«El 091 tardó tres horas en contestarme»

El dueño de un bar en el Ventorrillo denuncia que no atendieron sus llamadas por un robo durante la noche del domingo, «algo ya habitual»


A Coruña

A las cuatro de la madrugada del domingo, el centro de control de alarmas de una empresa de seguridad recibió una alerta desde el bar Sony, en el Ventorrillo. Las cámaras de seguridad habían detectado a cuatro individuos saqueando el negocio. Inmediatamente, la compañía se puso en contacto con el 091. «Pero nadie contestó», lamenta el propietario del establecimiento. Peor aún: durante las tres horas siguientes, tampoco cogieron el teléfono. Ni el de la empresa de seguridad, ni el del dueño del bar, que para demostrar «la impotencia» que sintió, enseñó a La Voz la pantalla de su móvil con las 10 llamadas realizadas al 091 sin recibir respuesta. Hasta que a las 7.45 de la mañana, finalmente, se presentó en el bar un vehículo camuflado de la Policía Nacional. De los ladrones, ya no había ni rastro.

En comisaría lo achacan a un problema puntual, a «un error informático». Es la respuesta oficial. La de los sindicatos, aún reconociendo que se trata de un hecho aislado, responsabilizan del problema a la falta de personal en la sala del 091, sobre todo desde que se creó la oficina única para toda la provincia. Sandra Castro, del SUP, precisa que lo que pasó el domingo «responde a un problema informático». No obstante, «la falta de personal en las salas del 091 es algo que llevamos denunciando desde hace años».

De hecho, en el 2016, la Dirección General de la Policía decidió que el centro de coordinación del 091 ubicado en el cuartel de Lonzas prestase servicio a toda la provincia. Y no solo para atender las llamadas de la ciudadanía, sino también para coordinar el trabajo de los agentes y para responder a los requerimientos de todo tipo de instituciones, como juzgados, Fiscalía, Policía Local o 061. La centralización del servicio lleva a que desde la sala del 091 de A Coruña se atiendan también las necesidades de las comisarías de Santiago, Ferrol, Narón y Ribeira, así como de los vecinos de esas localidades que requieren asistencia.

Para descargo de los responsables de la sala de coordinación provincial, también hay que destacar que una cantidad importante de las llamadas «son de ciudadanos que preguntan qué farmacia está de guardia o cualquier otra cuestión que nosotros no podemos responder». Es decir, se llama al 091 por todo y por cualquier cosa, dicen.

Actualmente la sala del 091 cuenta con 16 funcionarios, tres policías por turno, y un subinspector, jefe de sala de 091, a lo que habría que descontar las bajas, permisos o vacaciones anuales, indican desde el sindicato.

Sin medios

Desde los sindicatos se denuncia además la falta de medios técnicos y humanos con que cuentan en la actualidad. Hasta el punto de que hay noches que solo hay un coche patrulla para atender toda la ciudad. Este problema de falta de efectivos provocó que el 092 asumiese todo el trabajo que el 091 no puede abarcar.

En la calle, la situación amarga. El encargado del bar Sony, en Agra de Bragua, David González, todavía no sale de su asombro. «Imagínate que no se trate de un robo en un negocio y sea un atraco con heridos. Cómo es posible que el 091 no conteste el teléfono», dice. Cuenta que desde la empresa de seguridad que tiene contratada le aseguraron que «es algo habitual» en los últimos tiempos. Eso, y que «hay noches en que no hay agentes uniformados en la ciudad ni coches patrulla». La del domingo fue la segunda vez que le entraron a robar en el bar en tres meses. «Esto es insoportable», dice.

Unos cacos que juegan al despiste

La Policía Nacional investiga si los autores del robo en un bar del Ventorrillo, en Agra de Bragua, llamaron al 091 segundos antes de entrar en el negocio para alertar de un suceso en la otra punta de la ciudad. Fuentes de la sala de coordinación aseguran que a la misma hora en que se estaba saqueando el establecimiento, según pudieron saber después, atendieron una llamada en la que se les informaba de que en Monte Alto se había producido un navajazo y que había un hombre ensangrentado tirado en la calle. No era cierto, pero los delincuentes consiguieron que todos los agentes disponibles a esa hora se concentrasen en Monte Alto para resolver una cuchillada que nunca se produjo.

No sería la primera vez que los ladrones acuden a estas tretas para trabajar más cómodos. De hecho, es algo habitual entre las bandas que se dedican a robar tragaperras en los bares. «Saben que solo hay una o dos patrullas por las

noches y también saben que si dan una falsa alarma en un lugar ahí van a concentrarse los policías», según fuentes de Jefatura.

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