El carril bici de A Coruña reducirá al mínimo el aparcamiento gratuito en el entorno del materno

El concejal Xiao Varela asegura que están negociando con el párking para tratar de bajar las tarifas


A Coruña / La Voz

El último tramo pendiente de ejecutar del carril bici metropolitano (el resto está en obras) es el que enlazará As Xubias, a la altura del Santiago Apóstol, con el puente de A Pasaxe. Son casi dos kilómetros que discurrirán en su mayor parte en paralelo a la avenida de A Pasaxe, con una vía para bicicletas de doble sentido que irá por el lado de la carretera más cercano a la costa.

El carril  permitirá (una vieja demanda de los ciclistas) una salida segura de la ciudad para quienes empleen vehículos de pedales y patinetes, pero también supondrá, como efecto colateral, una sensible reducción del número de plazas de aparcamiento en una zona donde tienen una especial demanda. «Esta é unha obra moi solicitada pola cidadanía», dijo Xiao Varela, concejal de Rexeneración Urbana esta mañana en Radio Voz. Apunta el edil que habrá un proceso de cambio que afectará a las plazas. «Hai un aparcamento de pago co que estamos a negociar para axustar ás tarifas», apuntó, y recordó que en todo caso muchas de las que actualmente se ocupan están siendo irregularmente utilizadas, ya que en buena parte de la avenida está prohibido estacionar. 

En esa zona aparcan en el arcén (donde no está permitido) unos 50 coches. Una cifra similar lo hace en la línea habilitada entre el materno y Servisa. En el caso de los primeros en ocasiones la policía multa a quienes allí están, pero también hay muchos días con el arcén ocupado y sin que pasen los agentes. 

En el materno se asisten unos 2.500 partos al año, que generan estancias de larga duración, gravosas para quien utiliza los aparcamientos que hay en el entorno. El párking municipal tiene 365 plazas a 1,70 euros la hora. Hay, además, otro privado algo más económico pero de menores dimensiones. Quien tenga que pasar tres días en el hospital deberá desembolsar en torno a 60 euros, de ahí que muchos opten por buscar sitio libre en superficie.

El concejal no aclaró si se crearán nuevas plazas de aparcamiento gratuito como alternativa y apuntó que en todo caso hay que estudiar esa posibilidad. También afirmó que el carril bici busca tener utilidad más allá del ocio y que podría también ser utilizado para llegar por esa vía a los centros sanitarios.  

Descoordinación entre empresas

Por otra parte, Varela también explicó las razones por las que se está levantando el carril bici recién instalado en varios tramos del centro. Según el edil, estaba previsto mejorar el firme y el saneamiento en la vía para vehículos a pedales. El problema es que los trabajos los hacen distintas empresas. Una se encarga sobre todo de la señalética y balizamiento y otra del saneamiento. La primera y la segunda tienen tareas distintas de difícil coordinación por la gran magnitud de la obra, indicó Varela. Así, la firma que tenía encargado el carril, por casi un millón de euros, llevó a cabo la instalación de los bolardos y la pintura primero, siendo necesario quitar los bolardos, mover el firme y volver a pintar por la segunda compañía que actuó después en lugar de hacerlo antes. 

«Coordinar estas actuacións non é sinxelo», dijo Varela, apuntando que mientras se hacía el carril, la compañía encargada de mantener el saneamiento estaba trabajando en Palavea y no podía dejar esas tareas para asumir las otras. En todo caso, aseguró que más allá de las molestias que puedan causar las actuaciones, estas no tendrán ningún sobrecoste. En el caso de Linares Rivas, las lluvias de meses atrás evidenciaron problemas de drenaje que se estarían solucionando también ahora con el nuevo saneamiento.

Adiós a los coches en la avenida del Ejército, Primo de Rivera y Linares Rivas

El impacto del carril bici en la reducción de aparcamiento en superficie no se circunscribe solo al entorno del Materno. La vía también ha restado plazas en otros puntos de la ciudad. Donde mayor ha sido ese efecto fue en la avenida del Ejército entre San Diego y la Casa del Mar. Allí desaparecieron los coches en el margen pegado al muro de cierre de la estación. Esa restricción no levantó críticas significativas en la zona, como tampoco las hubo relevantes en Linares Rivas, en dirección salida. Sí las hubo, y muchas, en Primo de Rivera. Se quejaron los vecinos pero sobre todo los comerciantes, que vieron como se dificultaban las paradas de vehículos y se alejaba la zona para carga y descarga sin que sus peticiones al Ayuntamiento sirviesen para modificar el trazado.

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