El motín de las alubias

En 1919 las mujeres cargadoras del puerto coruñés asaltaron tiendas y almacenes


La Gran Guerra había terminado, pero el problema de las subsistencias permanecía. Los

acaparadores, la escasez de producción y los trastornos del mercado mundial continuaron

provocando en España alzas de precios y desabastecimiento. En A Coruña el encarecimiento

de la vida ya había originado protestas y saqueos protagonizadas por las mujeres en enero de

1918. Ahora, en el invierno de 1919 la situación volvía a repetirse.

La chispa surgió en el puerto. El 18 de marzo, a las cuatro de la tarde, en el muelle de Linares Rivas

se estaba embarcando, en el vapor Aragón de la Compañía Transmediterránea, un cargamento

de sacos de alubias. Según la prensa, un chiquillo con su navaja abrió uno de los sacos para

llevarse unas alubias a casa. Un obrero lo sorprendió y empezó a zurrarle. Un grupo de mujeres

cargadoras que trabajaban en el muelle lo vieron y empezaron a protestar por el trato dado al

chaval. Al acercarse, ver el cargamento de alubias y saber que se exportaban, se enfurecieron.

A sus gritos acudieron más mujeres y niños que empezaron a arramblar con todo lo que

encontraron. Se llevaron entre 25 y 30 sacos de alubias, varios de castañas y cajas de sidra, no

pudiendo continuar debido a la llegada de los guardias.

Enrabiadas, las mujeres del puerto no cejaron en su indignación. Divididas en grupos se

encaminaron hacia el centro de la ciudad. Sus voces indicaban sus intenciones: ¡A los

almacenes! ¡A los comercios! Destrozar y saquear como desahogo de la vida de penuria que

llevaban y del rencor que sentían contra comerciantes y almacenistas a los que acusaban de

beneficiarse abusivamente. La protesta espontánea avanzó por Linares Rivas hacia los

Cantones descargando su furia en las tiendas que encontraban a su paso, apedreando sus

escaparates y llevándose lo que podían. Al enterarse muchos comerciantes cerraron

apresuradamente sus establecimientos y se libraron. La algarada se extendió por todas las

calles de la Pescadería y también a Monelos y A Gaiteira. La Guardia Civil a caballo, apoyada

por patrullas militares del Regimiento de Caballería, cargó a sablazos sobre las mujeres y las

dispersaron. Al caer la noche volvió la tranquilidad.

Al día siguiente, el motín espontáneo dio paso a una acción organizada por un grupo reducido

de mujeres de escasos recursos y de los barrios próximos al puerto. Un par de docenas, según

El Orzán, acompañadas de numerosos chiquillos y portando sacos, cestas y navajas, marcharon

hacia la plaza de abastos de San Agustín. Allí, gritando, se abalanzaron sobre los puestos de las

tocineras saqueándolos. Tras escapar y dispersarse, volvieron a reagruparse en San Andrés

para intentar nuevos asaltos a las tiendas, pero los guardias de seguridad, sable en mano, las

persiguieron y las disolvieron en la calle Orzán y en los Cantones. Por la tarde, después de

comer, regresaron al Ensanche donde hubo gritos, protestas, pedradas, repetidos intentos de

asalto a almacenes y cargas de la Guardia Civil a sablazo. Al oscurecer llovió torrencialmente y

la ira se apaciguó. Volvía la normalidad.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

El motín de las alubias