María Pita niega desde el 2016 un vado permanente a dos discapacitadas

El gobierno local dice que no cumplen los requisitos aunque su cuidador tiene 75 años


A Coruña / La Voz

Javier Fernández tiene 75 años. Vive en su piso de toda la vida, en la calle Sinforiano López, con su mujer Elsa Ferreño, de 75 años, y su suegra, Encarnación Rocha, de 94. La artrosis, el Párkinson, la demencia senil, la osteoporosis y otras dolencias impiden a ambas mujeres valerse por sí mismas. Tienen reconocida una invalidez del 79 % y el 82 %. Deben trasladarse en silla de ruedas y Javier, con ayuda de los servicios sociales municipales, las cuida, las lava, les da de comer, las lleva a pasear y al médico.

«Cuando vino la enfermedad compré el bajo, ahí metí lo que tenía ahorrado», explica frente a la puerta del pequeño garaje, en el que guarda un coche, pañales y otros enseres. Javier tenía la idea de que el garaje le evitaría parte de las dificultades de tener que subir a una persona al coche a su edad. Pero cuando en noviembre del 2016 solicitó la licencia de vado, explicando los problemas que afectan a sus familiares y sus dificultades para moverse, el concejal de Mobilidade Sostible firmó una resolución por la que solo se le concedía un vado en horario nocturno.

Así que el garaje no sirve, porque los médicos y los fisioterapeutas «atienden de día», no en horario nocturno. La mayoría de las veces que las lleva a consulta se ve obligado a «parar en doble fila» y mover las sillas «cuesta arriba». Los peores días llueve, y a veces se forman atascos lo que en ocasiones le ha obligado a subir a una mujer, mover el coche y volver a por la otra.

En marzo del 2017 recurrió la decisión municipal en un escrito en el que explicaba esas dificultades. El servicio de Movilidad no le envió una contestación hasta diciembre, y fue negativa.

El dictamen se basa en la ordenanza municipal vigente, que de forma general, en su artículo 4, solo prevé que se otorguen vados permanentes a garajes para diez coches. En el de Javier solo caben dos, y no puede acogerse a otras excepciones que se incluyen el mencionado artículo.

Sin embargo, el artículo 5 indica que en casos «no previstos», el alcalde o el edil en el que delegue, en este caso el de Mobilidade Sostible, tendrán la facultad de otorgar el vado permanente si hay un informe favorable, según «la actividad desarrollada, el emplazamiento, la intensidad del tráfico, y en general la utilidad pública de la instalación».

Javier no entiende cómo la situación de su familia no encaja en esos supuestos, que sí se aplicaron en anteriores mandatos para conceder vados de forma excepcional, y lamenta que si los responsables políticos municipales se hubiesen acercado a ver qué dificultades atraviesa quizá habrían tomado otra decisión.

Tanto la asociación de vecinos de la Falperra como la entidad Grumico, que defiende a personas con discapacidad, han enviado escritos al gobierno para que cambie su parecer y le conceda, al fin, el vado permanente. Lo solicitó de nuevo en junio. Por ahora no le han contestado, y sigue pasando un calvario para llevar a sus familiares al médico.

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