Cuarenta campanas tañen para tratar de ser patrimonio de la humanidad

En algunos puntos de la ciudad se pudo escuchar el sonido mezclado, procedente de varias iglesias


a coruña / la voz

Las doce del mediodía de ayer fueron anunciadas por treinta campanas que sonaron al únisono, repartidas a lo largo de la ciudad. El Palacio Municipal de María Pita, la colegiata, la iglesia Castrense, la de Santa María de Oza y la de Santiago, el Eusebio da Guarda, la Fábrica de Tabacos o el Palacio de Capitanía son solo algunos de edificios ilustres con campanario que participaron en esta particular sinfonía que se oyó por toda la ciudad. Todas ellas, sincronizadas, ofrecieron un concierto de diez minutos. «En María Pita fue espectacular porque conseguimos que se escuchasen a la vez las campanas del palacio municipal, de Capitanía General y de las iglesias de San Jorge y Santiago», explica Carlos Sánchez González-Dans, de Dans Relojeros, impulsores de esta iniciativa que se hizo coincidir con la celebración en Santiago de un congreso sobre patrimonio, de Hispania Nostra, en el que se detuvieron las ponencias para conectar en directo con las campanadas de A Coruña.

El objetivo del concierto era «conseguir que el toque manual de campanas sea patrimonio de la humanidad», concretaba ayer Carlos. De hecho, en la iniciativa participaron diferentes países europeos que a lo largo del año hicieron sonar sus respectivas campanas. «Ayer fue el turno de Alemania, hoy le tocó a A Coruña», apunta Dans.

Al otro lado de la ciudad, en la Fábrica de Tabacos, se encontraba su hermano, Jacobo Dans. «Posiblemente este sea uno de los campanarios más espectaculares porque tiene tres campanas y ofrecen un sonido muy dulce y con muy buena reverberación», explica.

Unido a la causa, Jacobo lamenta que se estén perdiendo los oficios tradicionales, una de sus reivindicaciones. «La figura del campanero está desapareciendo. Solo se mantiene en zonas de Italia donde todavía conservan los carrillones. Eso sí que es un espectáculo», apunta. 

Gran acogida

El espectáculo pilló por sorpresa a muchos de los que paseaban por la zona, que no dudaron en quedarse a disfrutar el concierto. «Se podía ver cómo el campanero tocaba manualmente las tres campanas, fue muy chulo», decía Sofia Iglesias. Por su parte, Fernando Garnacho, propone que el año que viene se haga por la noche porque «se oiría todo mucho mejor al estar la ciudad en silencio». Algunos de los asistentes no se pudieron resistir a inmortalizar el concierto en sus móviles. «Lo pillamos empezado, así que solo pude grabar una parte. Me gustó mucho, el sonido era muy suave», comentó Isabel Martínez.

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