A Coruña / La Voz

Las siete horas de caos de tráfico que se vivieron en A Coruña se podrían haber evitado si se dispusiera de planes alternativos para el cierre de los túneles de la Marina, sobre todo porque estos últimos suceden con cierta frecuencia. Van más de media docena de desde su apertura y se ha demostrado con tantas repeticiones que la presencia de camiones atascados no es algo puntual.

«Lo de ayer nos debería hacer reflexionar sobre cómo responde el tráfico en la ciudad», dice Manuel Aceña, representante sindical de la Policía Local de A Coruña. En su opinión, la regulación automática que controla los cruces de la urbe «funciona muy bien cuando todo va bien», pero no sirve cuando la situación se tuerce. «Esto debería hacer pensar sobre lo que pasaría si ocurriese algo grave», dice.

Aceña es partidario, personalmente, de habilitar de modo temporal la Marina en situaciones como la de ayer. «Lo que tiene que haber es más planificación y más alternativas previstas», dice el policía que reivindica para ello la presencia de agentes en la calle y que se tenga en cuenta su opinión. «Cuando pasa algo así tienes que tener un plan B, y cuando se repite con tanta frecuencia el mismo incidente es un indicador de que la señalización todavía no es, seguramente, todo lo contundente que debería», apunta, y recuerda que «ninguno de los camioneros que acabaron atascados en el túnel tenía intención de hacerlo».

En el sector del taxi también piden alternativas y abundan en le necesidad de prevenir con los avisos necesarios: «Igual hace falta señalización más clara», dice Leopoldo Villar, presidente de Radio Taxi, que considera también que «se podía dar paso por la Marina». Con todo, entiende que el gran problema de la urbe está en la presencia excesiva de coches en el centro, y que lo necesario es tomar medidas para reducir esa presión.

El gobierno local, por su parte, descarta que abrir la Marina sea una opción. «En momentos de atasco debemos manter as prioridades», dijo en Radio Voz el concejal de Mobilidade, Daniel Díaz Grandío. El edil anunció que lo prioritario es el transporte público y que variar el tráfico en superficie afectaría a ocho líneas de buses. El edil definió lo ocurrido como «unha circunstancia puntual» y dijo que un caso distinto sería atender una situación de emergencia. Apunta que se sancionará al conductor por lo ocurrido pero asegura que desde que se mejoró la señalización hace dos años no hubo más incidentes de ese tipo. Así, en caso de que volviese a producirse una situación similar a la del lunes, el gobierno local tiene claro que volvería a actuar igual, es decir, desviando en lo posible el tráfico por el paso marítimo y pidiendo paciencia a los conductores. «Un atasco non é unha emerxencia», dijo el concejal.

Giro prohibido

A esas circunstancias le suma Villar una característica más. Recientemente el gobierno local decidió prohibir el giro de 180 grados en la plaza de Ourense que hasta hace poco estaba permitido. La posibilidad de dar la vuelta allí hubiera permitido ayer que muchos de los que se vieron atrapados en el atasco dieran la vuelta y buscaran otras alternativas desde las rondas, pero esa maniobra no se puede hacer, por lo que los coches que llegaron hasta Linares Rivas desde Alfonso Molina se vieron metidos en un trampa.

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Policía y profesionales del transporte exigen un plan B para los atascos del túnel