Los empresarios de A Coruña se suman a los de Ferrol contra el peaje de la AP-9

Consideran que las tarifas merman la competitividad y perjudican a los usuarios


A Coruña, Ferrol / La Voz

Los empresarios de Ferrolterra exigieron el jueves públicamente la retirada del peaje entre Ferrol y A Coruña en la AP-9. Sus colegas coruñeses se sumaron a esa petición reclamando que se acabe con las casetas que gravan la comunicación por carretera entre las dos zonas más pobladas e industrializadas de la provincia.

«Apoyamos esa medida y también para toda el área metropolitana coruñesa», dice Antonio Señarís del Río, presidente de la Asociación de Empresarios del Transporte (Ascentra). En su opinión, el peaje «afecta mucho a los transportistas y les supone un coste muy elevado, y más con las últimas subidas».

Señarís recuerda que un profesional con un vehículo pesado que cubra la ruta A Coruña-Tui 20 días al mes se deja unos 2.200 euros mensuales en las cabinas, «una salvajada», asegura. Entre A Coruña y Ferrol el importe mensual puede suponer 600 mensuales. «Además, estamos obligados a usar la AP-9 porque por el puente del Pedrido no pueden pasar camiones de más de 36 toneladas y la única alternativa sería una vuelta de 20 kilómetros más por carreteras de serpiente en Betanzos».

Con la actual competencia en el sector, dice, ajustar los precios resulta especialmente difícil si el empresario tiene que hacer frente a un coste extra de transporte que en otros lugares sus competidores se pueden ahorrar. «Además, el problema de la AP-9 es que la industria más importante está focalizada en el entorno de Ferrol y en el de A Coruña y está obligad a pagar peaje: es otro muro más», cuenta.

Desde la Confederación de Empresarios de A Coruña (CEC) se suman a la demanda y piden «establecer un tratamiento especial para los trabajadores que diariamente se trasladan entre A Coruña y Ferrol», indica su presidente, Antonio Fontenla, que recuerda que esa es una reivindicación histórica que ya han trasladado en varias ocasiones a Xunta y Fomento. «Esperemos que esta petición sea atendida», dice, y recuerda que, en paralelo, es necesario mejorar la conexión ferroviaria.

La Cámara de Comercio se suma también a la petición de los empresarios ferrolanos: «Somos ciudades vecinas, con muchos intereses en común, por tanto, a la Cámara le parece acertada cualquier medida consensuada entre los distintos agentes públicos y privados que ayude a facilitar el acercamiento entre ambas, que redundará en un beneficio mutuo», dice Antonio Couceiro, presidente de este órgano.

Reducción de costes

«La gratuidad de la autopista sería una excelente noticia para empresas y autónomos de las dos ciudades, que verían reducidos los costes necesarios para la prestación de sus servicios en la otra ciudad, pero también para los trabajadores que se ven obligados a realizar el trayecto diariamente», apoya la medida, por su parte Marcos Balboa, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de A Coruña (AJE).

Los comerciantes se suman también a esa petición. En la Federación Unión Comercio Coruñesa (FUCC) su presidenta, Mariló Fernández indica que tratará el asunto en la próxima asamblea. «Toda iniciativa que pueda ayudar al empresario y al autónomo la vamos a respaldar», dice, y recuerda que quitar el peaje beneficiaría también al comercio porque los potenciales clientes tendrían más facilidad para moverse entre las urbes sin el freno que supone tener que pagar por ello. 

«Para muchos es inviable pagar 400 euros al mes por desplazarse»

Chío Infante.
Chío Infante.

Chío Infante vive en Narón pero su agencia de publicidad, Vendita, tiene su sede en Eirís (A Coruña). Así que casi a diario recorre la AP-9. «Yo vivo en la autopista», dice, explicando que la coge a las siete de la mañana para regresar por ella a última hora de la tarde. «Alguna vez voy por carretera, pero el tiempo es oro y no es una opción», apunta.

Aclara que usar esa vía le supone unos 400 euros al mes entre peajes y gastos del coche, con unos 8 euros diarios solo en las cabinas. «Si sumas esos 400 euros a la cuota de autónomos y al teléfono necesitas más de mil euros mensuales solo para poder trabajar, y eso no es no razonable», asegura.

Como empresaria, dice, reflexiona en ocasiones sobre las ciudades y sus conexiones con su entorno. Cuenta que conoce casos de personas que buscan empleo tanto en A Coruña como en Ferrol, pero que circunscriben su área de búsqueda a la urbe en la que se encuentran porque con los sueldos que hay no podría desplazarse a diario a la otra ciudad, cuando realmente, por tiempo y distancia, no están lejos y forman parte casi de una única área urbana: «Para muchos es inviable pagar 400 euros al mes por desplazarse», dice, y tiene claro que sin peaje mejoraría la vida de empresarios y empleados y habría más oportunidades. 

Una carretera intranquila, un tren que no sirve y un bus que no convence

No, la conexión entre Ferrol y A Coruña no es como la que hay entre otras ciudades de Galicia. Porque, en este caso, descartar la autopista no es tan fácil. Para ir en coche, pero sin pasar por los peajes, hay que recorrer una odisea de una hora que parece más bien un peregrinaje: Fene, Cabanas, Pontedeume, Miño, Bergondo y Oleiros, hasta llegar a la ciudad herculina, a través de la N-651, la AC-164 y la N-VI. Curvas y más curvas, kilómetros y más kilómetros, a los que muchos se tuvieron que acostumbrar, sobre todo cuando empezó la crisis, para evitar demasiados gastos. En este momento, a pesar de las continuas retenciones y los mayores riesgos, es una alternativa muy utilizada, incluso por quienes hacen el trayecto a diario.

Por otro lado, está el ferrocarril, del que tanto se habla y en el que tampoco se hace, porque sigue igual que hace un siglo, con el baipás de Betanzos entorpeciendo y la impaciencia de gastar más de una hora y veinte minutos. El precio del billete de ida y vuelta, entre 3,85 y 5,05 euros, es mucho más reducido que la AP-9, pero la escasez de horarios y la lentitud hacen inservible este servicio de otra época. De hecho, es difícil encontrar algún usuario que lo utilice para ir a trabajar.

Y por último, aunque la bicicleta sería más rápida que el tren, queda el bus, gestionado por Arriva. Los horarios están bien estructurados, tanto por carretera como por autopista, pero en este caso, al no haber otra alternativa de transporte público, el coste también se encareció. En la actualidad, la ida está entre 7,70 y 9,15 euros, y solo algunos grupos, como los universitarios, tienen descuento. En definitiva, ciudades prácticamente vecinas, pero cada vez más alejadas.

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