Iria Fafián: «El grafiti es irreverente, y el mural, decorativo. Son mundos irreconciliables»

La autora de la pintura gigante promovida por la Asociación de Vecinos de los Castros en el viaducto de la avenida del Ejército invita a la Administración a habilitar muros para creadores


A CORUÑA / LA VOZ

¿Cuál es el poder de un mural para mejorar un entorno deteriorado? Hablamos con Iria Fafián Alonso (Sitges, 1988), autora de los pies de gigante que moran entre algas bajo el viaducto de la avenida del Ejército.

-¿Qué puede aportar el muralismo a la hora de recuperar un espacio público?

-El vecindario lo agradece. La reacción de la mayoría de la gente es muy positiva.

-En su caso, ¿hubo interacción con los vecinos mientras pintaba?

-Me felicitaban o me preguntaban qué quería expresar. Eso me sorprende porque, a lo mejor, no quiero decir nada en concreto.

-Pocos quedan indiferentes.

-Los murales tienen esa faceta decorativa y comunicativa, pero también son una herramienta de doble filo, porque embellecen lugares en los que, a lo mejor, habría que hacer otras muchas cosas. Un mural, quieras que no, es algo superficial. El comentario del 80 % de la gente es que si pintas un mural está bien, pero el grafiti está mal.

-¿Y no es así?

-La gente se queja del grafiti, porque invade el espacio visual, pero nadie reflexiona sobre otras cosas, como la publicidad. El grafiti puede ser sucio, puede ser desagradable, pero la publicidad a mí me molesta mucho más.

-¿Qué es grafiti y qué es mural?

-El grafiti es irreverente e incontrolable; el mural es todo lo contrario, es algo permitido, decorativo… Son dos mundos interesantes e irreconciliables.

-¿Y si le cae una pintada en uno de sus murales? ¿Le ha pasado?

-No, pero es verdad que muchos se escudan en que, si se pinta un mural, ya no hay grafitis. Pues no es una garantía.

-¿Cómo se podrían evitar las pintadas, entonces?

-Se deberían probar otras vías, como abrir muros para que la gente vaya a pintar allí. No creo que eso elimine el grafiti, pero sería una pequeña vía de escape.

-¿Cree que faltan espacios legales para grafitis en A Coruña?

-Sí. Sí. Totalmente.

-¿Y murales como encargos?

-Es que, por ejemplo, mi mural ya se supone que va a permanecer en ese sitio. No es como un muro abierto en el que yo puedo ir un fin de semana, pinto, y luego viene otra persona y pinta encima y hay como un código de superposición. Eso ya es otra historia. Este muro queda cerrado.

-¿Cree que se lo van a respetar?

-Se supone.

-¿Le parecería mal que le pusiesen algo encima?

-Me parecería un rollo tener que ir a retocarlo. Pero puede pasar. En cuanto haces algo en la calle, queda como de dominio público. Si a alguien no le gusta, puede venir a expresarse y tirar un cubo de pintura o un huevo encima.

«Realizar algo más grande que mi propio tamaño, me hace sentir poderosa»

Tres semanas estuvo la ilustradora Iria Fafián pintando el nuevo mural bajo el viaducto de los Castros. «Fue la primera vez que tuve algo de miedo en el andamio, porque notaba cómo vibraba cada vehículo que pasaba por encima», explica la artista.

-¿Cómo surgió la idea de pintar el mural?

-Fue a iniciativa de la asociación de vecinos de Oza-Os Castros. Les interesaba que hiciera referencia al mar, por la vinculación que tiene con ese barrio.

-De ahí esos pies flotando.

-Como últimamente estoy trabajando con el tema de las marañas vegetales, me pareció buena idea utilizar las algas laminarias.

-Las que son como tallarines.

-Aquí están por todas partes.

-Da un poco de grima pisarlas.

-Esa era la sensación que quería conseguir. Las algas remiten a la parte misteriosa del mar, que a todos nos da respeto, aunque lo que hay en ellas sea inofensivo.

-Ahora se comen. ¿Le gustan?

-Las laminarias, a veces, sí las como. En concreto, la que llaman kombu, que creo que es la misma.

-¿Contenta con el resultado?

-Le veo un montón de detalles que me gustaría retocar [sonríe].

-¿No le gustó el resultado?

-Me quedé muy contenta con la gama de colores, porque no quería que fuese algo muy chillón. Estamos en el Atlántico, no en el trópico. Es una gama bastante pausada.

-¿Qué siente cuando pinta?

-Realizar algo más grande que mi propio tamaño, me hace sentir un poco poderosa. Me veo superpequeñita, pero lo he hecho yo.

-¿Cuáles son sus referentes?

-La botánica fantástica de Ernst Haeckel y Katie Scott, las estampas do Ukiyo-e japonés, las películas de Studio Gibli, la obra del animador Jan Svankmajer...

 

¿Quién es?

Origen: Aunque nació en Sitges, Iria Fafián, de padre gallego, reside en A Coruña desde los siete años.

Estudios: Bellas Artes, centrada en dibujo, artes gráficas y grabado.

Obra: Aparte de su vertiente expositiva, tiene murales en Cambre, Carballo y Ordes.

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Iria Fafián: «El grafiti es irreverente, y el mural, decorativo. Son mundos irreconciliables»