La inmigración compensa el saldo negativo de población en la urbe

El año pasado se fueron 699 coruñeses, pero llegaron 2.853 extranjeros a A Coruña


A COruña / la voz

La edad media en la A Coruña supera ligeramente los 46 años, una cifra que no ha dejado de crecer en los últimos decenios y que refleja el problema demográfico existente en Galicia: la población envejece y no hay relevo generacional.

El año pasado hubo 731 defunciones más que nacimientos. Sin embargo, la ciudad ganó, con respecto al 2016, 121 habitantes. El leve repunte demográfico se debe a la inmigración que, un año más justifica el saldo positivo del censo. El año pasado entraron en A Coruña 2.853 extranjeros y 2.231 personas provenientes de otras comunidades autónomas. Por el contrario, fueron 2.163 coruñeses los que cogieron la maleta rumbo a otros destinos en España más allá de Pedrafita y otros 699 los que se marcharon al extranjero. Esta última es la cifra oficial de los inscritos como residentes en otros países, aunque la real puede ser mayor.

Las cifras correspondientes a este año indican que en total hay 32.816 coruñeses viviendo en el extranjero. Se trata del número más alto desde el 2009, cuando en ese registro había 12.500 personas menos. El cómputo actual supone casi el 15 % de la población del municipio, fijada en 244.099 vecinos, unos 2.000 menos que en el 2012.

El porcentaje de extranjeros en A Coruña es tres veces menor. Son 10.463 residentes venidos de fuera de España los que habitan en la urbe, un poco más del 4 % de la población total. Ese porcentaje asciende casi al 13 % del total si se computa a los nacidos fuera del país que viven en A Coruña, que alcanzan los 27.009. La diferencia entre ambas cifras se debe a que muchos cuentan ya con nacionalidad española.

Los especialistas indican que son los inmigrantes los que consiguen mantener -o reducir la sangría- las cuentas demográficas. A la crisis, que expulsó a un buen número de jóvenes fuera para buscar empleo, se le suma también un efecto que se da también en otras urbes: la falta de oferta de vivienda y el encarecimiento del suelo, lo que ha propiciado que los municipios del cinturón coruñés -Oleiros, Arteixo, Cambre y Carballo- lleven años ganando vecinos.

«Hay más opciones en una ciudad grande, pero quería un cambio»

Aunque lo habitual es que los coruñeses se busquen la vida fuera, también hay personas que hacen el viaje inverso. Claudia de Bartolomé (34 años) nació en Galicia pero se fue siendo muy pequeña y se crio en Barcelona. «Me vine un poco a la aventura», relata esta periodista, que entiende, eso sí, que «hay más posibilidades laborales en una ciudad grande», pero aclara que en su caso se sumaban opciones personales: «Necesitaba un cambio y me vine», apunta.

 En la ciudad trabaja como freelance y además canta en un grupo de versiones, Miss Lane & The Kryptonians. «Mi profesión es difícil, pero cuando empiezas a hacerte un hueco, va bien», dice, y cuenta que siempre tuvo ganas de vivir en A Coruña y está encantada con su decisión. «A veces mis amigos catalanes me preguntan si echo de menos Barcelona, pero cuando vienen de visita entienden por qué no vuelvo».

«En Galicia non tiña sentido buscar emprego no meu sector»

Óscar Ansede nació en A Coruña hace 30 años. En la misma ciudad estudió para convertirse en piloto comercial en la AFN, donde obtuvo su título. Hoy trabaja como copiloto en los aviones de Vueling. «En Galicia non tiña sentido buscar emprego no meu sector», indica Ansede, que antes de afincarse en Barcelona residió en Madrid. Dice que la distancia con su tierra no le causa especiales problemas, porque como empleado de una línea aérea pueda visitar su tierra con vuelos a precios muy bajos.

«Tiña asimilado que ía traballar fóra de España, dentro do que hai, isto é o máis preto que puiden atopar», cuenta, y relata que durante la crisis, cuando acabó sus estudios, no había perspectivas laborales en el país. «Desde hai cinco anos estou en Barcelona, nunca pensei rematar tan rápido en España», dice, y destaca la suerte de poder trabajar en aquello que más le gusta.

«Ofrecemos puestos de baja cualificación y exportamos mano de obra cualificada»

E. E.

A Coruña responde a los parámetros demográficos actuales en Galicia: una población cada vez más envejecida, con la gente joven afincándose en los municipios del entorno expulsados por el precio de la vivienda o buscándose la vida en las grandes ciudades del país y de Europa. Lo cuenta Carlos Ferrás Sexto, profesor de Demografía de la USC. «En las zonas suburbanas de las ciudades se aglutinan las tasas de natalidad más altas y las personas más jóvenes», cuenta, e indica que hoy «no hay reemplazo generacional» y que si los números globales aguantan es por la inmigración.

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