El misterio de las dedicatorias en la bibliotecas de A Coruña: «Algunas dan para el arranque de una película»

Los libros esconden dos historias. La que nos cuenta el autor y la que vivieron sus dueños


A Coruña

Quería ser un mensaje anónimo. Dedicado a un único destinatario. Pero transmutó en fenómeno viral. «Regalo de mi único amor, que ni siquiera se acordó de dedicármelo (ni yo de pedírselo)», es la elegía con la que un usuario de la biblioteca de la Sagrada Familia de A Coruña entregó su libro de Alejandra Pizarnik a la sala de lectura. Una donación con la que han engrosado su fondo. Perra Vida, el seudónimo con el que firma su autor o autora, tal vez lo haya conseguido. Llegar a ese amante desconsiderado. «Eso no lo podemos saber, pero lo que no han parado es de llegarnos libros. Algunos tienen dedicatorias preciosas. No comprendo cómo se pueden desprender de ellos sus dueños con esos mensajes tan íntimos», cuenta Julia Varela, una de las trabajadoras.

No paran de donar libros, algunos tienen dedicatorias preciosas

Una usuaria fue hace un par de días con tres cajas llenas. Otros dos, con cuatro. «Hai xente moi xenerosa. Desde o que cada ano trae os finalistas ao Premio Planeta que vai mercando á que doa toda unha colección en francés», añade Catuxa Seoane. Los que no pasan la criba final (establecida en las bases de las Bibliotecas Municipais da Coruña) por su estado o por el título en sí, se quedan en una mesa de intercambio. Y, aunque en índices de lectura los españoles no estamos para tirar cohetes, lo cierto es que la mesa se va vaciando. Funciona como lo hacen los puntos BookCrossing (de los que hay 17 en la ciudad).

De cine

«La dedicatoria en el libro de Pizarnik, La extracción de la piedra de locura. Otros poemas, nos tocó la fibra a todos, por eso lo compartimos en las redes», confiesa Julia Varela. En la cuenta de Instagram colgaron la foto bajo el título «Donativos deseperanzados». Las reacciones fueron numerosas. «Es un mensaje cercano, donde se intuye resquemor. Un tren que pasa. Ni tú me lo dedicaste ni yo te lo pedí. ¿Cuántas veces no hemos tenido esa sensación, la de dejar escapar algo sin hacer nada para remediarlo?», pregunta Julia Varela, que afirma: «Hay dedicatorias, como esta, que dan para el arranque de una película»

Un tren que pasa. Ni tú me lo dedicaste ni yo te lo pedí. ¿Cuántas veces no hemos tenido esa sensación?

notas entrelíneas

Lejos de ser un trabajo monótono, la vida en las bibliotecas es bastante más divertida de lo que pueda parecer. Y no solo por las actividades que organizan, desde tertulias a conciertos. Últimamente, les intriga una cadena de mensajes que van apareciendo en los libros de préstamo. «O primeiro pareceume curioso e bonito. Co segundo, pensei: 'Que casualidade'. Co terceiro, comecei a recopilalos», cuenta María Freire. «Son citas escritas a man nun papel agochado no medio dos títulos. Son frases positivas, que animan á lectura e a vivir a vida. Non temos nin idea de quen as deixa», reconoce la bibliotecaria. La única pista es que es de un usuario de la Biblioteca Municipal Os Rosales. 

Las bibliotecarias hacen un llamamiento. Hay días en los que están desbordadas con las donaciones. «No se puede traer lo que estorba en casa como si esto fuera un punto limpio. Hablo de libros de texto o enciclopedias», pide Julia Varela. Las salas de lectura le dan una segunda oportunidad a los ejemplares impresos. Los donantes regalan con cada una de las obras una historia por partida doble. Imaginación literaria no falta. 

El mensaje de amor desesperanzado en una biblioteca de A Coruña

Mila Méndez

La sorprendente dedicatoria apareció en uno de los libros donados

«Regalo de mi único amor, que ni siquiera se acordó de dedicármelo (ni yo de pedírselo)». El mensaje podría ser un poema en sí mismo. De su autora o autor solo sabemos el seudónimo con el que lo firmó: Perra Vida. La elegía fue descubierta por una de las trabajadoras de la Biblioteca Municipal Sagrada Familia. Está en la primera página de un libro desbordante también de metáforas, La extracción de la piedra de locura. Otros poemas, de la argentina Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972). La nota, en este caso, no está sujeta a sanción ya que la pieza literaria es una donación. «Me pareció un mensaje muy bonito y quise compartirlo», cuenta Julia Varela. La imagen de la dedicatoria la subieron a la cuenta de Instagram de la Rede de Bibliotecas Municipais con el título: «Donativos deseperanzados». Como está en la misma página donde aparecen los créditos de la publicación, fue imposible arrancar la hoja. «No pudimos eliminarla, así que la dejamos», añade Varela. 

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