La aristocrática Batalla de Flores

En el año 1904 se celebró por primera vez en los Cantones el tradicional festejo organizado por la Liga de Amigos


A Coruña

Diversión galante y refinada, exhibición ante los demás, ostentación de la posición social, proximidad y contacto entre sexos. Esas fueron las claves del éxito de la Batalla de Flores. Un combate entre los que desfilan en carrozas, coches y caballos engalanados y el público selecto instalado en tribunas privilegiadas de pago por las calles céntricas de la ciudad, lanzándose flores y bouquets (en francés, ramos de flores preparados).

Su conformación exitosa se realizó en Niza. En 1876 celebraron la primera bataille de fleurs durante el carnaval, participando hombres y mujeres de la élite francesa, intercambiándose flores. En su esencia era una transliteración aristocrática de los populares enfrentamientos carnavalescos y de las burlas procaces a las mujeres en el carnaval. Su fama, publicitada por la prensa, favoreció su extensión a otras ciudades europeas y americanas.

En España fue Valencia la primera que lo hizo, a imitación de Niza, el 26 de julio de 1891 en los actos de su Feria de Julio. En Galicia se haría en Vigo el 14 de agosto de 1892 en las fiestas del Cristo de la Victoria. En A Coruña fue en 1904.

En esa época las fiestas no las organizaba y pagaba el Ayuntamiento, ya que carecía de recursos, sino que lo hacían las sociedades recreativas. Las fiestas de María Pita de 1904 fueron obra de la Liga de Amigos, sociedad burguesa creada el año anterior que pretendía, entre otros fines, realzar los festejos. Para ello incluyeron una Batalla de Flores que se celebró el miércoles 10 de agosto. La Voz de Galicia y El Noroeste relataron lo sucedido.

El espectáculo era nuevo en la ciudad y despertó gran interés entre «lo más granado» de la sociedad coruñesa, aunque también suscitó reticencias entre los republicanos del Ayuntamiento.

Asistieron miles de personas y muchos forasteros llegados desde Ferrol, Sada, Betanzos y Carballo. La batalla se desarrolló en los Cantones, desde la plaza de Mina al Obelisco. Las casas que daban al recorrido estaban adornadas con colgaduras y sus galerías y balcones repletos de amigos de las ricas familias que las habitaban. Además se habían instalado cuatro grandes tribunas, con palcos de pago, que montaron la Liga de Amigos, el Sporting Club y el Casino coruñés y fueron ocupadas por los más pudientes. También se colocaron cientos de sillas de pago.

Un combate de ramilletes a 10 pesetas el ciento ante la delicia de los asistentes

Comenzó la batalla en 1904, con la presidencia de honor de la condesa de Pardo Bazán, minutos después de las cinco de la tarde y duró hasta las siete.

En el festejo participaron unos sesenta vehículos entre carruajes, automóviles, carrozas, bicicletas y caballos, algunos decorados y otros no, ocupados o llevados por miembros distinguidos. En el combate se arrojaron miles de ramilletes de flores, que se vendían a 10 pesetas el ciento por la popular papelería Lombardero, y una enorme cantidad de serpentinas y confetis. Mientras los concurrentes, en especial los jóvenes y las muchachas, disfrutaban del ardor y delicia de la pelea, eran contemplados pasivamente, desde los márgenes de los jardines de Méndez Núñez, por el pueblo asistente. Todos los que presenciaron el momento quedaron complacidos.

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