Sombras en la Ciudad Vieja tras dos meses de la puesta en marcha de la peatonalización

Los vecinos piden cámaras para evitar las pintadas y los empresarios, que se reactive el comercio

A. a.
A CORUÑA/ la voz

El 13 de mayo, el gobierno local prometía saldar «a débeda que ten A Coruña coa Cidade Vella», anunciando, para el 25 de julio, la puesta en marcha del plan de peatonalización de esa zona.

Una labor que, según los vecinos, tras dos meses en marcha, deja más «sombras que luces». Cuatro años después de la primera fase del proceso ejecutada en el 2014, cuando se limitó el aparcamiento en el casco antiguo, la segunda fase no convence y las negociaciones del borrador del plan de dinamización del casco histórico mantienen a vecinos y dirigentes en un tira y afloja.

aparcamiento

Sin acuerdo. La presencia de vehículos no autorizados levanta ampollas entre vecinos y comerciantes. Los coches siguen entrando, y en julio se sancionó a 450 conductores, según el consistorio, lo que supone una media de 15 multas diarias. Pedro Roque, presidente de la asociación de vecinos, se mostró descontento con el «afán sancionador da Policía Local» y remarcó que lo que piden es «un control preventivo nos puntos de acceso, con bolardos ou cámaras» y que se restrinja «a circulación pola rúa do Reitorado». 

Sin embargo, para Adolfo López, presidente de los comerciantes, el problema serían esas medidas: «Son propostas que entorpecen a chegada aos comercios». 

pavimento

Temor a caídas. La prohibición de la circulación de vehículos por el casco histórico deja al descubierto el pésimo estado del pavimento en muchas de ellas. «Los adoquines están todos levantados. Llevamos luchando tres años para que se mejore, se han caído dos señoras y nadie ha hecho nada», explica incrédula María Villarreal, que vive en la calle Cortaduría. 

Mayte Mene conoció de primera mano el deterioro de la superficie. El pasado 20 de mayo, en la calle Sinagoga, sufrió un traspiés que, como explica, le ocasionó fracturas en «ambas muñecas» de las que todavía continúa recuperándose. «Aterricé con las manos. No quise caerme de espaldas porque tengo una lesión previa», cuenta.

El TAC que le hicieron confirmó una fractura en la mano izquierda y una «rotura complicada» en la derecha. Tres meses después lucha en el Juzgado para «poner voz» a las personas a las que le ha pasado lo mismo. Indignada, se pregunta: «¿Si esto le hubiera pasado al alcalde, el pavimento seguiría así?». Mene no ha vuelto a pisar la zona vieja, y «harta» espera «una disculpa pública del Ayuntamiento».

Roque también echa de menos un plan «efectivo» para evitar incidentes como el de Mayte Mene: «O pavimento leva moitos anos en mal estado pese ás peticións da veciñanza. Bótase moito de menos que coa chegada da peatonalización os proxectos plantexados non se leven a cabo para evitar estas desagradables situacións», apuntilla. 

PINTADAS

Poco civismo. A los empedrados rotos hay que sumar las pintadas, en la calle Santa María, Capitán Troncoso o en la Casa Cornide. «Parece que se está a marcar un territorio e da moi mala imaxe», apunta Pedro Roque.

Las multas no parecen frenar a los vándalos y los vecinos están dispuestos a tomar medidas para que los turistas no se lleven una mala imagen de sus viviendas. «Estamos dispostos a que instalen cámaras e renunciar á nosa privacidade para que se erradiquen estes actos. Débese identificar aos culpables», confiesa, e invita al gobierno a que les ayude «coa limpeza de pintadas».

comercio

Malestar general. «A peatonalización non é a solución para reavivar o comercio e o casco histórico», relata Adolfo López. «As grandes superficies están gañando a batalla ao comercio tradicional e con este plan vámonos a pique», asegura. 

La contundente opinión del máximo responsable de los comerciantes es compartida por el sector, que pelea por evitar más cierres. «La peatonalización no ayuda a los comercios del barrio, las ventas no han dejado de bajar. Sin un lugar donde estacionar el coche nadie va a venir a visitarnos», explica Mónica Méndez, propietaria de la carnicería A Vaquiña.

A mediados de mes, consistorio, comerciantes y vecinos evaluarán la situación, y López tiene una propuesta: «Queremos que dende o castelo de San Antón ata a rúa Veiramar e dende o paseo marítimo ata a Maestranza se poña unha zona ORA de rotación».

Pero Roque, en representación de los vecinos, no concuerda con esas iniciativas: «O casco vello é unha zona residencial, non só comercial. Na Coruña xa existen outras zonas como Rego de Auga ou a rúa Real para mercar. Aquí, o que se debe poñer en valor son os monumentos, e non festas como a Feira das Marabillas».

ZONAS VERDES

Dejadez. El saneamiento del jardín de San Carlos y la plaza de Azcárraga se erige como uno de los capítulos pendientes para quienes los conocieron en su máximo esplendor. «La peatonalización no ha ayudado a recuperar el mobiliario público ni las zonas verdes. Hasta hace dos telediarios el botellón se hacía en la plaza de Azcárraga y aunque se logró cambiarlo de localización los desperfectos siguen ahí. En San Carlos, un lugar muy turístico, nos encontramos en la misma tesitura», comenta María Isabel Veiga, que se define como residente «de toda la vida».

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