Sin fecha para la obra de Alfonso Molina 7 meses después de aprobarse el trazado

La subida de los peajes se justificó por unas mejoras viarias que en A Coruña todavía no se sabe cuándo podrán empezar


A Coruña / La Voz

El último paso para la ampliación de Alfonso Molina se dio hace siete meses. El 14 de marzo se aprobaba el proyecto de trazado, un documento que detallaba por dónde iba a pasar la avenida, qué terrenos iba a ocupar y hasta el presupuesto de las obras, 19,1 millones de euros y otros 3,8 para las expropiaciones.

Desde entonces, los planes para la avenida, de cuya mejora se habla desde hace 20 años, parecen haberse congelado una vez más. Desde Fomento indican que el proyecto, divido en tres partes, está en todas ellas en fase de redacción. Se trata de la mejora de la capacidad de la vía, de la integración medioambiental y de la pasarela de Pedralonga.

Para ninguna de las tres hay fecha, aunque se presume que la última de ellas será la primera en ejecutarse. Tampoco hay presupuesto asignado ni se sabe quién correrá con los gastos. Los retrasos comenzaron en el 2015, cuando el gobierno local entrante frenó el proyecto que había reclamando otro nuevo.

La ampliación de la avenida era de una de las tres grandes obras vinculadas a la AP-9 que se iban a ejecutar en Galicia. Las otras fueron las mejoras de Rande y el entorno de Santiago. Estas dos últimas, mucho más complejas y costosas, están ya rematadas. Todas tienen algo en común: se pactó con Audasa una subida del peaje, que se aplica desde esta semana, que se compensaría por parte de la empresa pagando las obras citadas. Aquel pacto se firmó cuando gobernaba Zapatero en Madrid. Un decenio después Fomento no aclara quién abonará ahora lo que falta por hacer, pese a que los usuarios de la autopista ya están pagando esas obras con el alza de precio de los peajes.

Fuentes del ministerio indican que también están pendientes trámites que debe realizar el Ayuntamiento. Así, hay terrenos de titularidad municipal que todavía no se han puesto a disposición de Fomento, y este no puede licitar las obras sin contar con el suelo en que se van a ejecutar.

También falta por plasmar en un convenio entre ministerio y consistorio las condiciones de financiación, la entrega de los terrenos, el mantenimiento, la explotación y los consumos que asumirá cada parte en lo que afecta al plan de integración ambiental.

Con todos esos trámites sin hacer, sin proyectos terminados y sin calendario fijado, la obra de ampliación difícilmente podría empezar en menos de un año -los tiempos de los concursos son largos-, pese a que para entonces los coruñeses ya habrán pagado una buena parte de ella, o todo, en las casetas del peaje. 

Fomento reitera que no pagará el acceso al Ofimático desde la renovada avenida

Uno de los asuntos que causó fricciones entre Fomento y el Ayuntamiento fue el hecho de que no se plasmara el proyecto de trazado un acceso al parque Ofimático desde la avenida, algo que solicitaba el consistorio.

Con el anterior Gobierno central el ministerio apuntó que esos trabajos no le corresponderían a Fomento, sino al Ayuntamiento. Los cambios en la Moncloa no han supuesto variaciones sobre ese aspecto: «La ejecución de este vial, al estar adscrito a un desarrollo urbanístico municipal, de acuerdo con la legislación vigente, deberá ser acometida por el Ayuntamiento de A Coruña con previa autorización del Ministerio de Fomento», indican desde este último.

Esa obra puede tener un coste de varios millones de euros que María Pita no quiere asumir. El nuevo barrio se quedaría así sin una de sus principales entradas, obligando a los futuros vecinos de ese lugar -todavía no hay nadie que viva allí, pese a que estaba previsto que hubiese habitantes en la primavera del año pasado- a conectar con Alfonso Molina a través de Matogrande o dando una gran vuelta por Eirís.

En total, las obras previstas para mejorar la avenida ascienden a 22,9 millones de euros, de los que la mayor parte se corresponden con la ampliación de capacidad, 15,5 millones. Es significativa también la cantidad destinada a la integración ambiental, con 6,6 millones, de los que 2,2 millones son para expropiaciones. 

A Pasaxe

Los trabajos de mejora se concentrarán en el tramo que va desde la Coca-Cola hasta Ponte da Pedra, si bien también se renovará el asfaltado del resto hasta el puente de A Pasaxe. Este último también estaba previsto ampliarlo para mejorar su capacidad, pero ese proyecto también está parado y sin fecha.

A Pasaxe iba a costar más que la avenida, con 24,5 millones de euros previstos para sumar dos nuevos carriles en cada sentido, además de pasos peatonales y para bicicletas. Al igual que en el caso de la avenida, no hay fondos asignados ni fechas previstas para esos trabajos.

Los coruñeses ya pagan la ampliación todavía pendiente de Alfonso Molina

Xosé Gago

Audasa aplicó esta semana la primera subida del peaje con la que se iba a pagar la obra

El pasado miércoles, Audasa aplicó dos incrementos del 1 % a los peajes de la AP-9. Esa medida se tradujo en una subida de todos viajes por autopista que parten o llegan a la ciudad con dos únicas excepciones: los trayectos hasta Guísamo y A Barcala, que siguen al mismo precio. Todos los demás viajes se encarecieron. Ir hasta Ferrol cuesta 5,55 euros (0,05 más). Alcanzar Santiago sale por 6,5 (subió 0,10 euros). Para conducir a Pontevedra hay que pagar 12,1 euros (los 0,10 hasta Santiago y 0,15 más). Transitar hasta Vigo tiene un precio de 13,85 (como a Pontevedra, más 0,10 euros). Y tocar la «raia» con Portugal en Tui obliga a abonar 16,5 euros (igual que a Vigo, más 0,05 euros). Todo esto sin contar el regreso y el combustible.

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Sin fecha para la obra de Alfonso Molina 7 meses después de aprobarse el trazado