María José Pereira: «De cada mil niños que cojan el sarampión, al menos uno morirá»

La responsable de prevención del Chuac insiste en la necesidad de poner las dos dosis para inmunizarse

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A Coruña / la voz

El impacto de las corrientes antivacunas en la inmunización de los más pequeños comienza a inquietar a buena parte de la comunidad médica , reconoce María José Pereira, responsable de Medicina Preventiva del Chuac.

-La OMS acaba de declarar a España libre del contagio endémico del sarampión. Pero los casos están aumentando en Europa.

-En nuestro país, por ahora, estamos bastante bien. Entre el 2006 y el 2015 en Galicia solo hubo 11 casos, la mayoría importados. Los 6 últimos fueron en Lugo, donde cinco fueron secundarios o derivados de un primer caso importado de un viaje a Sicilia.

-¿Y en A Coruña?

-En el Chuac la última sospecha data del 2011, en una persona mayor, y no llegó a confirmarse.

-¿Les preocupan, por proximidad, los casos de Portugal?

-El brote de marzo en el norte de Portugal no ha repercutido en Galicia, aunque preocupaba sobre todo entre los trabajadores sanitarios, que a menudo son los más afectados por la proximidad a los pacientes.

-¿Podemos estar tranquilos?

-España se encuentra en buena situación porque la cobertura vacunal es alta. Se nota que nuestro sistema es universal y se ha protegido siempre. Se sigue vacunando mucho, pero no nos podemos relajar, porque es cierto que no alcanzamos el 95 % de vacunación completa, es decir, con las dos dosis de la triple vírica, que es lo idóneo.

-¿Por qué?

-Tenemos muy buenos niveles, el 97,8 %, con la primera dosis, la de los doce meses de vida. Pero en la segunda dosis, a los tres años, bajamos al 92,40 %, quizá por olvido, por relajación. Si tenemos en cuenta que en nuestro entorno la única protección frente al sarampión viene por la vacuna hay que conseguir ese 95 %.

-¿Las corrientes antivacunación están haciendo mella?

-En nuestro entorno el principal problema para no alcanzar los niveles tiene que ver con esa corriente porque, frente a otras zonas de Europa, no hay grandes bolsas de población no vacunadas por otras razones, por desconocimiento, pobreza... En pocos años las reservas frente a la vacunación han subido un 1-2 %.

-Va en aumento.

-No hay que bajar la guardia. En general es verdad que otras vacunas, como la del papiloma, provocan más dudas. Las del primer año del niño difícilmente se rechazan, pero hay quien sí.

-¿Cómo convencerlos?

-Sabemos que de cada mil niños que cojan el sarampión, al menos uno morirá. Y suelen ser los más pequeños. Es una enfermedad generalmente de la infancia que se presenta con fiebre, resfriado y exantema o erupción en la piel, y puede tener complicaciones graves del sistema nervioso central y del aparato respiratorio, como neumonía. Sobre todo afecta a niños de menos de un año, donde no está recomendada la vacuna, por eso es importante que la población esté inmunizada para no transmitir un virus que, además, es altamente contagioso.

-¿Hasta qué punto?

-Se transmite por las secreciones respiratorias, tosiendo, hablando... Por cada caso de gripe se producen cuatro secundarios. Con el sarampión son 18. Y es importante mantener o subir los índices de vacunación, más que por nuestra situación por lo que está sucediendo en Europa. En algunos países están teniendo el doble de casos que en el 2017.

-Hay quien argumenta que vacunar tampoco es una garantía.

-Es verdad que ninguna vacuna es efectiva al 100 %, pero la del sarampión se acerca mucho. Bien administrada, con las dos dosis, alcanza un 99 % de eficacia.

«En situaciones de riesgo para la salud pública creo que la vacuna debería ser obligatoria»

Pereira advierte que, frente a otros virus que se transmiten más lentamente, la virulencia del sarampión se refleja en un impacto en la salud a corto plazo. Y no solo en la individual.

-Vacunar es una decisión personal.

-Sí, es una decisión individual, pero afecta al colectivo. Si yo no me vacuno estoy facilitando la difusión del virus en el entorno. Hay que ser conscientes de que no soy solo yo. Y cuando las vacunas empiezan a ser efectivas nos relajamos. Lo que no vemos pensamos que no existe, y no es así. En este caso la vacuna es tan efectiva que es muy flagrante no aplicarla, no caben dudas.

-¿Usted obligaría a vacunarse?

-La experiencia de la vacunación obligatoria en algunos casos, sobre todo en EE.UU., ha sido contraproducente. Tengo mis dudas, pero desde luego en situaciones de riego para la salud pública, sí. Ahora mismo en países como Italia con alta transmisión de casos está suponiendo un problema de salud pública. En otros países por ahora no. La afectación a otros marca la diferencia.

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