A Coruña / la voz

A un costado de la playa de Area Grande, la narcolancha Fariña, al otro, una seudopatrullera de la Guardia Civil. Plástico, madera, cartón... Cualquier material vale, si flota, en la Regata de Embarcaciones Caseras de Suevos, que este año prometía duelos de alto voltaje. Y no defraudó.

Óscar, capitán de los contrabandistas, presumía de currículo antes de la prueba: «Yo ya gané la primera regata hace 31 años, así que será difícil que nos coja la autoridad». Los de Óscar no eran los únicos camellos de Area Grande. Quizá con menos caché pero con el mismo entusiasmo, la narcolancha Fé en Dios y Jas a Tope se encomendaba a las alturas para, al menos, «no naufragar junto a la orilla».

«¡Moita emoción, colega!», auguraba un bañista impaciente en la salida. ¡Y todos a remar! Por delante, unos 100 metros hasta el puerto de Suevos, tal vez 150 para los que salieron desde el lado incorrecto de la playa. Hay que reseñar la calidad de las embarcaciones caseras, pues ninguna se hundió, aunque es cierto que en la que simulaba un estudio de Radio Voz con un micrófono gigante encima, la tripulación decidió con buen criterio prescindir de este último para seguir a flote. Este año tuvieron competencia herciana: Radio Rogelio, de Marta, Carmen, María e Inés.

La persecución a Fariña tensaba la regata. En esa labor de caza no ayudó que el radar de la Benemérita, de platos de plástico, se llevase la barca en dirección contraria. La planeadora se acercaba a la meta palada a palada. A las fuerzas del orden se sumó en inestimable apoyo un Panzer de la Segunda Guerra Mundial, pedaleta que colaboró también, sin éxito, en el intento de dar caza a los fugados.

La prueba gana dimensión internacional. La Tromba Tromba (mejor no traducirlo) de Nicola Longo compitió con entusiasmo, pero -«¡porca miseria!»- sin mucho éxito. «Soy de Lecce y he venido a Suevos a disfrutar. Mi mujer es italiana... de los Cantones», concede.

Árabes, también de los Cantones, son Asier y Alberto que, disfrazados de jeques, lograron hacer flotar una torre petrolífera cargada de petrodólares. «Ya hemos comprado la refinería, pero aquí no han querido vendernos lanchas, así que tuvimos que salir con esta torre...». Bastante es que haya flotado.

El disfraz es otro aliciente de la regata. La K-Seta de Fátima Freire y Javier Pombar era más bien «una excusa» para vestirse «de pitufos». Trozos de persianas y botellas de plástico la hicieron sustentase... al menos al principio.

«Venimos a pasarlo bien», resume Ángel Pucherete, que es el sexto año que viene desde La Carolina (Jaén) porque no quiere ni pensar en perdérsela.

En el puerto de Suevos, el honor del «¡campeones, campeones!» correspondió a los narcos. El tanque anduvo cerca, pero ni siquiera logró resistir el arreón final de la locomotora Hogwarts Express de Harry Potter, que se colgó la medalla de plata. Ni rastro de la patrullera de la Guardia Civil.

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A la caza de la narcolancha en el puerto de Suevos