinta»

Las pintadas invaden más de un kilómetro de litoral entre el matadero y As Lagoas


A Coruña

Si uno se apoya en la barandilla del paseo marítimo a la altura de San Roque de Afuera, junto a la cetárea, por ejemplo, y mira al frente, se le cae el alma a los pies. Las pintadas se comieron el paisaje. En lo que siempre fue una de las postales de la ciudad, todo está embadurnado de pintadas y nombres de grafiteros. Entre la finca de los Mariño y As Lagoas, es mejor mirar para otro lado.

Así como está, no es para enseñar a nadie. «Imagínese San Sebastián así. O Gijón. ¿Verdad que no se lo puede ni imaginar? Pues ya ve que aquí no pasa nada». La crítica es de Luis García, propietario del bar Brisas, desde donde se contempla la desfeita.

Si desde San Roque la vista causa dolor, ya con un pie en el mirador de la antigua finca de los Mariño es para echar a correr. Todo está destrozado y pintado. Lo que más abundan son las firmas de grafiteros. Ahí están Jichos, grls, daus, asma, ryan, magiko, yoyó, zoue, weeb, donk, meas, dask, histeria -solo este llenó 20 metros de pared-, Ryanone, senk o mugre. No hay un hueco sin pintar bajo el paseo marítimo, a lo largo del voladizo que hay entre la finca de los Mariño y la playa de las Amorosas, un lugar peligroso que no se usa solo para pintar, sino para beber o drogarse, según los vecinos de la zona. Jóvenes que se reúnen en la zona y para verlos hay que jugarse el cuello en la cuerda floja del acantilado. Un mal pie y son historia.

La fea estampa no es de ahora. El mirador de la finca de los Mariño duró limpio una semana. Nada más inaugurarse el recinto en julio del 2009, los vándalos hicieron su primera visita al sábado siguiente.

No respetaron -y eso que los grafiteros se jactan de no tocar jamás la obra de otro artista- ni el trabajo que le encargaron a Fernando Arias, un mural de 420 metros cuadrados que tardó cuatro meses en pintarlo. Entonces, el autor criticó la escasa atención que le prestó la policía cuando denunció días antes los primeros actos vandálicos. «Hicieron una raya de casi 50 metros. Una vez apareció una pintada que decía: ¡larga vida al vandalismo!», lamenta Fernando Arias.

Hoy, diez años después, todo está muchísimo peor. De su mural solo queda una pequeña parte. Ya ni se aprecia la sirena, las gaviotas y cormoranes, una rosa de los vientos, percebes, pulpos, petroglifos, delfines... y por supuesto, una torre de Hércules.

El autor de la obra precisó que la zona también recibió siempre la visita de jóvenes que solo pintan en aquellos lugares donde está permitido, algo que quiso explicar para dejar claro que no todos los amantes del arte urbano se dedican a deteriorar las obras que otros han elaborado.

Se llegó a identificar a aquel primer vándalo. Fue denunciado con nombre y apellidos, pero nadie hizo nada, precisó Fernando Arias, que asegura que los grafiteros creen que la zona les pertenece y no están dispuestos a abandonar el lugar.

Los bancos de madera, tramos del firme y columnas también se presentan mal maquilladas por los grafiteros.

El mirador de la finca de los Mariño fue destrozado poco después de inaugurarse

El mirador de la finca de los Mariño se hizo para que sirviera de balcón hacia el Atlántico. En julio del 2009, la entonces ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, inauguró este espacio privilegiado que, durante años, permaneció abandonado, a merced de los vándalos y sin un proyecto que convenciese a vecinos y autoridades.

Tras una inversión de más de 1,8 millones de euros por parte del Estado, la parcela, de casi 3.000 metros cuadrados, fue recuperada. Aquel día, la ministra dijo que era «para uso y disfrute de todos los ciudadanos».

«Este entorno ha pasado de ser una zona privada a una zona pública, como debería haber sido siempre», aseguró el que era entonces alcalde, Javier Losada. El regidor recordó el deteriorado estado en el que estaba antes la parcela, «cuando ahora es un nuevo espacio de la ciudad y una zona de encuentro para los vecinos».

Muy poco duró la idea. Una semana. Lo que tardaron los vándalos en adueñarse del lugar. Y nunca lo dejaron. A lo largo de diez años, el mantenimiento estuvo ausente. Hasta llegar a lo que es hoy. Desde el Ayuntamiento se recuerda que hay un plan de limpieza de pintadas que incluye el mirador de la finca de los Mariño.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos
Comentarios

La fachada marítima tiene «mala pinta»