Los patinetes eléctricos se mueven por la ciudad en un limbo legal

Reclaman una ordenanza que aclare si deben ir por la acera, la calzada o el carril-bici


A Coruña / la voz

Los patinetes eléctricos se están convirtiendo en la nueva moda para desplazarse por la ciudad de A Coruña. Aunque su presencia aún se puede considerar casi testimonial, cada semana se multiplica exponencialmente en las calles y avenidas, y se espera un importante repunte para la próxima campaña navideña. A diferencia de otros vehículos de movilidad personal (VMP), más enfocados a una vertiente de ocio, como los Segway, el patinete eléctrico está asumiendo un rol de vehículo de desplazamiento para las rutinas diarias de los usuarios, como la de ir al trabajo. El precio medio ronda los 350 euros.

Pero su presencia está generando un clima de tensión con otros vehículos, como las bicicletas, además de la sorpresa que se llevan numerosos peatones. El patinete vive actualmente en un limbo legal. Como VMP, no puede avanzar por la calzada, pero tampoco las aceras parecen su escenario más conveniente, tratándose de un vehículo con motor.

«Lo compré para ir a trabajar porque tengo artrosis en una rodilla», dice Manolo Freijo, frutero en el mercado de As Conchiñas. «Espero que se regule pronto, de momento nadie se me ha quejado pero...». Por su parte, Jesús, vecino de la Ciudad Vieja, recurre a este vehículo para hacer más fácil su trabajo. «Dos veces a la semana me toca repartir facturas y lo que antes con el coche me llevaba un día entero ahora lo hago en dos horas», dice.

Pero algunos peatones, en cambio, ya han sufrido algún percance con estos patinetes. «Te aparecen de repente, no sé a qué velocidad van pero da la sensación de que muy rápido», señala Susana Martínez, vecina de la calle Primo de Rivera.

A principios de verano, Jacobo García Becerra montó en pleno paseo marítimo un servicio de alquiler de patinetes, como figuraba en la licencia concedida desde María Pita. «Las primeras semanas era raro el día en que no me visitara la Policía -explica este emprendedor, que también vende y repara este tipo de vehículos-; me decían que mis clientes no debían ocupar el carril bici pero cuando les preguntaba por dónde debían ir entonces reconocían que no tenían respuesta».

Él sigue invitando a los usuarios a discurrir por el carril bici. No constan multas, lógicamente, porque no hay una norma que infringir. Y esa ordenanza es la que están reclamando García Becerra y otras empresas similares, además de los propios usuarios. «Ni la DGT ni los ayuntamientos se están adelantando a una realidad que ya está aquí, que es presente, y que está creciendo de forma exponencial», señala Fran García, responsable de la Escola de Bici en Mobi-Liza. «Algunos vehículos tienen una potencia que asusta, y hay algunos que no están homologados», señala este defensor de la movilidad no contaminante. «Nos gustan más las bicicletas o los patinetes convencionales, pero tendremos que aprender a convivir con esta nueva realidad». Por eso él también pide celeridad en su regulación (este periódico preguntó al Concello de A Coruña por la previsión de cambio en la ordenanza pero no obtuvo respuesta).

El ejemplo de Barcelona

Barcelona es una de las pocas ciudades con una normativa ad hoc para regular estos patinetes, a los que ordena ir por un tipo u otro de vía según el potencial del motor. Desde algunos colectivos ciclistas de la capital catalana recelan de que estas máquinas ocupen los carriles bici.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
14 votos
Comentarios

Los patinetes eléctricos se mueven por la ciudad en un limbo legal