El gobierno local sabía del deterioro del Kiosco Alfonso desde el 2016

Los arquitectos no entienden que se dejase deteriorar hasta haber desprendimientos


a coruña / la voz

El gobierno local sabe desde el otoño del 2016 del «deterioro» del Kiosco Alfonso y del «riesgo importante para la seguridad» que generaba el estado del edificio. Aquel día, el Ayuntamiento recibió el proyecto técnico para la rehabilitación de su fachada, redactado por la UTE Control Técnico Coruña y finalizado el 30 de septiembre de ese año. 

El pasado lunes por la mañana, según informó el Ayuntamiento, se produjeron varios desprendimientos de la fachada de forma controlada con motivo de una supervisión del inmueble. Los bomberos acudieron al lugar de los hechos y la zona fue acordonada.

Dicho documento, que se puede consultar en la plataforma de contratación del Estado, detalla en su página 15 el «desgaste y deterioro» de sus fachadas y la «presencia generalizada de suciedad», que sumada a la «falta de mantenimiento», contribuyó al citado deterioro. El informe detalla la presencia de «fisuras, grietas y desconchados», tanto en materiales de acabado como estructurales, «produciéndose en algunos casos desprendimientos del material».

En sus páginas 21 y 22, el texto insiste en el «deterioro de los pináculos de remate», y destaca que su estado genera «un riesgo importante para la seguridad, tanto para los propios usuarios del edificio como para los viandantes que circulen por la zona». Pese a las advertencias, la contratación de las obras no se inició hasta el pasado 28 de junio. Los trámites todavía no han finalizado. Los trabajos, que incluyen el saneamiento de la fachada y la cubierta, la renovación del aislamiento de las ventanas y la sustitución de los 12 pináculos de remate, fueron licitados por 127.521 euros y tienen un plazo de ejecución de dos meses. El pasado 21 de agosto se levantó acta de las 12 ofertas presentadas, que están siendo analizadas por el departamento de Contratación.

Aunque las obras comenzarán antes de fin de año, son muchos los arquitectos que consideran que llegan con retraso. «No tendríamos que llegar al extremo de esperar a que se rompan partes del edificio. Los elementos empiezan a manifestar fisuras e indicios de lo que puede pasar. Cuando terminan cayendo es porque ya ha pasado un tiempo desde que está dañado. Tendríamos que actuar antes», dice Roberto Costas, presidente de la Delegación de A Coruña del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia.

El arquitecto Alberto Unsain coincide en que la conservación de este emblemático edificio es algo que se tendría que haber llevado a cabo hace ya tiempo. «En su momento pedimos que cada edificio tuviera un arquitecto de cabecera para que estuviera pendiente de las necesidades del mismo», explica. El inmueble «está escasamente mantenido» ya que, reconoce, «solemos acordarnos de los edificios cuando ya tienen grietas. Actuamos tarde», sentencia. 

La cubierta

Desde la directiva del Kiosco Alfonso aplauden que se vaya a empezar con las obras de restauración del edificio. «La última vez que pintamos la fachada fue en el 2008. Ahora hace falta algo más que eso», comenta Jaime Oiza Galán, director de exposiciones y colecciones del Ayuntamiento de A Coruña. Reconoce que el inmueble tiene afectadas «varias zonas que conectan la fachada con la cubierta». 

Un edificio emblemático que forma parte de la historia de la ciudad desde 1913

El Kiosco Alfonso es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Inaugurado en 1913 y declarado posteriormente bien de interés cultural, el inmueble se localizaba en el Relleno, una de las zonas que mayor tráfico de gente concentraba a principios del siglo XX, momento en que la ciudad de A Coruña tenía una importante actividad portuaria. «En el puerto embarcaban todos los emigrantes, pasaba mucha gente», explica Pedro Feal, experto en la zona del Relleno de A Coruña. Cuenta que en esa época existían tres kioscos: el de Matías -emplazado donde se encuentra el actual Hotel Atlántico-, el de Alfonso -que todavía se conserva, aunque con modificaciones- y el de Manuel -reconvertido en los años veinte en la Terraza, que actualmente se encuentra en Sada-. «Estos edificios tienen un valor histórico muy importante. Desafortunadamente, no se conserva nada del de Matías», señala Feal. Los tíos de su padre fueron los arquitectos encargados de la construcción de la Terraza de A Coruña, de ahí su interés y amplio conocimiento de la zona. «La ciudad entera se juntaba en el Relleno, era el punto de encuentro más importante», añade.

Con el paso de los años, los kioscos fueron evolucionando hasta lo que son hoy. El de Alfonso empezó funcionando como bar, luego se convirtió en sala de cine y a partir de los ochenta, en sala de exposiciones. En 1982 se procedió a una rehabilitación integral del inmueble. «El de ahora no es el original, pero todavía conserva algo de los primeros años. Hay que cuidarlo e intentar mantener su esencia», concluye Feal. El Kiosco Alfonso forma ya parte de la historia de la ciudad.

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