La repentina muerte de Alfonso Molina en Brasil

Estaba en Rio de Janeiro para participar en un congreso internacional de municipios


Se calculó entonces que unas cien mil personas se echaron a las calles de A Coruña para acompañar al cortejo fúnebre del alcalde Alfonso Molina. El popular regidor coruñés fallecía repentinamente el 25 de noviembre de 1958 en Río de Janeiro, donde se encontraba para participar en un congreso internacional de municipios.

Tenía 51 años y la muerte se produjo por una angina de pecho. Quienes lo habían vis1958to días antes de partir de viaje no percibieron síntoma alguno de que se pudiese producir tan fatal desenlace, pero sí recordaban que sus amistades lo animaban a reducir la intensidad del trabajo, viajar menos y, quizás, cuidar más la alimentación. «Todavía estoy empezando...», respondía con ironía el alcalde Molina. Había tomado posesión de la alcaldía en 1947. Mantenía con Francisco Franco una estrecha relación, que aprovechó para conseguir importantes inversiones para el municipio. De aquella época es el vial de acceso a la ciudad por Lavedra, que hoy lleva su nombre.

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