El párking disuasorio de Carballo está en A Coruña

Lonzas funciona justo al revés del fin para el que fue diseñado: no paran los que vienen de fuera de la ciudad, sino los que salen de ella


A Coruña / La Voz

Con la ola que recorre las ciudades en busca de una nueva movilidad se empezó a hablar hace tiempo de los aparcamientos disuasorios. Están pensados para que las personas que acceden a las urbes estacionen en su entorno y lleguen al centro en bus. En el 2015 a la Xunta le sobró un terreno en Lonzas tras la ejecución de la tercera ronda, y entonces se vio la oportunidad de transformar aquella explanada, por donde pasa, subterráneo, el poliducto de Repsol, en párking disuasorio. Iba a reducir el tráfico en el municipio y desde hace poco eso hace, pero no en el de A Coruña, sino en el de Carballo.

Aquello empezó a funcionar para dicha del escaso ganado ovino de la zona, que se apacentaba a diario en la abundancia vegetal producto de un escaso mantenimiento. Aunque había parada de bus (5, 12A y 22) con urbanos pasando cada 20 o 30 minutos, resultaba inusual encontrarse a alguien subiendo.

Hace unos meses la situación empezó a cambiar y el párking se llenó. Unos 70 vehículos ocupan sus plazas ahora desde primera hora de la mañana, aunque la parada de bus sigue igualmente desierta. ¿Qué ocurrió?

La respuesta la dan sobre el terreno una veintena de usuarios de esas instalaciones: en su mayoría son profesores de primaria y secundaria que viven en A Coruña y su cinturón y trabajan en Carballo. Quedan allí para juntarse varios en un único coche y ahorrarse peajes y gasolina en sus desplazamientos. Hay también maestros de Coristanco y trabajadores de Arteixo. Es decir, que el párking de Lonzas sí funciona como párking disuasorio, pero de Carballo ?donde sí se reduce el tráfico? no en A Coruña.

Profesores en Carballo

«Este é un sistema para aforrar, nos foron botando do resto da cidade e agora quedamos aquí», cuenta un profesor de un instituto de Carballo que indica que de los 15 compañeros que paran allí cada uno conduce un par de días a la semana. «Antes quedábamos en otro sitio, pero no hay mucho dónde elegir», explica una colega de profesión. Otra da más detalles de lo ocurrido: «Durante tres años nos encontrábamos en el párking del Lidl (en Alfonso Molina), pero este año pusieron barreras. Probamos en el de Bricodepot, pero después de unos días nos echó el vigilante. Un compañero conocía este sitio y estamos encantados, somos 14 profesores y procuramos amortizar los coches lo más posible», cuenta una usuaria más.

Todo lo contrario

Así, el párking vale para todo lo contrario del motivo para el que fue diseñado: iba a servir para que los procedentes de la Costa da Morte dejaran el coche cuando iban a A Coruña, y sirve para que los de A Coruña dejen el coche cuando van a la Costa da Morte. Eso sí, en el bus no han notado nada porque casi nadie lo coge. Hay excepciones: «Aparco aquí desde que abriu o párking cando vou ao centro porque non hai onde aparcar, collo o cinco», dice una mujer que acaba de estacionar. Eso sí, ella no viene de fuera, sino que reside en A Coruña.

El disuasorio sirve también como aparcamiento gratuito de toda la vida. «Trabajo en la Policía Nacional y siempre aparco aquí, hasta hace unos meses éramos tres», cuenta otro usuario. Otros dos trabajan en las inmediaciones y echan de menos más y mejores aceras. También hay empresas que dejan allí sus furgonetas y de noche y las cogen por la mañana. La clave del éxito la aporta otra conductor, José Luis, que poco después de las nueve se sube en su coche: «Esto es para aparcar, a dónde vaya es indiferente, pero lo importante es que dejar el coche aquí es gratis». No cuesta nada, ahora la hierba está cortada y hasta hay cámaras de seguridad. Un éxito para mejorar el tráfico en Carballo y Coristanco, donde tampoco hay grandes urgencias, pero no de momento para aliviar la entrada de vehículos privados en le centro de la ciudad

Los profesores se buscan la vida para ahorrarse peajes y combustible

Una buena parte de los coches estacionados en Lonzas pertenecen a profesores y maestros que trabajan en Carballo y Coristanco. Que hayan convertido el aparcamiento en lugar de quedada no es algo insólito. Son cientos los funcionarios e interinos con residencia en la ciudad y destino laboral fuera, a veces muy lejos, y es habitual que se organicen para reducir las horas al volante, pero sobre todo para minimizar el impacto que la gasolina y los peajes tienen en la nómina.

Existen varias rutas principales de salida de la ciudad hacia otros destinos, con lugares elegidos a medio camino y también en la propia ciudad para que unos dejen el coche y se suban a los de otros compartiendo gastos.

Centros comerciales

Los aparcamientos de grandes áreas comerciales, como el Carrefour de Alfonso Molina, son puntos de quedada habitual, pero también los hay fuera.

En Oza-Cesuras, por ejemplo, existe un lugar donde los profesores que van con destino a Oza, Cesuras, Curtis o Melide se encuentran antes para aparcar unos y conducir otros. En la recta de Porzomillos no es difícil ver un buen número de vehículos estacionados a primera hora: son de ellos.

También la gasolinera de la AP-9, la primera saliendo desde A Coruña, es lugar habitual de encuentro para los que salen de la ciudad y su entorno con destino a Santiago y su área. Quedan también allí los que se dirigen hacia Ferrol. Hay más, la conocida área de descanso de la A6 entre Oza y Curtis sirve también para ese fin.

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