Adiós a un centenario ejemplo del sentido del humor

Cuando cumplió cien años no dudó en bailar con sus nietas durante la fiesta


a coruña / la voz

El corazón de 101 años de Domingo Pérez González dejó de latir el pasado jueves. Gracias a su gran sentido del humor y a su vitalidad pudo disfrutar de su familia hasta el último momento.

Hace un año celebró su centenario de vida acompañado de sus seres queridos. Y para tan redondo aniversario no dudó en bailar con sus nietas dando buena cuenta de que por él no pasaban los siglos. «Todos los días sale a dar un paseo, a tomar un café, a charlar con la gente... Se acuerda de todo, de cada lugar de la aldea donde nació», señalaba hace un año Pepe, uno de sus cuatro hijos.

Domingo Pérez nació en Prencibe, una aldea del ayuntamiento ourensano de Lobios. Trabajó en el campo, participó en la Guerra Civil y estuvo escapado en Portugal. En 1961 vendió una de sus tres vacas con la intención de montar una frutería en A Coruña, pero el proyecto se frustró y se vio obligado a emigrar a Alemania, dejando a su familia. A su regreso regentó un bar en la calle Arenal del barrio de Monte Alto.

Ayer fue despedido por sus seres queridos en el cementerio de San Amaro.

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