Marco Soriano: «La tendencia es una vuelta al origen, a cocinar como nuestros abuelos»

En su blog, «La cocina es vida», plasma las maravillas culinarias que encuentra en sus viajes por el mundo y también en Galicia


A Coruña / La Voz

Tras el blog gastronómico La cocina es Vida están Marco Soriano de Tejada Acero y Ana Prieto Blas, dos enamorados de la cocina en su espectro más amplio: como consumidores y como elaboradores. Tras años viajando por el mundo buscando sabores únicos -que también han encontrado por estos lares- han conseguido una nutrida parroquia de fieles a sus críticas y sus recetas, a menudo arriesgadas, pero siempre deliciosas. Analizamos con Marco esta pasión convertida en mucho más que un hobby.

-¿De dónde sale al idea de hacer un blog de gastronomía?

-Nos encanta viajar. No tenemos hijos, así que todo el tiempo libre lo dedicamos a viajar, siembre con la gastronomía como objetivo. Y cuando volvíamos a casa con la maleta llena de ideas y de ingredientes de todo el mundo, invitábamos a los amigos, que no paraban preguntarnos de dónde lo habíamos sacado, cómo lo habíamos hecho... Y decidimos ponerlo por escrito y publicarlo. Empezó como un hobby y ahora absorbe todo el tiempo que no dedicamos a trabajar.

-Y la cosa ha funcionado más allá de sus amistades.

-Nos han puesto la etiqueta de defensores de la cocina atlántica y hemos conseguido llegar a gente de Portugal y Estados Unidos. Los seguidores son gente arriesgada, pero que sabe que no damos saltos mortales, que probamos todo lo que hacemos.

-No hay trampa, postureo ni intereses ocultos.

-Nuestro lema es: compramos, cocinamos y comemos. Lo que publicamos en las fotos nos lo comemos. No somos de los que esperamos que nos manden un producto para decir que está rico.

-¿No utilizan sus críticas como arma de presión?

-Mi única arma de presión es esta [saca la cartera]. La más efectiva. Yo voy a los sitios y pago. Y si me gusta, vuelvo, y si no, no.

-¿Cómo deciden el destino de sus viajes?

-Escogemos lo que queremos ver, por ejemplo un mercado, que son fundamentales para construir el relato gastronómico de una zona. Y alrededor de eso montamos el viaje, mirando restaurantes… Pero lo que determina un destino es conocer algo de su gastronomía en concreto. Si vamos a París, vamos a La Grande Epicerie mientras el resto de gente se va al Louvre.

-Escogen unos destinos que se salen de lo habitual.

-Hay que huir de los tópicos. No te tienes que ir al sudeste asiático para encontrar algo sorprendente. En San Francisco todo el mundo habla de lo auténtico que es el barrio chino. Pues a mí me pareció como comer en cualquier chino de aquí. Sin embargo en Róterdam, al lado del puerto, hay una zona llena de restaurantes orientales que son una pasada, en los que comen precisamente los trabajadores del puerto. Eso sí que me pareció auténtico.

-Menciona la comida asiática, que está impregnándolo todo.

-Es una moda que ya está pasando. Ahora lo que hay es una vuelta a los orígenes. De hecho la gente habla constantemente de kilómetro cero como la nueva revolución, lo que me hace mucha gracia, porque es cómo cocinaban nuestros abuelos cuando no existían los frigoríficos.

-¿Y le gusta esa filosofía?

-Pero sin volvernos locos. Hay que reivindicar lo propio, como ya hicieron los catalanes y los vascos hace cuarenta años, que en esto nos llevan mucha ventaja. Pero no hay que caer en un chovinismo gratuito. Me parece muy bien que todo sea ecológico, que venga directamente del campo… Pero que todo cocinero quiera tener su propia huerta me parece algo exagerado. Además, ¿dónde está el límite del kilómetro cero? Porque todos metemos patata, pimiento y tomate en nuestros platos, pero esos productos nos llegaron desde el otro lado del Atlántico. Hay que ser abierto de mente.

«Todavía estamos aprendiendo a vender nuestra gastronomía»

Marco Soriano celebra la evolución experimentada por la cocina gallega en los últimos años, aunque asegura que aún queda mucho camino por recorrer.

-¿Cómo ve la gastronomía gallega actual?

-Aquí estuvo todo bastante estancado hasta hace unos cinco años, que hubo una explosión. Se ha avanzado muchísimo en este tiempo. A las nuevas corrientes gastronómicas les ha costado mucho entrar. Hemos tenido a gastrónomos como Picadillo o Ángel Muro que hace cien años ya hablaban de unas elaboraciones que se están tomando ahora como algo novedoso. Costó hasta poner un pescado a la brasa. Ahora ya han arraigado, pero cuidado no nos vayamos a pasar, porque hemos pasado de un inmovilismo tremendo a un todo vale en poco tiempo, y eso tampoco es bueno. Las evoluciones deben ser lentas, sin que la cocina pierda su personalidad.

-Quizá hemos sobreprotegido nuestro producto, sin arriesgar.

-Sin duda. Fíjate, metimos en el blog una receta de chilli crab hecho con pateiro de aquí, y nos pusieron verdes, que cómo malgastábamos un manjar así. Y, digo yo, si la receta está rica con un bicho de fuera, más rica estará con uno de los nuestros, ¿no?

-¿Qué le parecen esos eventos que se vienen celebrando de un tiempo a esta parte, como el Fórum Gastronómico?

-Son importantes si sabemos sacarles partido, para poner la cocina de A Coruña, la cocina atlántica, en el lugar en el que debe estar. Aquí no se han dado las cosas a conocer debidamente. Tenemos un producto fantástico, pero también unas elaboraciones, algunas nuevas o tradicionales puestas al día, que tienen que ponerse en valor. Pero nunca nos hemos sabido vender. Estamos aprendiendo ahora.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
52 votos
Comentarios

Marco Soriano: «La tendencia es una vuelta al origen, a cocinar como nuestros abuelos»