El corazón mata, pero menos

Médicos del Chuac confirman que el programa de atención al infarto ha reducido un 20 % la mortalidad. La vía más ágil es el 061, que acelera una hora el tratamiento

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A CORUÑA / la voz

Lo de que el tiempo es vida no es ninguna perogrullada. Y menos cuando al corazón le asalta un infarto. Lo mejor, dicen los que saben, es un cateterismo urgente para abrir las arterias, mejor incluso que el tratamiento farmacológico o fibrinolisis. «Eso lo sabemos desde 1997, el problema es que hay que llevar al paciente a un centro con sala de hemodinámica», explica el cardiólogo del Chuac Guillermo Aldama.

Desde el Hospital A Coruña se impulsó precisamente en el 2005 la puesta en marcha del programa de atención al infarto agudo de miocardio, Progaliam, y ahora se sabe que desde entonces se ha reducido la mortalidad global en un 20 %. A los 30 días pasó del 17 al 13 %, a un año del 21 al 17 %, y a los 5 años del 32 al 27 %.

Por la experiencia del día a día, los especialistas intuían que las cosas habían mejorado, pero ahora lo han constatado con un estudio que ha revisado todos los casos entre el 2001 y el 2011 del área Norte: A Coruña con Ferrol y Lugo, que también se atendían en el Chuac (ahora Lugo atiende sus casos hasta las 22.00 horas, el resto vienen a A Coruña).

El análisis de más de 700 variables les ha permitido cifrar, en números, cuánto han cambiado las cosas, comparando el pre y el post Progaliam. En total, en ese período 5.937 personas sufrieron un infarto (2.510 del 2001 al 2005 y 3.427 en el período 2006-2011). La tasa global descendió de 55 por cada cien mil habitantes a 45, bajada que se atribuye a las mejoras en prevención y control de los factores de riesgo.

Pero entre tanto dato, ponen la atención sobre todo en hasta qué punto es importante a dónde se dirige uno cuando le duele el pecho. Aunque 1 de cada 3 recurre a atención primaria, el agente más rápido y efectivo es el 061, ya que cuando se le llama «el tratamiento se acelera hasta 1 hora», subraya Aldama, frente a agarrar el coche e ir al hospital más próximo, aún cuando tenga sala de hemodinámica, y es casi hora y media más ágil que acudir al centro de salud o el PAC o al hospital más próximo sin sala de cateterismos.

Más ambulancias

Los números lo confirman: el tiempo medio de reperfusión, es decir, el que transcurre hasta que se reabren las arterias y cesa el infarto es de 222 minutos cuando se llama al 061, que suben a 259 si se acude directamente al Chuac, a 300 si se recurre al ambulatorio y a 310 si se va a un hospital sin hemodinámica.

Desde la puesta en marcha del programa se ha logrado incrementar la tasa de reperfusión, del 61 al 67 %, con un cambio importante en el mecanismo utilizado: antes del Progaliam se le hacía una angioplastia primaria o cateterismo a 1 de cada 3 infartados; ahora, a 3 de cada 4. Esto quiere decir que el número de cateterismos, considerado el mejor tratamiento, se multiplicó por 2 para los enfermos coruñeses, por 5 para los procedentes de Lugo y por 35 para los de Ferrol. Hoy por hoy «el 95 % de los pacientes con infarto agudo de miocardio de estas tres zonas se reperfunden», recalca el especialista, con buenos resultados a pesar de que han ido empeorando las condiciones del enfermo: hoy son más los que tienen colesterol (35 % en el 2001 a 42 % en el 2011), hipertensión (pasó del 44 % al 50 %), cáncer (del 4,7 al 6,4 %), y demencia (del 2,6 al 4 %). Pese al «orgullo» por los éxitos de un programa que «fue pionero en Europa», insiste el cardiólogo en que «todavía podemos mejorar». «Esto es una cadena de vida, tenemos las salas, pero necesitamos que el enfermo nos llegue: primero, es el paciente el que ha de darse cuenta de que le está dando un infarto; segundo, que acierte llamando al 061; tercero, que el 061 tenga ambulancias suficientes; y cuarto, cuando sale vivo del hospital, ayudarlo a que vuelva a su vida normal y no vuelva a tener otro infarto».

«Si piensas que estás teniendo un infarto, no te muevas de casa y llama al 061»

«Podemos mejorar, pero no sin la ayuda del paciente, sin más recursos para el 061 y sin fortalecer la rehabilitación cardíaca», recalca Guillermo Aldama (La Rioja, 1972), cardiólogo intervencionista y autor del estudio.

-¿Cómo ayuda el paciente?

-Si piensas que estás teniendo un infarto, no te muevas de casa y llama al 061. Todos los gallegos tienen equidad en el acceso a la atención al infarto, porque la equidad es una llamada de teléfono.

-¿Aunque el hospital esté cerca?

-Aunque estés a dos minutos del hospital: el 061 activa todo el sistema, nos avisa a nosotros, y te envía una ambulancia con un médico que ya inicia el tratamiento. Y lo más importante: muchos enfermos mueren antes de llegar al hospital por una fibrilación ventricular, una parada cardíaca de la que solo se sale con un desfibrilador, y eso está en la ambulancia. Si el paciente no llega a nosotros, no podemos abrirle la arteria y da igual cuántas salas de hemodinámica tenga Galicia.

-¿Qué recursos se necesitan?

-Hay que dotar al 061 de recursos suficientes para atender la demanda, porque Galicia es la comunidad con menos tasa de ambulancias medicalizadas. Solo hay 11. Es importante porque el 30 % de la mortalidad ocurre antes de que un médico pueda ver al paciente. Además, donde más énfasis se ha puesto es en la angioplastia, en los cateterismos, pero hay que ponerlo también en mejorar los programas de la rehabilitación cardíaca, que está en pañales, porque hay que lograr que el paciente vuelva a su vida, trabaje y no tenga más infartos.

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