Residentes del casco histórico se organizan para eliminar pintadas

Denuncian la inacción del Ayuntamiento y hoy comenzarán con un acto simbólico

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a Coruña / la voz

Mediante mensajes de WhatsApp y el tradicional boca a boca, vecinos de la Ciudad Vieja han empezado a organizarse para intentar limpiar las pintadas que proliferan por el casco histórico.

La convocatoria fue difundida a través de foros de Internet en los que participan vecinos, y también en grupos de madres y padres de alumnos de los centros escolares de la Ciudad Vieja.

Hoy está previsto que los voluntarios se reúnan a las siete de la tarde en la plaza de las Bárbaras, y de allí se dirigirán a las calles de las inmediaciones para hacer una primera limpieza simbólica, como medida de protesta ante la «inacción» del gobierno local frente a las pintadas.

Además está previsto que hoy se elabore un censo de residentes que estén dispuestos a colaborar en la limpieza, con el fin de organizar quedadas periódicas, explica una de las organizadoras, que también invita a asistir a los residentes interesados en que se eliminen pintadas de su casa.

La asociación de residentes no está directamente implicada en la convocatoria, aunque sí algunos de sus miembros y directivos, que está previsto que participen, aunque como vecinos.

Los grupos políticos del Ayuntamiento se enteraron de la convocatoria alrededor del mediodía, cuando se difundió a través de los citados grupos de Internet.

Las pintadas son uno de los múltiples problemas que afronta la Ciudad Vieja, donde los residentes están descontentos tanto con la forma en la que se ha aplicado el plan de peatonalización como por el estado de conservación de las calles.

En el caso de las pintadas, los convocantes de la limpieza vecinal insisten en que el problema está «cada vez peor», y señalan que la aparición de grafitis en algunos de los monumentos de la zona ha sido una de las gotas que ha colmado el vaso.

Uno de los casos más sonados fue el del convento de San Francisco. Los restos del inmueble, que atesoran un importante valor patrimonial e histórico, presentaban numerosas pintadas a principios del mes pasado. Algunas de ellas llevaban más de un año sobre sus paredes, pero el Ayuntamiento solo las borró cuando su presencia trascendió en los medios de comunicación.

Además de los monumentos, numerosos edificios privados de la Ciudad Vieja sufren el problema de las pintadas. Al no ser espacios públicos, el Ayuntamiento rechaza eliminarlas, incluso cuando lo piden los residentes. Esa política, derivada de las ordenanzas vigentes, también se aplica en otros puntos de la ciudad y de la zona protegida por el plan especial del casco histórico.

Un ejemplo reciente es la calle Real, en la que han proliferado las pintadas a toda velocidad en los dos últimos años, pero en la que el gobierno local ha subrayado que solo actuará en espacios públicos. Esa decisión obliga a los comerciantes a limpiar periódicamente las fachadas de sus negocios e incluso sus escaparates, donde los autores de las pintadas llegaron a dejar su impronta durante los últimos meses.

La limpieza solo de mensajes contra el gobierno local causó malestar entre los residentes

Aunque el gobierno local rechaza limpiar las pintadas en propiedades privadas, en el mes de julio se eliminaron numerosos grafitis en distintos edificios de la Ciudad Vieja. El nexo que unía a todos aquellos grafitis es que contenían mensajes críticos con la Marea Atlántica, el partido que gobierna el Ayuntamiento. El propio alcalde no negó que se había dado orden de eliminar esas pintadas, que en algunos casos contenían insultos contra miembros del ejecutivo local. Pero otros grafitis con procacidades contra políticos de otras formaciones, como el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, llevan años en la calle sin que los servicios municipales las eliminen.

Los mensajes contra la Marea se multiplicaron tras el desalojo del colectivo okupa A Insumisa de la antigua Comandancia de Obras, a la que habían accedido no ya sin oposición, sino incluso con mensajes de apoyo de miembros del gobierno local.

Pero su borrado duró poco tiempo, muchas de las pintadas reaparecieron poco después. Esa guerra del limpia-borra-limpia-borra se ha prolongado durante semanas y ha supuesto que algunos grafitis, como los pintados en los propios muros de la Comandancia o en la zona del Orzán reapareciesen en varias ocasiones.

Otro efecto secundario de esa «limpieza selectiva» fue indignar a los residentes de las zonas más afectadas por el problema de las pintadas, como ha sucedido en la propia Ciudad Vieja, donde se la cita como uno de los detonantes de la convocatoria de hoy.

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