A Coruña pierde el bus de la intermodal

Los retrasos por tener que redactar otro proyecto hacen inviable que reciba fondos de la Unión Europea y su construcción empezará después que las de Vigo, Santiago, Ourense y Pontevedra


a Coruña / La Voz

A Coruña ha perdido con casi total seguridad la posibilidad de formar parte de la primera generación de estaciones intermodales de Galicia. Serán los ciudadanos de Santiago, Ourense y Vigo, donde las obras de esas infraestructuras ya han comenzado o lo harán en los próximos meses, los primeros en disfrutar de las nuevas estaciones, que aunarán autobuses y ferrocarril. En A Coruña todavía es preciso redactar un nuevo proyecto para adaptarlo a los cambios exigidos por el gobierno local. Esa circunstancia supondrá que la obra de la intermodal de Pontevedra, la que estaba menos madura, empezará antes; y que la estación de A Coruña se quedará sin ocho millones de euros de los fondos de la Unión Europea.

Los orígenes

La primera demora. A finales del 2015, la Xunta licitó la redacción del proyecto básico de ejecución las estaciones de Santiago, Ourense y Vigo. En el caso de A Coruña, la licitación fue más lenta, ya que hasta primavera del 2016 la Xunta no consiguió alcanzar un acuerdo con el gobierno local acerca de sus preferencias sobre la nueva infraestructura.

 Al mismo tiempo, la Xunta inició la contratación del estudio de necesidades y alternativas para la intermodalidad en Pontevedra. Ese paso ya se había cubierto en el 2015 en las otras cuatro urbes.

El proyecto

Humanizar la Sardiñeira. De acuerdo a lo pactado, el proyecto que la Xunta presentó en primavera del año siguiente incluía la construcción de la estación, y mejoras en la avenida de la Sardiñeira. Estaba previsto corregir el terraplén que separa esa vía de las instalaciones ferroviarias, construir una nueva plaza que serviría de antesala a la estación, y dos rotondas que comunicarían la avenida con las calles aledañas. La estación, además de aunar bus y ferrocarril, contaría con un edificio de servicios, mientras que los andenes se situaban en la parte inferior.

  

La financiación

Fondos europeos y propios. El acuerdo preveía que la Xunta invirtiese al menos 10 millones de euros en la construcción de la estación; aunque esa cantidad podría incrementarse cuando se redactase el proyecto constructivo. De esos 10 millones, ocho procedían de los fondos europeos para el proyecto 2014-2020, con el que también se financian las estaciones de las otras urbes.

 El Ayuntamiento, entre otros desembolsos, se comprometía a financiar las nuevas rotondas y los accesos a la nueva estación.

El cambio de proyecto

El siguiente retraso. Tras ver el proyecto, el gobierno local planteó «redimensionarlo» y en agosto del 2017 presentó una «enmienda a la totalidad», señalan fuentes de la Xunta, que obliga a rehacer el proyecto, ya que se renuncia tanto al edificio de servicios como a la reurbanización de la Sardiñeira o la nueva plaza pública en esa calle. En otoño del 2017, la Xunta exigió la firma de un acuerdo de bases con el Ayuntamiento y el ADIF para garantizar que no volvía a ocurrir lo mismo, ya que en la redacción del proyecto rechazado se habían invertido 417.600 euros. Desde entonces, señalan las mismas fuentes, la Xunta ha completado los trámites administrativos para rescindir el contrato y ha preparado los pliegos para volver a licitar la redacción del proyecto.

Las otras ciudades

Todas por delante. Las otras cuatro estaciones han avanzado mucho más rápido. En Santiago ya han comenzado las obras, en la que se invertirán 12 millones de euros. En Ourense, donde se gastarán 9 millones, deberían iniciarse este mes. Las de Vigo, donde está previsto un desembolso de 14 millones, se iniciarán antes de que termine el año. Finalmente, Pontevedra ha adelantado a A Coruña y las obras, en las que se invertirán 2,5 millones, deberían comenzar el próximo año.

Los nuevos plazos

Adiós a los fondos de la UE. Tras los citados retrasos, la redacción del nuevo proyecto de la estación coruñesa llevará aproximadamente un año, y la licitación de las obras por lo menos otros seis meses más. Por lo tanto, las obras no podrán arrancar hasta el 2020. La Xunta no podrá financiar la obra con fondos europeos. Para optar a ellos, o al menos intentar que la UE los prorrogase, la estación tendría que estar terminada o muy avanzada el 31 de diciembre del 2020, la fecha límite marcada por la Unión. Por plazos, es casi imposible que sea así. Además, el dinero destinado a las obras en otras ciudades agotará los fondos disponibles. Así, la intermodal coruñesa deberá pagarse con la siguiente hornada de dinero de la UE o con fondos propios de la Xunta, lo que podría alargar los tiempos.

  

El frente político

El color, ¿importa? La Xunta y el Ayuntamiento se han acusado mutuamente de los retrasos de la intermodal coruñesa. El alcalde, Xulio Ferreiro, reiteró que «os problemas veñen da Consellería de Infraestruturas da Xunta» y acusó al presidente, Alberto Núñez Feijoo, de hacer un «boicot» contra la ciudad. Esos reproches son negados por el PP, que acusa al gobierno local de la Marea de obstaculizar todos los proyectos para la ciudad. Los populares han señalado que las intermodales de otras ciudades avanzan pese a que sus gobiernos son de otro partido. En Santiago gobierna una marea, Compostela Aberta, y su alcalde, Martiño Noriega, presidió con Feijoo el arranque de la obra. En Vigo gobiernan los socialistas de Abel Caballero, muy crítico con la Xunta. En Pontevedra el regidor es Miguel Anxo Fernández Lores, del BNG. Solo Ourense tiene un alcalde del PP, Jesús Vázquez.

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