David Pintor: «Que los que pintan respeten al resto y el ayuntamiento ofrezca espacios»

El ilustrador demanda soluciones para el descontrol de los grafiteros


a coruña / la voz

La ciudad ofrece sobrados ejemplos de cómo supuestos grafiteros se adueñan del espacio sin más pretensión que dejar su rúbrica en un lugar cuyo valor se desprecia porque se desconoce. Más raro es encontrar pintadas sobre la obra que otro artista urbano creó. De hecho, pasa por ser una verdad mundialmente reconocida que los grafiteros se respetan unos a otros. «Y es falso. Habría que empezar a desmontar eso de que si no quieres que te pinten la persiana de tu negocio le encargas una obra a un artista y nadie la toca», afirma el ilustrador David Pintor, que hace años vio cómo el mural que realizó en la travesía de Cordonería para la librería Cascanueces se fue desfigurando hasta quedar, siete años después de la inauguración, en el 2011, casi irreconocible.

Pintor, que conserva intacta una obra en la renovada calle Miguel Bombarda de Oporto, representó en A Coruña una escena del cuento de Cascanueces en la que el protagonista se enfrenta a la tropa del Rey de los Ratones, travesía arriba, a lo largo de 30 metros de fachada, hacia la calle del Orzán. Queda algo del personaje principal en la esquina de abajo, y de los roedores, mucho menos. La librería que motivó la creación del mural se trasladó a la calle de arriba y la ilusión que podía anidar en este corredor estrecho y oscuro quedó en una superposición de borrones sucios e ilegibles. 

¿Y los arquitectos?

Para el ilustrador, no hay distinción entre grafiteros y pintarrajeadores. «Yo solo distingo entre gente que pide permiso y gente que no lo pide. Y no solo se trata de respetar una obra de arte urbano o de lo que sea. ¿El arquitecto no es un artista? ¿No concibió esa fachada como la vemos? ¿Eso no se respeta? Los arquitectos son los grandes olvidados en esta polémica», apunta el dibujante de Pinto & Chinto, que sigue preguntando sobre los límites de la utilización del espacio público, «aunque choque con la cultura underground -expone-. Puede gustarme Banksy, pero a la vez considerar que debería pedir permiso».

Al gobierno local le corresponde, señala el ilustrador, «dar salida» a ese afán creativo o desahogo intensificando la búsqueda de espacios donde los grafiteros puedan expresarse, como infraestructuras viarias, pilares o muros de autopista. «Acabo de estar en Canadá y en Montreal montan un festival que atrae a algunos de los artistas más cotizados internacionalente. Y aquí al lado tenemos el caso de Oporto», señala David Pintor, que apunta en dos direcciones. «Primero que la gente que pinta respete a los demás y después que el ayuntamiento ofrezca espacios».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

David Pintor: «Que los que pintan respeten al resto y el ayuntamiento ofrezca espacios»