El enlace de la vía Ártabra con al AP-9 eliminará 6.000 vehículos de la N-VI

Audasa ingresará 3,2 millones al año en peajes con el tráfico que se incorporará

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Cambre / la voz

La Xunta ha remitido a los ayuntamientos del área coruñesa las alegaciones presentadas por Audasa al proyecto constructivo para prolongar la vía Ártabra desde la N-VI hasta la AP-9. El gobierno gallego también ha remitido a los concellos la respuesta que la propia Administración autonómica dio a esas alegaciones, para que tengan conocimiento de su postura oficial al respecto. Puntualizan que las aportaciones de la concesionaria de la AP-9 tanto en relación con la necesidad de un tercer carril como sobre el mantenimiento del semienlace de Cuatro Caminos, «non teñen xustificación técnica e están unicamente baseadas nos seus intereses económicos».

En este sentido, los técnicos calculan que la conexión de la vía Ártabra con la autopista supondrá unos ingresos económicos adicionales por peaje para Audasa de 3,2 millones de euros al año. «Eso supone hasta el año 2048, año de finalización de la concesión, unos ingresos adicionales de más de 86 millones de euros». Por lo tanto, consideran que la nueva infraestructura no rompe el equilibrio económico de la compañía concesionaria. 

La N-VI será la beneficiada

A pesar de que Audasa indica en sus alegaciones que sería necesaria la ampliación de la vía con un tercer carril debido a los 9.000 o 10.000 coches que tendrá que asumir provinientes de la vía Ártabra, los cálculos de la Xunta son algo menos abultados y cifra en unos 6.000 vehículos diarios los que se incorporarán a la carretera de pago desde la vía Ártabra. La Xunta incide también en que el principal beneficiario con la construcción de la vía Ártabra será la N-VI. De hecho, de la totalidad del tráfico captado por esta carretera, dos tercios procederían de la N-VI y solo un tercio provendría directamente de la vía Ártabra (del tramo ya puesto en servicio).

«Mientras no se ejecute la conexión con la AP-9 ese tráfico desemboca mayoritariamente en la N-VI. Los beneficios ambientales, de explotación y sociales de la construcción de la vía Ártabra para la N-VI son incuestionables; su paralización supone un perjuicio claro para el interés general», argumenta la Xunta en su respuesta a las alegaciones de Audasa.

En este sentido, recuerda que la construcción de la vía Ártabra está planificada desde el año 2004 (en realidad ya aparecía en el plan viario comarcal del año 2001), y cumplir las exigencias de Audasa de ampliar la capacidad de la AP-9, «además de considerarse que no está justificada, supondría en la práctica paralizar la actuación». Significaría, como mínimo, un retraso de diez años.

Según continúa la Xunta en su respuesta a las alegaciones de Audasa, el área metropolitana de A Coruña se articula en sus entradas a través de tres vías principales: la N-VI, la AP-9 y la A-6, todas ellas de titularidad estatal. En cuanto al tráfico que soporta cada una, la N-VI y la AP-9 tienen unos parámetros similares, con una intensidad media diaria (IMDs) de casi 41.800 vehículos al día en el año 2016. Por su parte, la A-6 esa media desciende hasta los 22.996 vehículos al día.

Más capacidad

Los técnicos precisan también que la AP-9 puede captar en la actualidad más tráfico, hasta llegar a los 42.000-46.000 vehículos al día. «Parece lógico trasvasar a través de la vía Ártabra tráfico desde la N-VI colapsada, a la AP-9, y también en lo posible hasta la A6 / AC-14».

La construcción de la carretera no empezó hasta el 2011, aunque se planeó en el 2001

El proceso para construir la vía Ártabra fue costoso y lento. El proyecto se incluyó en el plan sectorial de la red viaria del área coruñesa en el año 2001. Pero hasta el 2011 las máquinas no pudieron entrar en faena. Durante ocho años se fue construyendo la primera fase con altibajos y, en el 2017 se realizó el último tramo entre Veigue y Lorbé. Mientras tanto, la tramitación para realizar la segunda fase, entre la N-VI y la AP-9, siguió su curso y en el 2009 se obtuvo el informe favorable para que el enlace con la autopista se hiciera en A Gándara. Ese informe resolvía que la nueva conexión solo se podrá autorizar si se elimina el actual semienlace de Cuatro Caminos. También incidía en que sería necesario un convenio para modificar el actual contrato concesional con Audasa y que la Xunta asumiese el peaje en sombra «entre el nuevo enlace y el de A Barcala». Posteriormente se eliminó el punto sobre el peaje en sombra.

En el 2017 la Xunta saca a licitación el proyecto constructivo (sin área de peaje y en A Gándara) y lo saca a exposición pública. Entonces, la Demarcación de Carreteras vuelve a emitir otro informe en el que pide que se actualicen los estudios de tráfico, una auditoría de seguridad vial y medidas para mitigar los impactos de ruido. También pide ya que se suscriba, «con carácter previo a las obras», un convenio sobre el contrato concesional, y un «área de peaje para los nuevos movimientos de tráfico». La Xunta puntualizó en octubre del 2017 a Fomento que la firma del convenio debe ser antes de la puesta en servicio y que, aunque no lo comparte, incluye en el proyecto el área de peaje «sin que ello determine» el cobro al usuario. La Xunta espera ahora la resolución de Fomento.

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