El sueño cumplido de una mujer sin brazos que quería ser conductora

Celia Regueira Varela sacó el carné hace un mes en A Coruña tras una espera de más de veinte años hasta que la tecnología permitió adaptar un coche para ella


A Coruña

Celia Regueira Varela nació en Arteixo sin brazos pero nunca dejó de verse a sí misma como alguien con autonomía plena para conducir su vehículo. Lo intentó en los 90 al cumplir 18 años, convencida, como el resto de sus amigos, de que el gran premio de la mayoría de edad era poder matricularse en la autoescuela. En su caso, enteramente excepcional, acudió a un centro de A Coruña que impartía clases para personas con discapacidad, Lespar, sin pensar que su audacia carecía de acompañamiento tecnológico. No había, en aquella época, vehículos preparados para las singulares circunstancias vitales de esta mujer pionera: luces automáticas, encendido por botón, mandos de aceleración en volante... ninguna de esas adaptaciones había llegado aún a las carreteras españolas.

Pasaron más de 20 años hasta que un día de enero del 2017 Celia Regueira decidió volver a intentarlo. Volvió a la autoescuela y allí encontró a Alberto Uzal, hijo del anterior gerente, que la animó y a la vez la previno de las dificultades. Obtener el carné era posible, pero no fácil. La tecnología ya lo permitía, pero primero había que buscar el coche, comprarlo y adaptarlo. El importante esfuerzo económico no le hizo perder la ilusión. Celia se decide por un vehículo pequeño, como le aconseja Alberto, se pone en contacto con el concesionario Audi y comienza un proceso para adaptar el vehículo en la sede central de la marca en Alemania. Cuando el coche llega a Galicia todavía habrían de incluir componentes como los intermitentes al pie, la regulación especial de altura del asiento y los dobles mandos para hacer las prácticas correspondientes. Esto ya en los talleres de A Coruña.

Hace un mes que Celia consiguió su carné de conducir, gracias al tesón con que acometió su formación como conductora en la autoescuela Lespar y a las innovaciones técnicas introducidas en su Audi A1. «Hace unos años no sería posible, pero hoy en día disponemos de la tecnología para hacer esto posible», explica Alberto Uzal, director de Lespar.

El coche, adaptado en Talleres Vilanova, incluye un dispositivo que permite a Celia manejar los intermitentes con el pie izquierdo, un asiento especial rectificado en altura y profundidad y un pomo especial en el volante que permite a la conductora cogerlo con un saliente que tiene en el hombro.

«Se examinó con éxito el mes pasado -explica Uzal-, gracias en parte a la ayuda de Tráfico, que dio el visto bueno para que yo pudiera ejercer como profesor en un vehículo particular, no de autoescuela, algo que la ley permite en determinados casos».

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