Elena Sotillo: «Puedes ser Einstein, que sin dinero para investigar, nada»

La científica coruñesa sueña todos los días con volver a España, «pero es complicado. El valor de la ciencia tiene que avanzar»


a coruña / la voz

Elena Sotillo Piñeiro (A Coruña, 1973) es una de esas mujeres que algún día dará nombre a una calle de la ciudad. Estamos ante una científica vocacional, de gran seguridad en el habla y una trayectoria de veinte años de investigación. Antes en Filadelfia, ahora trabaja como investigadora senior en la Universidad californiana de Stanford, una de las mejores del mundo.

-Un saludo desde A Coruña, en una mañana lluviosa y venteada.

-Un saludo desde Stanford, donde hace sol 270 días al año.

-Juega con ventaja. ¿Es feliz?

-Mucho. Me encanta Stanford. Es un lugar excepcional para hacer investigación. Y hay un grupo de gallegos (unos de Vigo, otros de Ferrol) que nos reunimos, celebramos la noche de San Juan y hacemos queimada.

-¿Cómo está de valorada ahí la investigación?

-Es un apoyo total. Hay una mezcla muy interesante entre industria y academia. Estamos en medio de Silicon Valley, con Google, Facebook, Apple, Amazon... Las compañías tecnológicas colaboran con Stanford.

-¿Hay interacción económica?

-Sí. Hay un flujo de financiación muy importante entre las grandes industrias y la universidad. Estas empresas utilizan Stanford no solo para extraer talento, sino para extraer ideas.

-Se beneficia todo el mundo.

-Sí, porque los investigadores reciben fondos que, de otra manera, no tendrían. Y las industrias se benefician de los descubrimientos.

-Tal cual España, oiga [Modo Ironía On].

-Sueño todos los días con volver a España, pero es complicado. El valor de la ciencia en España todavía tiene que avanzar mucho. Hasta que se entienda que es imprescindible.

-Sin ciencia no hay futuro.

-Para tener impacto científico, necesitas dinero. No hay vuelta de hoja. Puedes ser Einstein, que, si no tienes dinero para investigar, no puedes hacer nada.

-Pues en A Coruña se está empezando a hablar de crear una Ciudad de las TIC y/o un hospital en los antiguos terrenos de la fábrica de armas.

-¿Ah sí? Hace veinte años, cuando yo estaba en A Coruña, la única genética que se estudiaba era la del mejillón. Y el entonces Juan Canalejo [ahora el Chuac] ya era una referencia en trasplante de órganos. Tener el hospital cerca ayuda. Hay una desconexión muy grande entre la medicina y la investigación. Normalmente, falta esa conversación.

-¿Echa de menos A Coruña?

-¡La echo de menos más que el océano! Y, cada vez que voy, me cuesta más volver. Intento ir una vez al año, pero no siempre es posible. Si no puedo viajar a A Coruña, intento ver a mi familia.

-¿Cuál es su papel en Stanford?

-Superviso un laboratorio de 18 personas, en el que hay estudiantes de tesis, posdoctorados, médicos… Por encima de mí está la directora del Centro de Inmunoterapia de Stanford, Crystal Mackall. Esto es un esfuerzo titánico de muchas personas.

-Si volviese a iniciar ahora su carrera, ¿haría algo distinto?

-Me habría pensado mejor el centro en el que hice mi posdoctorado. En Estados Unidos, el laboratorio del que vienes tiene mucho peso. Antes de dar el salto, la tesis es fundamental y hacerla en España es excelente. Estamos muy bien valorados fuera.

-¿Tener un buen mentor es un factor importante?

-Totalmente. Si estás en un momento en el que necesitas supervisión constante, asegúrate de que tu jefe esté presente. Si pasa más tiempo fuera del laboratorio, viajando o dando charlas, que haya alguien en su lugar. A no ser que seas independiente.

-Pero ¿cómo puede saber eso alguien que está empezando?

-Cuando le estén entrevistando, que se tome la conversación como algo bidireccional. Debe hacer preguntas que en España no hacemos jamás: cuánto dinero tiene su laboratorio, cuánto le va a durar y cuándo podré publicar.

-¿Algún otro consejo para los jóvenes investigadores?

-Que se lancen sin miedo. Que busquen un buen laboratorio y que tenga una buena financiación. He visto a gente tener que regresar a España porque sus jefes se habían quedado sin dinero.

«El 50 % de los pacientes que se tratan con inmunoterapia se están curando»

En la vanguardia de la lucha contra el cáncer, la coruñesa Elena Sotillo se dedica a desarrollar nuevas inmunoterapias contra los tumores infantiles en el Instituto de Cáncer de la Universidad de Stanford.

-El gran éxito de la inmunoterapia se está dando en leucemias y en linfomas. ¿En qué trabaja su laboratorio?

-Nuestro propósito es replicar el éxito de las células T en tumores de cerebro y sarcomas. El nuevo reto es aplicar esa terapia a los tumores sólidos, que son mucho más difíciles de tratar.

-¿En qué punto está la investigación?

-Esperamos empezar los ensayos clínicos el año que viene. Las expectativas son muy grandes. Por otra parte, hay que pensar que estos tratamientos los van a recibir pacientes en los que han fallado todas las terapias convencionales (quimio y/o radio y/o cirugía), así que los tumores a los que nos enfrentamos son muy agresivos…

-¿Se modifica el sistema inmune del paciente solo cuando no le queda otra opción?

-Sí, cuando ya ha fallado todo lo demás. La inmunoterapia es como vacunar al paciente contra su propio tumor.

-¿Los ensayos serán en adultos?

-Sí, y según como funcione, ahí empezaríamos ya con pacientes pediátricos.

-¿Es optimista?

-Sí, mucho. Sobre todo, por los resultados que estamos viendo en leucemias y linfomas, en pacientes que se morían. El 50 % se están curando y tienen una vida larga y fenomenal. Además, con salvar ya solo a un niño, todo el trabajo merecerá la pena.

-Esto requiere perseverancia.

-Ya sabe, la paciencia es la madre de la ciencia.

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