La «chapuza» de una noche de verano

Los trabajadores, los empresarios y la oposición critican la imprecisión de los pliegos y la inacción del ejecutivo local


a Coruña / La Voz

Aunque no compartan los mismos intereses, empresarios implicados en el cambio de concesión del hotel Atlántico y los trabajadores afectados coinciden en criticar la gestión del gobierno local, que tampoco tiene apoyos entre los partidos de la oposición.

¿Qué papel tiene el Ayuntamiento?

El Ayuntamiento es el propietario del edificio del hotel Atlántico. Fue el actual gobierno local el que pleiteó, con éxito, para que la concesión del establecimiento terminase este 21 de agosto frente al criterio de Parisiana, la concesionaria saliente, que defendía que terminaba en enero del 2020 y estudia recurrir en el Supremo.

Fue la junta de gobierno local la que aprobó las condiciones del concurso que se tradujo en el conflictivo cambio de concesionaria que ha llevado a cerrar el hotel, al menos durante unos días, en pleno mes de agosto.

¿Qué buscaba el gobierno local con el concurso?

En su programa, la Marea Atlántica planteaba destinar el edificio a residencia universitaria con gestión pública. Pero cuando llegó el momento de decidir optó por arrendarlo a una empresa privada que mantuviese el negocio hotelero. Para decidir qué firma se haría con la gestión utilizó el sistema de concurso público y planteó un único criterio de valoración: el económico. La oferta más jugosa para las arcas municipales se llevaría el hotel durante 20 años. Ganó el grupo Hotusa, que ofreció 1.556.000 euros por año, una cantidad que ninguno de sus rivales igualó.

¿Por qué son críticos los trabajadores del hotel?

El principal motivo es que los pliegos del concurso no garantizaban la subrogación de los empleados, sino que solo obligaban a la empresa a mantener el mismo número de puestos de trabajo. Al no haber subrogación, la continuidad de los operarios dependía únicamente de la voluntad de la nueva adjudicataria. Ayer, poco antes de las 23.00 horas, la empresa firmó la subrogación de 32 empleados, según el Ayuntamiento, aunque otras fuentes hablan solo de un compromiso de contratación. Nueve renunciaron, aunque los pliegos obligan a cubrir los puestos.

¿Por qué las empresas critican el proceso?

Entre las empresas hubo críticas por que se eligiese solo un criterio económico, ya que se sacó de la competición a firmas que podrían haber aportado proyectos originales para el edificio, u otras ventajas para el Ayuntamiento.

Además, los pliegos del concurso no marcaban un período de transición para que saliese la anterior adjudicataria y entrase la nueva. La falta de ese margen se ha traducido en órdenes contradictorias. El Ayuntamiento llegó a ordenar a Parisiana que sacase todo el mobiliario del hotel en cuatro días, una tarea que todas las fuentes del sector consultadas consideran inviable en un edificio de 199 habitaciones.

Pese a esa instrucción, y siendo propietario del inmueble, no dio orden de facilitar esa retirada ni amplió los plazos para hacerla.

¿Qué consecuencias tuvo la falta de un plazo?

La anterior gestora, NH (realquiló la explotación a Parisiana), retrasó todo lo que pudo la liberación del edificio para obtener el mayor beneficio posible, e hizo la mudanza a toda prisa. Pero al mismo tiempo, la falta de un período de transición dejó sin margen de maniobra a Hotusa, que hoy de madrugada accedió a un edificio del que desconocía su estado, lo que a su vez dificulta que inicie la actividad.

Esa situación provocó a su vez roces y desconfianza entre las compañías, que se pusieron dificultades entre sí, retrasando la entrega de las llaves del inmueble o incluso pidiendo a los representantes de otras empresas que abandonasen el edificio.

¿Qué dice la oposición?

El socialista Fito Ferreiro, que ayer se acercó a ver a los trabajadores, criticó la «pérdida de derechos» de los empleados derivada de la «chapuza» del concurso municipal, que también ha causado «que se desconozca cuándo va a volver a abrir el hotel». Ferreiro describió lo ocurrido como una «falta de gestión impresionante» de un gobierno «al que no le interesa ni el turismo ni los derechos de los trabajadores».

El PP calificó de «desastre» la gestión del ejecutivo y acusó al alcalde de «desaparecer y dejar a los empleados a los pies de los caballos». El BNG calificó de «bochornosa» la «inacción» del gobierno local, además de denunciar la situación en la que han quedado los operarios.

El alcalde, que se jactó de que su gobierno estaba tranquilo, ausente por vacaciones

El pasado 9 de agosto, el alcalde, Xulio Ferreiro, cargó contra los grupos de la oposición y la prensa por «sembrar intranquilidade» e «inseguridade gratuíta» entre los trabajadores del hotel Atlántico. Por contra, el regidor aseguró que para el gobierno local esa incertidumbre «nunca existiu» ya que entendía que la normativa garantiza la continuidad de los puestos de trabajo. Ante las críticas de la oposición por las dudas sobre la concesión y el futuro de los empleados, Ferreiro, visiblemente molesto, dijo que «non todo vale para atacar ao goberno local».

Estos días, el alcalde no está en el Ayuntamiento para vigilar el cambio de concesionaria en el hotel. Desde el pasado día 15 de agosto se encuentra de vacaciones, y su período de descanso se prolongará hasta el próximo 1 de septiembre.

El mayor hotel de A Coruña cierra en agosto

Xosé Gago

Tras pasar el día en un limbo legal y encerrados en el edificio para que Parisiana no se llevase los muebles, los trabajadores llegaron a un compromiso de contratación que ya había avanzado Hotusa hace unos días. Participa en nuestra encuesta: ¿Apruebas la gestión del gobierno local en el relevo de la concesión del hotel Atlántico?

Las 199 habitaciones del hotel Atlántico, el más grande de A Coruña, amanecieron vacías. Los últimos clientes se habían ido el lunes por la mañana, y ayer a primera hora solo quedaban dentro del establecimiento los trabajadores, que hicieron guardia por temor a que se cumpliese la orden del Ayuntamiento de sacar todo el mobiliario del edificio.

Aunque no fue esa, hubo mudanza. Por la mañana, el personal contratado por NH, la anterior gestora, se llevó los rótulos con su marca, algunos electrodomésticos y otros bienes. El hotel estaba cerrado, los trabajadores corrían de un lado a otro con papeles o cafeteras que había que sacar. A esas horas, y durante todo el día, clientes de distinto pelaje (españoles, americanos, varios chinos) se acercaron al hotel en busca de hospedaje. No lo encontraron. 

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