Ferreiro pide perdón por el caso de los pisos pero deja las dimisiones a los funcionarios

El fracaso del plan de vivienda tendrá como consecuencia intentar «facelo ben» en el próximo


A Coruña / La Voz

El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, pidió ayer perdón por el fracaso del plan de vivienda social, un proyecto de compra de pisos para ese fin anulado parcialmente por el Consultivo por las irregularidades detectadas en la adquisición de dos viviendas a una misma persona, firmante de la Marea. En total, fueron seis las compradas, pero el gobierno local reconoce ahora que otras tres podrían seguir el mismo camino por errores en el procedimiento.

Así, durante este mandato la Marea solo añadirá una vivienda social a las 403 de las que es propietario el Ayuntamiento. «Creo que cómpre dar explicacións e asumir responsabilidades», apuntó Ferreiro ayer en Labañou, donde presentaba un plan de descentralización de los servicios sociales municipales. 

Dar la cara

«É evidente que o concurso non deu os resultados esperados polas razóns de todos coñecidas, creo que debiamos ter sido capaces de aumentar o parque de vivendas, de facelo correctamente e sen que houbera ningún problema procedimental. Non foi así e cando non é así pois hai que asumir a responsabilidade, dar a cara e pedir desculpas», apuntó el regidor.

Esa asunción de consecuencias en la que insistió Ferreiro se limitaría, según aclaró cuándo se le preguntó en qué consistía, «na responsabilidade de facelo ben, de impulsar políticas de vivenda» y aseguró que «neste asunto xa se asumiron máis responsabilidades que noutros como o Conde de Fenosa, Someso e Pokémon», dijo.

El primero de esos casos, que arrancó en 1999, sigue judicializado, en el segundo la Marea se comprometió a revisar los acuerdos (2004) en los primeros cien días de gobierno, pero todavía no lo ha hecho, y el tercero, una investigación cuyo juicio todavía no se ha celebrado, supuso que ninguno de los ediles afectados repitiese en las listas.

Sin asumir responsabilidades políticas

La Marea eludió toda responsabilidad política en el caso de los pisos y lo cerró con la dimisión de una funcionaria, la jefa de servicio de Rehabilitación e Vivenda.

Ferreiro insistió ayer en la línea ya abierta por el edil responsable del concurso, Xiao Varela, de permitirse una segunda oportunidad. Varela dijo entonces que su responsabilidad era convocar un nuevo concurso y conseguir que salieran las cosas según lo previsto. El regidor insistió en esa misma vía y en que toca «impulsar políticas de vivenda». Según Ferreiro, el concurso fallido era «un programa pioneiro destinado a aumentar un parque de vivenda municipal moi exiguo, un parque que contribúe -dijo- a que máis de 400 familias poidan ter neste momento un teito onde durmir». Por eso se organizó ese plan «nunha cidade onde a burbulla inmobiliaria foi especialmente cruel». El resultado del concurso, si todo hubiera salido según lo previsto, hubiera sido la compra de seis pisos, que ahora se quedará, según prevé el propio gobierno local, en uno.

Discrecionalidad

Tras destacar la relevancia de poner en marcha políticas de vivienda, el alcalde le restó importancia a lo sucedido cuando se le preguntó por el pleno convocado por la oposición para tratar mañana sobre el asunto: «Creo que coa cantidade de asuntos relevantes que hai na nosa cidade, e que son relevantes para os veciños e veciñas, da unha idea de que isto se pretende utilizar unicamente desde o punto de vista político», dijo, y aseguró que está «moi tranquilo», porque «non hai ningún elemento, nin haberá, que permita falar de discrecionalidade nin de tentar favorecer a unha persoa por riba doutras», aseveró con respecto a la compra de dos pisos a Toni Lodeiro, firmante de la Marea e impulsor del partido. El Consultivo acabó anulando esas compras después de que la oposición forzase al gobierno local a llevar el caso a ese órgano.

«Sinto que o concurso público de compra de vivenda para fins sociais non estivese á altura dos obxectivos»

El regidor publicó ayer un texto en la web municipal titulado Pedir perdón e seguir adiante en el que da su versión de lo ocurrido en el fallido concurso de compra de viviendas sociales.

Dice Ferreiro que la intención era aumentar el parque de vivienda porque «consta apenas de 400 pisos», siendo necesarios más, sobre todo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. Esa cantidad le parece escasa. Si el concurso hubiera salido bien, dice, se hubieran adquirido seis más, en este caso «non son tan pouco se temos en conta que a meirande parte das políticas públicas son progresivas e que nos preceden varios mandatos con poucos ou nulos avances neste campo», y recuerda que «unha vivenda é unha familia, unha noite ao quente, unha alternativa á rúa, unha oportunidade de futuro».

Disculpas

El regidor reconoce que los dictámenes del Consultivo «cuestionan seriamente os resultados do programa de vivenda», pero no «a nosa vontade de ampliar o patrimonio público de vivenda».

Para el alcalde, «cando unha persoa obra de boa fe» y yerra, «debe recoñecelo, pedir perdón e aprender do acontecido para obter mellores resultados a próxima vez», e indica que «como alcalde e como persoa, sinto que o concurso público de compra de vivenda para fins sociais non estivese á altura dos obxectivos que perseguiamos nin dese os resultados agardados», diciendo que asume «a responsabilidade e o compromiso de que non se repita».

Pese al fracaso del plan, el regidor agradece sinceramente «o traballo que hai detrás, tanto do persoal funcionario como o da directora da asesoría xurídica e dos concelleiros de Rexeneración Urbana e Contratación».

El último de ellos, Alberto Lema, fue el que firmó la adquisición de los inmuebles que no cumplían los requisitos definidos en las bases. El de Rexeneración Urbana, Xiao Varela, fue quien diseñó el plan y negó durante meses errores. La directora de la asesoría, Marta García, elaboró informes a posteriori, criticaba el Consultivo, para tratar de justificar los incumplimientos.

  

Una ciudad acogedora

«Un alcalde pode equivocarse. Un alcalde pode recoñecer un erro. Un alcalde pode pedir perdón. Pero o que non pode facer un alcalde, o que non podo nin quero facer, é renunciar a aquilo no que creo e que me trouxo até aquí: pelexar por unha cidade solidaria, acolledora e comprometida co dereito á vivenda», acaba el escrito.

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