Los bordones inéditos de San Andrés

Un estudioso descubre cinco báculos de peregrino en el cruceiro y no encuentra «nada parecido en Galicia»


A Coruña / La Voz

Había pasado a su lado cientos de veces durante los 25 años que vivió en la ciudad. Había visto la iglesia de San Andrés construida sobre las ruinas del hospital de peregrinos destruido durante la invasión de Drake. Había mirado hacia el cruceiro en el que descansan de sus vuelos palomas y gaviotas. Pero Carlos Santos Fernández, profesor de Literatura y estudioso del mundo jacobeo, nunca había reparado en los relieves que hay en la parte baja del fuste del cruceiro de San Andrés. Fue en la primavera de hace cuatro años cuando lo hizo y descubrió que lo que aparece en las guías turísticas y referencias a este cruceiro como «adornos verticales» son en realidad «cinco bordones de casi metro y medio de altura esculpidos en su fuste». Esto vincula el monumento con el Camino inglés, aunque su trazado actual no pase por la calle San Andrés, y los convierte en «algo inédito». Dice este estudioso que los bordones aparecen asidos por los peregrinos pero nunca solos, como un elemento decorativo, y en la búsqueda que ha hecho «no encuentro nada parecido en Galicia».

Artículo en «Nalgures»

La investigación y sus resultados aparecen en el artículo que Carlos Santos publica en el último número de la revista Nalgures, que la Asociación Cultural de Estudios Históricos de Galicia presentaba el pasado martes en el Casino. «A pesar de su situación en un lugar de paso, se trata de un cruceiro aparentemente poco estudiado, cuyas únicas menciones se deben a su ubicación en las proximidades de la capilla de San Andrés», escribe Santos. Lo hace antes de recoger la única descripción del cruceiro, hecha por Luis Martín Ruiz en Cruceiros na provincia da Coruña, que ofrece «una ficha bastante detallada de su morfología, aunque sin ningún tipo de referencia histórica, cronológica o estilística», puesto que ese no era el objetivo de las reseñas de 2.124 cruceiros de la provincia coruñesa que describe en dicho libro. También Otero Pedrayo y Martínez Barbeito lo citaron.

Santos Fernández señala que no se sabe la fecha de construcción, pero alude al plano de A Coruña que hizo Juan de Santans y Tapia en 1639, que está en el archivo de Simancas y en el cual, «en la zona de la Pescadería, se distingue una plaza delante del ‘mar brabo [del] Orzán’ [expresión del cardenal Jerónimo del Hoyo] con un edificio rematado por una cruz que coincide con la ubicación del hospital de San Andrés, la capilla anexa y el crucero, por lo que no parece desatinado suponer que corresponda a la institución benéfica, al recinto cultural adosado y ¿al crucero de San Andrés que nos ocupa? Es posible, probable incluso».

Recoge Santos un documento redactado en septiembre de 1589 que describe dicho conjunto: «Muy buena casa con su iglesia y con sus aposentos y enfermería, en que había ciento ochenta camas con ropa necesaria y ropa blanca y otras cosas para servicio de los enfermos, y allí se recogían y curaban muchos peregrinos y pobres extranjeros y de La Coruña». Es un texto que aparece en el libro La vida municipal de A Coruña en el siglo XVI (Diputación Provincial), del actual canónigo de la Colegiata Ismael Velo Pensado. El hospital, «fundado y regentado por el Gremio de Mareantes de San Andrés y Hermandad de la Paz y la Misericordia de la Pescadería coruñesa, fue el más notable de la ciudad durante buena parte del siglo XVI», y fue deteriorándose tras el ataque inglés. Resume Santos este «inédito testimonio» de las peregrinaciones como «un crucero con simbología jacobea, situado junto a un hospital que atendía a los peregrinos, en una ciudad que era una etapa fundamental del Camino Inglés a Santiago y vinculable a otras piezas con ornamentación jacobita».

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