Montse Sancho: «Ahora los padres no se pierden una reunión y vienen ellos a las entrevistas»

«Antes veíamos casi solo a las madres, pero esa situación ha cambiado», dice la directora de la escuela infantil municipal de Monte Alto

.

A Coruña / la voz

«Quisiera volver a ser pequeña para poder regresar a mi guardería». Esta frase, escrita por una niña grande, es uno de los muchos mensajes de cariño que cuelgan de las paredes de la escuela infantil de Monte Alto. En otro, un padre dice: «No hay palabras para describir lo dulce que me habéis hecho esta etapa». Despegarse de un bebé por primera vez es duro, pero Montse Sancho (A Coruña, 1963) se empeña cada septiembre en dulcificar los sollozos del primer día. Ella es el alma de este lugar, desde que lo fundó hace treinta años.

-¿Cómo han cambiado las familias en estos treinta años?

-Mucho. Antes, la mujer tenía un gran peso. Prácticamente, solo veíamos a las madres. Ahora, los padres están jugando un papel cada vez más importante. No se pierden una reunión, vienen a las entrevistas... Asumen cada vez más responsabilidades.

-Cambian las cosas para bien.

-Sí. Cada vez más, los padres están asumiendo que la educación es compartida. Aquí colaboran muchísimo. Hay veces en las que, a las entrevistas, vienen solo ellos.

-¿Ve mucho abuelo en la puerta?

-Veo que los abuelos son cada vez más jóvenes, porque muchos son prejubilados. Y veo que se sienten muy a gusto con los nietos.

- En esta escuela hay 41 plazas. Según las estadísticas, cada vez nacen menos niños, pero ustedes tienen una lista de espera de 30.

-Hace dos o tres cursos sí que notamos un descenso de la natalidad, pero este año han nacido muchos peques. Y esta es una escuela solicitada, porque tenemos un cierto rodaje y nos conocen mucho. Ademas, en este barrio hay numerosas familias jóvenes.

-Cabe señalar que la escuela nació vinculada al mercado.

-Sí, la idea inicial era recoger a los niños mientras sus padres estaban haciendo la compra. Pero no quisimos que se quedara en eso, sino convertirla en algo especial [Montse Sancho fundó la escuela junto a Mercedes López, directora de la escuela infantil Carricanta, también municipal].

-Ahora que hay tanta innovación en este sector, ¿con qué método educativo se identifican más usted y la escuela?

-El niño se tiene que sentir un poco libre para actuar, porque sino, nunca es auténtico. Hay que permitir que tomen decisiones; darles, cada vez, más margen. Respecto a nuestra escuela, yo no diría que lo nuestro es un método, pero sí que nosotros ya tenemos un estilo.

-¿Cuánto tiempo tiene el bebé más pequeñito?

-Esta es una escuela de cero a tres años. Este curso, el más pequeñito nació en el mes de abril.

-Así que cuatro o cinco meses. Para muchos padres, será la primera separación.

-Sí. Y reconozco que es difícil convencer a un papá de que se puede ir aunque oiga a su hijo llorar. Son momentos delicados, pero hay que pasarlos.

-¡Cuántos padres querrían ponerle una cámara en la escuela para contemplarles todo el tiempo! ¿No es así?

-Sí. Muchos nos lo dicen. O estar por aquí. Pero la presencia de un padre ya condiciona al niño. En su casa está como hijo, aquí está entre iguales. Y esa es una experiencia diferente.

-Una vez tuvo un sueño…

-...Y soñé que tenía una escuela infantil. Siempre tuve preferencia por los más pequeños y la docencia. Por eso estudié Pedagogía.

«Es cierto que en la escuela se agarra todo, pero luego salen súper fuertes»

Un patio permanentemente cubierto de guirnaldas recibe a los niños en la Escuela Infantil de Monte Alto. «Aquí siempre estamos de fiesta», explica la directora, Montse Sancho. «Los alumnos deben ser capaces de vernos entre el hormigón. Queremos que la escuela sea algo especial ya desde fuera».

-Pues lo han conseguido porque sorprende desde lejos y al entrar, con todo lleno de colorines y fotos de antiguos alumnos.

-Toda esta decoración se valora mucho. Tenemos una especial relación con las actuales familias y con las que ya se han marchado.

-Oiga, ¿en una guardería hay algún momento de silencio?

-Para conseguir eso, tienes que manejar un arsenal de recursos enorme. Pero sí, claro que se hace el silencio en una escuela infantil. Y en muchos momentos.

-No me diga que el niño para de llorar justo en cuanto se van los padres, porque no me lo creo.

-Hay un momento de crisis en el que el niño es consciente de que sus padres ya no están. Pero es preferible que el bebé no esté contenido. Ese llanto nos facilita entender sus sentimientos para procurar calmarlo. Es una forma de expresión.

-¿Es cierto que primero se cogen todos los catarros y virus y luego ya se inmunizan? ¿O esto es una leyenda urbana?

-Esto es así, sí [Risas] La escuela es un espacio de convivencia y aquí se agarra todo. Nosotros les damos a los padres todo tipo de consejos para minimizarlo pero, efectivamente, eso ocurre y hay que pasarlo. Aunque, también le digo, ¡el último año se van al cole súper fuertes y muy bien, eh!

-¿La directora y las profesoras de la escuela también se inmunizan o se pasan el año con el clínex?

-Nosotras, después de tantos años, ya estamos inmunizadas. [Más risas]

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Montse Sancho: «Ahora los padres no se pierden una reunión y vienen ellos a las entrevistas»